The Year of Magical Thinking, de Joan Didion (Reseña)

Year-Magical-Thinking-Joan-Didion

Quería más que una noche de recuerdos y suspiros.
Quería gritar.
Quería que él volviese.

I wanted more than a night of memories and sighs.
I wanted to scream.
I wanted him back.

Mirad, siempre he sido partidaria de leer todo tipo de libros y géneros. He leído auténticas barbaridades, he leído libracos realmente densos e intelectuales, en los últimos tiempos me ha dado por las biografías y ya no me lanzo tanto a libros de muchos cientos de páginas…. son etapas que todos tenemos y muy fáciles de explicar y entender, además.

En mi caso, la afición por las biografías no la puedo explicar tan fácilmente. El hecho de que haya acabado con este libro en mi estantería, y en mi mesita de noche, menos todavía. No conozco ningún motivo por el que alguien que busque entretenimiento o tenga un afán puramente lúdico por la lectura, sienta necesidad de leer sobre este tema. Pero me explicaré un poco mejor.

El año al que se refiere la autora en el título es el año posterior a la muerte de su marido, John. John sufrió un ataque cardiaco cuando ambos se disponían a cenar una noche de diciembre de 2003. Por si eso no fuera complicado y doloroso, después de cuarenta años casados, en esos días la única hija del matrimonio, Quintana, se debatía entre la vida y la muerte en la UCI de un hospital. Así que el tema esencial que trata en el libro es el sentimiento de pérdida, cómo ella misma afrontó el duelo al perder a la persona con la que había compartido su vida, y cómo afectó a ese proceso el hecho de que la vida de su hija estuviese en peligro.

[Las personas que han perdido recientemente a alguien tienen una cierta mirada, reconocible quizá solo para aquellos que han visto esa mirada en sus propios rostros. La he visto en mi cara y la veo ahora en otros. La mirada es una de extrema vulnerabilidad, desnudez, franqueza.]

People who have recently lost someone have a certain look, recognizable maybe only to those who have seen that look in their own faces. I have noticed it on my face and I notice it now on others. The look is one of extreme vulnerability, nakedness, openness. 

Reconozco que lo que me llamó la atención del libro en primer lugar fue el tema, no la persona que lo escribió. No conocía de nada la escritura ni la figura de Joan Didion, no hasta que comencé a leer las páginas y quise saber algo de ella, ponerle una cara a la narradora, averiguar cómo había seguido su vida después de lo que cuenta. No es algo que recomiende, esto último, al menos a mí no me gustó demasiado lo que encontré; quiero decir que después de lo que cuenta en el libro, los días de Joan Didion no se convirtieron precisamente en vino y rosas. Suele ocurrir.

Es un libro sobre la pérdida, y en sus páginas, la autora nos explica con todo detalle cómo murió su marido, y cómo vivió ella los días y meses posteriores. Con qué personas habló, qué información intentó recabar, qué necesitaba saber, qué sentía y cómo pasaba sus días y sus noches. Para entender mejor aquello que le pasaba, leyó diferentes ensayos y estudios sobre el proceso de duelo, de psicólogos, psiquiatras y expertos de todo tipo. A menudo se incluyen en el texto fragmentos de algunos de esos estudios para ilustrar algún concepto o idea concreta que quiere explicar.

¿Necesitaba revivir cada error? ¿Si por accidente recordaba la mañana en que condujimos desde la casa de Tony Richardson en las montañas hasta St.-Tropez y habíamos tomado café en la calle y habíamos comprado pescado para cenar también necesitaba recordar la noche en que dije que no a nadar a la luz de la luna porque el Mediterráneo estaba contaminado y tenía un corte en la pierna?

Would I need to relive every mistake? If by accident I remembered the morning we drove down to St.-Tropez from Tony Richardson’s house in the hills and had coffee on the street and bought the fish for dinner would I also need to remember the night I refused to swim in the moonlight because the Mediterranean was polluted and I had a cut on my leg?

En el libro ella explica el proceso de duelo, cómo afecta al físico, cómo sobreviviene en olas de angustia y aflición, causa pérdida de memoria o afecta a la respiración. También matiza que todo lo que dice, en su opinión, aplica sobre todo a personas que han tenido una pérdida especialmente difícil de asimilar. Ella misma, nos dice, no recuerda haberse sentido del mismo modo cuando perdió a su padre. Cuando se trata de un cónyuge es diferente, se trata de otro rango de edad, otra cercanía.

Seguramente esta es una buena lectura para alguien que no entiende lo que le sucede, que está pasando por la misma situación y busca explicaciones, o leer una experiencia similar. Causa impresión ver cómo de racional suena cuando habla de sentimientos que ella misma consideraba descabellados en su momento (como cuando menciona que esperaba que su marido volviera, que por eso no podía tirar sus zapatos… por ejemplo) Es de esto último de lo que habla cuando dice algo del «pensamiento mágico», es cuando la razón dice una cosa y los sentimientos otra que no tiene nada que ver.

