De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami

de que hablo cuando hablo de correr

Sin embargo poco después de dejar de correr, todo lo que he sufrido y todo lo miserable que me he sentido se me olvidan, como si jamás hubieran sucedido y ya vuelvo a estar decidido a hacerlo mejor la próxima vez. Por más experiencia que adquiera, por más años de edad que acumule, al final siempre se repite lo mismo.
Eso es. Hay algunos procesos que, hagas lo que hagas, no toleran los cambios. Eso creo yo.

Hace unas semanas colgué un pequeño extracto de este libro, fue un viernes y en vez de canción tocó que pusiera un texto de un libro que estaba leyendo en ese momento. Este. Y es que, salvando todas las distancias (nunca mejor dicho), para mí al igual que para Murakami esto de correr ha sido un descubrimiento. Comentaba en aquella entrada – yo, no Murakami, obviamente – que todavía llevo pocos meses y casi no he avanzado nada. Pues bueno, he avanzado un poco más y eso es muy gratificante. Pero mis pasitos de bebé en este mundo del running no son el tema de la entrada de hoy. En cambio, sí lo son estas memorias que el escritor japonés ha escrito con la excusa de contarnos su relación de décadas con este deporte.

Tengo que reconocerlo. Durante años, he ignorado deliberadamente este libro. Me he leído algunas novelas suyas, claro, y las he reseñado en este blog. Han sido (si no me dejo ninguna): After Dark, Tokio Blues y Sputnik, mi amor. Pero claro, este libro en concreto no me llamaba la atención por un sencillo motivo. Es una obra de no ficción en la que Murakami cuenta sus idas y venidas con el running, las carreras a las que ha ido, las maratones en las que ha participado, etc. Yo pensaba – y creo que con bastante criterio – que si no me gustaba correr el libro acabaría cansándome. Así que siendo previsora, no quise leerlo antes de aficionarme al deporte. Así que he adquirido cierto hábito, he esperado un tiempo prudencial (no fuera a ser que me cansara de hacer deporte, todo podía ser), y me he leído el libro. Por cierto, me ha gustado mucho.

También tengo que decir que a las pocas páginas de empezar tuve mis dudas. Murakami no es un simple corredor que, como yo por ejemplo, sale a correr unos pocos kilómetros tres o cuatro veces por semana (en mi caso, eso como mucho… de momento). Él nos cuenta que siempre ha intentado correr todos los días, sin excepción, y más o menos unos 10 kilómetros al día. No creo que el corredor medio cumpla esos tiempos ni esa frecuencia, la verdad. Además, y esto me sorprendió dado que Murakami ya no es precisamente un chaval, es asiduo de las maratones, e intenta participar en una cada año. Así que sí, reconozco que a las pocas páginas ya sentía que cuando Murakami habla de correr, no habla de lo mismo que hablo yo.

Pero oye, cuando empieza a explicar cómo empezó, cómo creó el hábito, desde el principio, la cosa cambia. Y es que uno no empieza corriendo 60 kilómetros a la semana sin que haya pasos previos. Supongo que como en todo, consiste en crear un hábito e irlo perfeccionando. Empezar desde el principio e intentar hacer lo cada vez mejor, al fin y al cabo.

De este modo, el acto de correr fue integrándose en mi ciclo vital hasta formar parte de él, igual que las tres comidas diarias, el sueño, las tareas domésticas o el trabajo. Correr pasó a ser un hábito y las vergüenzas de las que hablaba también se fueron desvaneciendo. Fui a una tienda de deportes especializada y me compré unas buenas deportivas y ropa cómoda adecuada para correr. Me hice con un cronómetro y leí un libro para corredores principiantes. Así se va uno convirtiendo en corredor.

La verdad es que con el libro nos hacemos una idea muy clara de lo que representa correr para él, no solo a nivel mental, sino también a nivel físico. Nos explica todas las lesiones, errores y grandes fallos y frustraciones que sufrió corriendo maratones. Nos cuenta la marca de zapatillas deportivas que le gusta más (Mizuno), nos cuenta cómo se siente cuando corre, en qué piensa… Y es que él dice que no piensa en nada.

