Deseando amar [In the mood for love], de Wong Kar-Wai (2000)

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De algunas pelis llama la atención, además de las buenas críticas, el título. Siempre me ha gustado el título en inglés de esta peli originaria de Hong Kong, y centrada en la historia de amor entre un hombre y una mujer casados… con otras personas. No es que sea un argumento para nada original, pero aquí está tratado de una forma bastante particular que hace que una historia convencional sea más grande.

La película está ambientada en el Hong Kong de 1962. Dos matrimonios alquilan habitaciones en apartamentos contiguos de un edificio. Uno de los inquilinos es Chow Mo-wan (Tony Chiu Wai Leung), trabaja como periodista y su mujer suele estar fuera de casa y hacer turnos en los que termina tarde. Otra inquilina es Su Li-zhen (Maggie Cheung), secretaria de una compañía naviera; su marido a menudo tiene que trabajar fuera y pasa semanas fuera de casa. Dado que los cónyuges de ambos pasan mucho tiempo fuera de casa, pronto Chow y Su entablan amistad y estrechan lazos. A pesar de que cada uno de ellos comparte apartamento con diferentes familias, los dos pasan mucho tiempo cada uno por su lado, solo, y se hace énfasis en las ocasiones en que comen solos, a menudo en un puesto de noodles cercano. Se van encontrando por casualidad, hasta que un día quedan para cenar juntos y hablan de cosas que tienen en común; no es precisamente solo el hecho de vivir en el mismo edificio. No será un gran spoiler si cuento que sus respectivos les son infieles, y lo único que hacen al hablar es confirmar sus sospechas. No es en exceso doloroso para ellos, ya que lo único que hacen es constatar lo que ya sabían de algún modo. Comienza entonces la segunda fase de su relación, una amistad que en la época no estaba bien vista, igual que cualquier amistad entre un hombre y una mujer; esa amistad y el gusto común por las historias por entregas, les lleva a pasar tiempo juntos intentando escribir una a cuatro manos. 

La película es romántica en cierto modo, pero sobre todo es un drama absoluto y desolador. Nos cuenta la historia de dos personas que buscan amistad, compañía, pasión, atención, incluso amor, pero con una excesiva madurez y resignación saben que la suya es una relación condenada y por tanto ni siquiera se sienten con ganas de intentar que llegue a buen puerto. Es una historia sutil y llena de insinuaciones, sin grandilocuencia, una historia donde los pequeños gestos, las miradas, las expresiones de los rostros de los dos protagonistas, son la verdadera historia. La narrativa es pausada, muy pausada, los largos planos del escenario se suceden y la película parece transcurrir entre nubes de cigarrillo, barrotes, cigarros empañados y una fuerte lluvia que a menudo empapa a sus protagonistas, sobre todo a él. A los respectivos cónyuges, esa parte de la historia que solo conocemos de oídas, nunca llegamos a verlos más que de espaldas, o en planos muy indirectos. Son esas presencias difusas que los protagonistas sienten tan presentes como para dejar a un lado sus sentimientos. Y a los protagonistas, los vemos casi siempre en planos asfixiantes, en habitaciones atestadas, desde ángulos improbables, raros, casi nunca vistos de frente. Son los reyes de las buenas formas, del disimulo y las estrategemas para evitar habladurías; no quieren ser como los otros, no quieren caer tan bajo y por eso acaban haciendo todo lo contrario.

La banda sonora está muy presente, es de Michael Galasso, con canciones preciosas. Hay varias canciones no originales, adaptadas, baladas románticas de los años 60 interpretadas por Nat King Cole: «Aquellos ojos verdes», «Quizás, quizás, quizás» y «Te quiero, dijiste». Hay un tema también, muy recurrente a lo largo de la película, titulado «Yumeji’s Theme», de Shigeru Umebayashi. Me sonaba de antes, y sigo sin saber de dónde.

Es una película, en definitiva, meláncolica y muy triste. Nos habla con serenidad de la soledad, de los amores imposibles, del exceso de racionalidad con que a menudo tratamos nuestras vidas. Pero esta historia sencilla no sería nada si no fuese por su exquisita estética: planos creativos, ambiente opresivo, música bonita y protagonistas con un aire de sutil misterio y belleza. Una película bonita, muy bien realizada, hermosa, pero que puede dejar con una sensación de vacío. Al fin y al cabo, aunque tenga un estilo y una realización muy peculiar y hermoso, la historia es bastante sencilla.

Título original: Fa yeung nin wa
Director: Kar Wai Wong
Guión: Kar Wai Wong
Año: 2000
País: China
Duración: 95 minutos
Ficha IMDB
Reparto: Tony Leung Chiu Wai, Maggie Cheung, Ah Ping, Rebecca Pan, Siu Ping-Lam, Liu Chum, Chin Chi-Ang, Chan Man-Lui, Koo Kam-Wah, Yu Hsien, Chow Po-Chun

3 comments

  1. Yo la vi unos meses atrás, me pareció hermosa pero me dejó muy triste.
    Me la vendieron como una historia romántica y en efecto lo fue, pero me hubiese gustado que me advirtieran que aquí no hay final feliz.
    Las actuaciones de ambos fueron maravillosas.
    La Cheung una belleza, los trajes que sacaba, los peinados, que hermosura de mujer.

  2. Excelente reseña, primera vez que visito tu blog y siempre es un agrado encontrar gente que disfruta del buen cine.
    Para adentrarse un poco mas en la historia y las mentes de los personajes es recomendable ver la trilogía en orden: «Días Salvajes» «Deseando Amar» y «2046» yo vi primero 2046 sin saber que era parte de una trilogía y quede un poco perdido en la historia que si bien cada película funciona bastante bien por separado, en su conjunto se disfruta mucho mejor.

    Saludos

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