Todos nosotros conocemos el duelo en alguna de sus formas, seguramente. Todos lo hemos vivido de manera más o menos directa. Por eso, en cierto modo considero que leer un libro como este es la peor de las ideas. Porque el duelo es diferente en cada persona, pero hay sentimientos que son comunes. La sensación de irrealidad, la negación, las famosas cinco etapas de las que en algún momento hemos oído hablar. Todo nos ha pasado, o nos pasará. Y tal como ella cuenta en el libro, la muerte no es un tema del que se quiera hablar, es algo privado, incluso con un protocolo establecido (cómo debe comportarse la familia en hospitales, funerales, los días después…) Leer este libro es una mala idea porque nos hará pensar en la muerte.

Leer este libro es una buena idea porque nos ayudará a entender lo que nos pasa, o a prever cómo ocurre, cómo de destructivo es el proceso. Incluso siendo buena idea, es una lectura triste y desalentadora. Y ese ha sido uno de los aspectos que me ha gustado aquí, no ofrece el consuelo banal de la religión ni la idea reconfortante de que todo irá bien, que todo pasa. Sí, el tiempo pasa, pero el duelo y la pérdida no desaparecen, solo se convierten en algo diferente.

Cuando hablo de un libro, no se me da muy bien explicar cuál es el estilo ni comentar detalles formales de la escritura. Por eso, y dado que este lo he leído en inglés, creo que es mejor poner aquí unos fragmentos y también dejarlos traducidos. En general sí es cierto que el libro me ha entristecido, pero me ha parecido una buena lectura. El tema es triste, ¿para qué insuflarlo de falso optimismo? Lo recomiendo a cualquier persona interesada en el tema, y más concretamente a quien haya pasado por una experiencia similar.

Nos recordamos a nosotros mismos repetidamente que nuestra propia pérdida no es nada comparada a la pérdida experimentada (o, para empeorar el pensamiento, no experimentada) por el o la que murió; este intento de pensamiento correctivo solo sirve para que caigamos todavía más en la profundidad del egoísmo.

We remind ourselves repeatedly that our own loss is nothing compared to the loss experienced (or, the even worse thought, not experienced) by he or she who died; this attempt at corrective thinking serves only to plunge us deeper into the self-regarding deep.

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Los supervivientes miran atrás y ven presagios, mensajes que se les pasaron por alto.
Recuerdan el árbol que murió, la gaviota que manchó en la capota del coche. Viven por medio de símbolos. Ven significado en la descarga de spam en el ordenador no utilizado, la tecla de borrar que deja de funcionar, el abandono imaginado en la decisión de reemplazarla. 

Survivors look back and see omens, messages they missed.
They remember the tree that died, the gull that splattered onto the hood of the car.
They live by symbols. They read meaning into the barrage of spam on the unused computer, the delete key that stops working, the imagined abandonment in th edecision to replace it.

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En lugar de eso pienso en personas que conozco y que han perdido a un marido o mujer o hijo. Pienso particularmente en qué aspecto tenían estas personas cuando los vi de manera inesperada – en la calle, digamos, o entrando en una habitación – durante el año o así después de la muerte. Lo que me impresionó fue qué expuestos parecían, qué abiertos.
Cómo de frágiles, entiendo ahora.
Qué inestables.

Instead I think about people I know who have lost a husband or wife or child. I think particularly about how these people looked when I saw them unexpectedly – on the street, say, or entering a room – during the year or so after the death. What struck me in each instance was how exposed they seemed, how raw.
How fragile, I understand now.
How unstable.

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Varios años después, después de que el padre y madre de Susan falleciesen con un año o dos transcurridos entre uno y el otro, Susan me preguntó si recordaba cómo John había dicho a Quintana que todo se igualaba al final. Dije que recordaba. 
– Tenía razón – dijo Susan -. Ha pasado.
Recuerdo haberme sobresaltado. Nunca se me había ocurrido que John quisiese decir que las malas noticias nos llegan a nosotros. Tanto Susan como Quintana seguramente lo habían entendido mal. Le expliqué a Susan que John había querido decir algo completamente diferente: había querido decir que la gente que recibe malas noticias eventualmente tendrá su ración de buenas noticias.
– Para nada es lo que quería decir – dijo John.
– Sabía lo que él quería decir – dijo Susan.
¿Es que acaso yo no había entendido nada?

Several years later, after Susan’s mother and father died within a year or two of each other, Susan asked if Iremembered John telling Quintana that it all evened out in the end. I said I remembered.
«He was right», Susan said. «It did».
I recall being shocked. It had never occurred to me that John meant that bad news come to each of us. Either Susan or Quintana had surely misunderstood. I explained to Susan that John had meant something entirely different: he had meant that people who get bad news  will eventually get their share of good news.
«That’s not what I meant at all,» John said.
«I knew what he meant», Susan said.
Had I understood nothing?

Autora: Joan Didion
Año primera publicación: 2005
País de la autora: USA
ISBN: 9781400078431
Número de páginas: 227
Dedicatoria: 

Este libro es para John y Quintana

 

 

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