Mientras corro, tal vez piense en los ríos. Tal vez piense en las nubes. Pero, en sustancia, no pienso en nada. Simplemente sigo corriendo en medio de ese silencio que añoraba, en medio de ese coqueto y artesanal vacío. Es realmente estupendo. Digan lo que digan.

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Foto de Haruki Murakami

Esto de no pensar en nada parecería que en principio se contradice con otra afirmación para la cual no tengo cita aquí, pero en la que dice que muchas de sus novelas las ha escrito gracias a las veces que sale a correr por las mañanas. Quizás una cosa no contradiga la otra y sea cierto eso que dicen, que para crear algo nuevo, a veces hay que desechar – aunque sea por un rato – lo que ya estaba ahí y nos distraía. O puede que correr le sirva como vía de escape y eso le permita escribir mejor. Me encanta la cualidad que ve Murakami en el acto de correr, él lo ve como un acto mental además de físico, como una cura espiritual y un acto necesario de unión con el propio cuerpo.

Como el autor avisa al principio del libro, el hecho de hablar de correr implica para él tener que hablar de muchos otros temas. Nos podemos imaginar que para alguien que sale a correr todos los días este acto va indisolublemente unido a otros aspectos de su vida. Y por ello acaba hablándonos de su carácter, de su trabajo de escritor, de otros trabajos que tuvo antes de convertirse en escritor, del aislamiento, de lo que necesita para estar bien en la vida…

A veces, no obstante ese aislamiento, como ocurre con el ácido que se ha salido de la botella va poco a poco, sin que uno se dé cuenta, corroyendo y disolviendo el espíritu. Es un afilada arma de doble filo: al tiempo que protege el espíritu, va también socavando, poco a poco y sin descanso, sus tabiques.

Y hablar de correr, y de deporte, más aún en el caso del escritor, implica hablar de metas, objetivos y cifras. Murakami es un corredor estricto que se exige al máximo siempre, que se entrena sin descanso todo el año, haga el tiempo que haga (casi sin excepción), y allá donde vaya. Por eso conoce la sensación de alcanzar una meta, aunque no sea justo como él esperaba alcanzarla. Como la vida misma.

Por fin llego a la meta. No siento de ningún modo la satisfacción de haber logrado nada. Lo único que hay en mi cabeza es la sensación de alivio por no tener que correr más.

Uno podría pensar que Murakami no tiene necesidad de sacrificarse así, dado que su trabajo «real» es otro. Lo mismo que se puede pensar de cualquiera que se lesione haciendo deporte por placer, o le dedique horas y horas a cualquier cosa que es su pasión, aunque no la actividad que le da de comer. ¿Por qué y para qué? ¿Salud, satisfacción personal, realización…? Y él da respuesta con su punto de vista sobre el tema. Estoy 100% de acuerdo, porque además es una respuesta válida para un montón de cosas.

A veces, algunas personas se dirigen a los que corremos a diario para preguntarnos burlonamente si lo que pretendemos con tanto esfuerzo es vivir más. La verdad es que no creo que haya mucha gente que corra a fin de vivir más. Más bien tengo la impresión de que son más numerosos los que corren pensando: “No importa si no vivo mucho, pero, mientras viva, quiero al menos que esa vida sea plena”. Por supuesto, es muchísimo mejor vivir diez años de vida con intensidad y perseverando en un firme objetivo, que vivir esos diez aos de un modo vacuo y disperso.

Aunque he dicho que no coincido en dedicación (ni resistencia física, ni perseverancia, ni voluntad, ni genética…) con Murakami, sí me ha gustado y estoy de acuerdo en muchas de sus afirmaciones del libro. Es por leer cosas como esta por las que últimamente me he aficionado un poquillo a leer libros de no ficción.

Y a veces (si todo va bien), podemos aprender que lo que de veras da calidad a la vida no se encuentra en cosas fijas e inmóviles, como los resultados, las cifras o las clasificaciones, sino que se halla, inestable, en nuestros propios actos.

