Big Bad Wolves, de Aharon Keshales y Navot Papushado (2013)

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De las películas que tenía guardadas para ver, esta me daba un poco de reparo. Había leído que hace uso y abuso de la violencia, y que es dura de ver. Cuando en la primera escena desaparece una niña, uno ya se espera lo peor. Pero la película no trata de lo que le ocurre a esa niña, sino de lo que ocurre después. Es más una historia de venganza, y un misterio sobre quién puede ser el culpable.

Con un curioso tono de comedia negra, la película no es parca en violencia y gore. Todo comienza con la desaparición de una niña, mientras juega con sus amigos en una propiedad abandonada. Después de eso, y casi obviando lo que le pueda haber ocurrido a ella, pasamos a una violenta sesión de interrogatorio a un sospechoso. Lo tienen que dejar ir, no sin pegarle primero una tunda. Vemos enseguida a uno de los protagonistas de la película, Micki (Lior Ashkenazi), un policía con pocos escrúpulos que no duda en saltarse todos los procedimientos para llegar a encontrar al culpable (después descubrimos que la niña del principio ha sido violada y decapitada). Su jefe le echa del caso al principio, así que se siente impotente y con una obsesión todavía mayor. El sospechoso al que dieron la paliza era Dror (Rotem Keinan), profesor de religión en un instituto que es la comidilla de todo su entorno, que a raíz de la investigación lo ha marcado como violador y pederasta. Nosotros no sabemos si es cierto, lo que sí sabemos es que lo despiden de su trabajo por esas sospechas. Por otro lado, tenemos a Gidi (Tzahi Grad), padre de la niña asesinada que ansía vengarse. La premisa es que tanto Micki como Gidi buscarán vengarse y castigar al que creen es el culpable de la muerte de la niña (y otros niños antes que ella), y para ello secuestran a Dror. Por tanto, la premisa es muy similar a la de Prisioneros, aunque el desarrollo y el tono de la película son muy diferentes.

Y es que una película que Tarantino calificó como la mejor de 2013 atrajo muchas miradas sobre sí. Y muchas expectativas. No es que Tarantino haya inventado el humor negro en las películas precisamente, pero es eso y la abundancia de violencia lo que sus pelis y esta tienen en común. En cuanto a estilo, la narración es dinámica, las actuaciones más bien desenfadadas y en general, un tema tan serio como este se trata con bastante más ligereza de la que uno esperaría. Al principio me costó entrar un poco a la historia por eso mismo, de lo que estábamos hablando era de la violación y asesinato de una menor. Pero, ah, no, en realidad el meollo de la cuestión es otra cosa. No el drama de la pérdida, no el deseo de venganza, no la búsqueda de justicia. No. Es más bien un festival pirotécnico en el que en lugar de fuegos artificiales tenemos amputaciones, golpes y torturas varias. ¿Aceptas eso? Si la respuesta es no, la película probablemente no te guste. Si quieres un tratamiento serio de la misma historia, hazme caso y mira la cinta con que terminaba el párrafo anterior. 

Al margen de todo eso, me da la impresión de que muchos han criticado la película en base a la moral que hay detrás, ¿o debería decir moraleja? Y es que con dilemas morales incluidos, lo que se está de algún modo justificando aquí es el viejo mensaje de que el fin justifica los medios. Incluso si los medios son tan reprochables como en este caso; incluso si no estamos seguros de estar torturando al hombre correcto. No recomiendo que la veáis si os impresionan según qué situaciones de violencia o tortura, por descontado. La violencia es de lo más gratuito aquí, pero eso no debería sorprender a nadie mínimamente informado sobre la trama. Lo que sí me ha gustado es cómo durante las casi dos horas que dura la historia, se juega con el suspense y hay algunos giros que nos pueden hacer tener una idea u otra, el guión gusta de jugar con las suposiciones que va haciendo el espectador. Aparte de eso, es bastante entretenida y las actuaciones están bien; nada del otro mundo, aunque son aceptables a nivel general, sobre todo en el caso de Tzahi Grad

En resumen, creo que es una película fácil si uno soporta bien la violencia en pantalla y el humor negro (también me siento obligada a decir que no es, ni de lejos, la peli más difícil de ver que me he encontrado… la esperaba peor a nivel de violencia). Con ritmo ágil y entretenida, no ahonda demasiado en los dilemas morales que plantean en sus minutos pero puede ser válida si uno no necesita más profundidad.

Director: Aharon Keshales y  Navot Papushado
Guión: Aharon Keshales y  Navot Papushado
Año: 2013
Duración: 110 minutos
País: Israel
Ficha IMDB
Reparto: Tzachi Grad, Lior Ashkenazi, Rotem Keinan, Doval’e Glickman, Menashe Noy, Dvir Benedek, Nati Kluger, Kais Nashif, Ami Weinberg, Guy Adler, Arthur Perry

One comment

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: De las películas que tenía guardadas para ver, esta me daba un poco de reparo. Había leído que hace uso y abuso de la violencia, y que es dura de ver. Cuando en la primera escena desaparece una niña, uno ya se espera lo peor……

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