Reseñas libros leídos en 2010 (9): Tokio Blues (Norwegian Wood)



FICHA TÉCNICA Título original: (en japonés) Autor: Haruki Murakami Editorial: Tusquets Editores Páginas: 381 ISBN: 978-84-8383-504-3 Año publicación en idioma original: 1999 SINOPSIS: Una historia de amor triangular que se convierte en el relato de una educación sentimental pero también de las pérdidas que implica toda maduración .


Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor –y único– amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. (…) Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación se ha vuelto insostenible.


Como decía en la reseña anterior (también de Murakami), cuando leí Sputnik, mi amor, quedé tan encantada y tan enganchada que cuando tuve que comprar otro libro para leer (estábamos en Bilbao de escapadita y no tenía otro) no dudé y me compré otro de Murakami. Leyendo las sinopsis de los que había en la librería, opté por este, que parecía atractivo en su premisa. Eso sí, he recortado la sinopsis porque cuenta medio libro.

Toru, para mí, es un joven muy al estilo del K. de Sputnik, mi amor. Un joven más pasivo que otra cosa, observador, que a veces peca un poco de ser «espectador de su propia vida».

La historia comienza cuando un Toru maduro, en un viaje de avión, escucha esta canción que le transporta a su juventud, y le trae recuerdos de Naoko, un antiguo amor. (Pongo la canción para crear ambiente, aunque no creo que tardéis tanto en leer la reseña como lo que dura la canción)


Los recuerdos sobre Naoko empiezan de una manera extraña. Para empezar, la conoció de una manera atípica: Naoko era la novia de su mejor amigo de la adolescencia. Simplemente, dejó de estar con él porque un día se suicidó en el garaje de sus padres… este es un acontecimiento que los marcará a los dos de por vida, a la que fue su novia y al que fue su mejor amigo. A ambos los dejó sin ninguna explicación y con un enorme sentimiento de culpa.

Cuando pasa el tiempo, Toru se encuentra un día con Naoko en la ciudad. Ella apenas le habla, pero hace que le siga por las calles, le habla con frases que interrumpe a la mitad, le pregunta sobre su vida y terminan saliendo. Todo podría ir bien pero hay algo que no funciona bien dentro de Naoko… tiene demasiadas palabras y demasiados recuerdos. Demasiada culpa. Naoko se empieza a perfilar enseguida como un personaje misterioso del que Toru empieza a saber cada vez menos, y según se suceden los acontecimientos, todo va empeorando y la distancia va creciendo.

Simultáneamente, Toru continúa con su vida al margen de Naoko… comparte habitación con Tropa-de-Asalto, un estudiante de geografía muy excéntrico, conoce a Midori, una chica resuelta e inteligente que contrasta por completo con Naoko, se hace amigo de un chico que le arrastra al mundo de los bares y los polvos de una noche. Es un chico que anda dando algo de tumbos por la vida, que observa pero a veces deja que las cosas se le escapen de las manos. Que quiere, pero no demasiado…y de ese modo, como en otros libros, Murakami convierte a los secundarios en protagonistas. A los que están fuera de plano los convierte a los que en realidad son más importantes. Y durante el libro me encontré muchas veces preguntándome «qué sería de…» o «qué iría a pasar con…» Llegué a tomar cariño a muchos de los personajes, y la magia que consigue Murakami es que comprendamos a personas inventadas con vidas estrambóticas, a veces totalmente disparatadas e inverosímiles. Y parecen reales.

Un libro genial del autor, mucho más complejo que Sputnik, mi amor, con más personajes, más situaciones, un abanico temporal más amplio… y da para pensar más. Quizás esté bien eso que ponen en la sinopsis, en el fondo el libro habla del proceso de hacerse adultos, además de muchas otras cosas.

Muy muy recomendable.

Y ahora, unos fragmentos escogidos (aunque son casi todos los que merecerían ser subrayados y destacados):


La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus pequeños detalles. A decir verdad, en aquella época me importaba muy poco el paisaje. Pensaba en mí, pensaba en la hermosa mujer que caminaba a mi lado, pensaba en ella y en mí, y luego volvía a pensar en mí. Estaba en una edad en que, mirara lo que mirase, sintiera lo que sintiese, pensara lo que pensase, al final, como un bumerán, todo volvía al mismo punto de partida: yo.

– ¿No me olvidarás jamás? -me preguntó en un susurro.

– Jamás te olvidaré. No podría hacerlo.


– ¿Por qué te gusta siempre este tipo de gente? -preguntó Naoko-. Todos somos personas que nos hemos doblado en algún punto, que nos hemos torcido, que no hemos podido mantenernos a flote y nos hemos hundido deprisa. Yo, Kuzuki, Reiko. A todos nos ha ocurrido lo mismo. ¿Por qué no te gusta la gente corriente?


Y la letra de la canción de The Beatles, no me parece que tenga mucho que ver con el contenido, pero aquí está.


NORWEGIAN WOOD

Una vez tuve a una chica, o debería decir, una vez ella me tuvo a mí..
Me enseñó su habitación, ¿no está bien la madera noruega?

Me pidió que me quedara y me dijo que me sentara en cualquier sitio,
así que miré a mi alrededor y me di cuenta de que no había una silla.

Me senté sobre la alfombra, esperando mi momento, bebiendo su vino,
Hablamos hasta las dos y entonces dijo: «Es la hora de irse a la cama»

Me dijo que trabajaba por la mañana y empezó a reírse.
Le dije que yo no, y me arrastré para dormir en el baño

Y cuando me desperté, estaba solo, el pájaro había volado
Así que encendí una hoguera, ¿no está bien la madera noruega?