Si ya conocéis a Murakami de otros libros, podéis suponer que acaba hablando de música en algunos momentos. Lo que sí me sorprendió es que no hablara más del tema. Así que, aparte de alguna que otra mención, y aparte del fragmento en el que explica por qué su bici de triatlón lleva inscrito «18 til I die» (por la canción del mismo título de Bryan Adams, claro.

Ayer corrí mientras escuchaba Beggars Banquet de los Rolling Stones. El coro funky que acompaña con sus hoh-hoo la canción “Sympathy for the Devil” resulta perfecto para correr. La víspera corrí escuchando Reptile, de Eric Clapton. A ninguno de los dos se les puede poner ni una sola pega. Te llegan al alma.

***

La música de los Lovin’ Spoonful, la escuches cuando la escuches, es estupenda. No pretende mostrar más de sí que lo necesario. Cuando escucho esta relajante música, los recuerdos de diversas cosas que me ocurrieron a mediados de los sesenta pasan lentamente ante mis ojos. Ninguno de esos episodios fue nada del otro mundo. Si se hiciera una película sobre mi vida (aunque el mero hecho de pensar en ello ya me horroriza) todas las escenas acabarían suprimidas en la sala de montaje. Seguro que dirían algo así: ·Esta escena no hace falta que aparezca. No está mal, pero tampoco tiene nada de especial”. Eso es. Son sólo pequeos acontecimientos sin importancia. Pero para mí son recuerdos maravillosos llenos de sentido. Puedeque, mientras voy recordando esto y aquello, esboce inconscientemente una sonrisa o ponga sin querer el gesto algo serio. Y al final de ese cúmulo de recuerdos de vivencias normales y corrientes, estoy yo.

Y bueno, tampoco es que pueda comentar mucho más. Creo que es un libro que puede gustar a los que corren regularmente, tanto si son principiantes como si llevan tanto tiempo y experiencias en sus piernas como el Sr. Murakami. Para los que no sean aficionados a ese deporte, creo que será más difícil disfrutar del libro a no ser que sean fans extremos del escritor.

Como conclusión de esta entrada, la misma que pone él en el libro. Si me preguntáis, no es un final nada malo:

Si algún día quisieran grabarme un epitafio y pudiera elegir yo las palabras, me gustaría que dijera lo siguiente:

HARUKI MURAKAMI
Escritor (y corredor)
(1949-20**)
Al menos aguantó sin caminar hasta el final

En estos momentos, eso es lo que desearía.

Título original: 走ることについて語るときに僕の語ること
Año primera publicación: 2007
Número de páginas: 232
ISBN: 9788483832301
País del autor: Japón
Leído en… español (papel, Ed. Tusquets)

8 comments

  1. He leído ya siete u ocho títulos de Murakami. Este libro, al igual que tú, siempre lo he dejado de ldo porque no sabía qué podía encontrar. Nuna me ha gustado correr (ni me gustará), disfruto mucho más caminando 20 km que corriendo 5. En cualquier caso tal vez esa pasión por el esfuerzo físico, y lo que te permite pensar sea mi punto de conexión con esta obra. Tarde o temprano la tendré que leer.

    • Bueno, nunca se sabe, siempre puedes aficionarte más adelante, o no… La verdad es que es un deporte bastante sacrificado y solitario con lo cual también entiendo que no le guste a todo el mundo. A mí, por ejemplo, hasta hace nada de tiempo no me llamaba nada la atención tampoco. Y eso que también me gusta pegarme buenas pateadas de kilómetros y kilómetros… 😉
      Pero sí, tú que te has leído tantos títulos de Murakami, seguro que acabarás leyendo este. También es interesante porque habla en muchos momentos de su proceso de escritura y es curioso de leer.

  2. A mí tampoco me gusta nada correr, me canso solo de considerar la idea; yo voy andando a buscar el periódico a una gasolinera que hay a 200 metros de mi casa, y al llegar a casa tengo que cambiar la camiseta, con eso te digo todo, pero este libro me lo leí porque era corto y aún no había leído nada suyo este año, y me encantó. Además yo tuve que leerlo en gallego porque solo lo tenían en ese idioma en mi biblioteca, pero valió la pena igualmente. El libro me encantó, aunque para ser una especie de memorias no se explaya demasiado.

  3. Este libro es uno de mis favoritos, no sólo de Murakami sino en general. Me sentí muy identificada con muchas de las cosas que comenta el escritor, y eso que yo también soy (o era, porque ahora casi ya no corro nada) una runner principiante que nunca llegó a correr más de 8 km. seguidos. También lo leí cuando ya llevaba un tiempo corriendo y, aunque mi nivel es como digo muy diferente, las motivaciones que tenemos los corredores suelen parecerse bastante. La sensación de felicidad y libertad que te da correr y la satisfacción cuando terminas una carrera tienen difícil comparación en otros ámbitos. Es cierto que para los no practicantes este libro puede resultarles aburrido o incluso un auténtico coñazo, supongo 😛

    Por desgracia, mi actual trabajo me agota físicamente y me deja poco tiempo libre a horas decentes para poder ir a correr. Francamente es algo que echo mucho de menos pero que no soy capaz de volver a integrar en mi rutina diaria, y mira que lo intento!! :/ Aprovecha si puedes hacerlo tú, aunque sean sólo unos minutos, unos pocos kilómetros, lo que sea! Correr mola 😀

    saluditos

  4. Pues a mi me pasó al contrario, lo compré en francés para practicar y para leer algo de Murakami (es lo único que he leído de él) y no me gustó, a pesar de ser corredor. Me siento identificado con él en lo que cuenta, pero la temática se me hace espesa, no sé, es corto el libro y se me hizo largo. Quizá es que esperaba una trama, una historia, y no sólo un recorrido por sus experiencias (experiencias que yo ya he vivido y no me parecen apasionantes para contar sino para vivirlas).

  5. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Sin embargo poco después de dejar de correr, todo lo que he sufrido y todo lo miserable que me he sentido se me olvidan, como si jamás hubieran sucedido y ya vuelvo a estar decidido a hacerlo mejor la próxima vez. Por más exp..…

  6. Hola Sonia,
    tal como te comenté en tu entrada sobre «Siempre Alice», conocí tu blog gracias a esta estrada sobre el libro de Murakami.
    Ya acabé de leerlo hace poco, y si te parece bien, me gustaría comentar mi opinión personal sobre el mismo 🙂

    Un amigo me recomendó el libro (me pasó en enlace a tu entrada del libro). Llevó desde septiembre del año pasado corriendo a un nivel muy light (cuando lo hago, salgo a correr 1-2 veces a la semana y de momento solo hago alguna carrera popular de 10k).
    Nunca había leído a Murakami, pero su estilo me ha enganchado (tengo pendiente leer Tokio Blues).
    Para mi, este es un libro de memorias que trascurre alrededor de su pasión por correr.
    Después de leer este libro, en mi opinión, Murakami no tiene demasiada confianza en por ejemplo su capacidad de escribir o correr, pero lo compensa de sobras con perseverancia.
    Eso no quiere decir que no tenga seguridad en si mismo, cuando cree en algo o toma alguna decisión (como cuando empezó a escribir y dejó el bar que tenia o cuando empezó a pegarse las «palizas» de correr 60 km semanales!).
    Murakami tiene (en mi opinión) un estilo de escribir muy particular, pero que a mi particularmente me engancha bastante. A menudo me ha pasado que estaba leyendo algún pasaje del mismo, y me daban ganas de salir a correr un rato! 🙂

    Como te pasa a ti, comparto cosas con Murakami sobre el tema de correr y otras no. Un par de cosas que comparto, es en básicamente no pensar en nada mientras corro (ese vacío que él comenta), e intentar siempre disfrutar mientras corro (Pain is inevitable, suffering is optional)

    Por último, una cosa que me ha hecho «gracia», es cuando hacia triathlon, la cantidad de cosas malas que pensaba que podían pasar! (por ejemplo que su mujer hubiese descubierto algo «escabroso» de su vida pasada – no parece que sea de ese tipo de persona -, jajajajaja)

    Un saludo,
    Pablo

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