Why be happy when you could be normal, de Jeannete Winterson (Reseña)

why-be-happy-when-you-can-be-normal-jeanette-winterson2When my mother was angry with me, wich was often, she said, ‘The Devil led us to the wrong crib.’
(…) She hated being a nobody, and like all children, adopted or not, I have had to live out some of her unlived life. We do that for our parents – we don’t really have any choice.

Cuando mi madre estaba enfadada conmigo, algo que pasaba a menudo, decía, ‘El diablo nos llevó a la cuna equivocada’.
(…) Ella odiaba ser una doña nadie, y como todos los niños, adoptados o no, he tenido que vivir algo de su vida no vivida. Hacemos eso por nuestros padres – realmente no tenemos elección.

Resulta que me estoy aficionando mucho a leer autobiografías de las personas más diversas. En este caso, me compré el libro sobre todo por el título tan llamativo que tiene, un título que – al menos en mí – evoca bastantes reflexiones.

Jeanette Winterson es escritora, entre su obra podríamos destacar Oranges are not the only fruit (Fruta prohibida) o Written in the body (Escrito en el cuerpo). He leído todo el libro sobre su vida, sin darme cuenta de que ya había leído un libro suyo (Simetrías viscerales). De hecho, y aunque la biografía es posterior (2011), menciona en el libro sobre todo Fruta prohibida, su primera novela.  Me imagino que es así porque lo que Winterson quería contar en esta narración se centra sobre todo en su infancia, su vida familiar y su compleja relación con su madre.

I needed words because unhappy families are conspiracies of silence. The one who breaks the silence is never forgiven. He or she has to learn to forgive him or herself.
[Necesitaba palabras porque las familias infelices son conspiraciones de silencio. Al que rompe el silencio nunca se le perdona. Él o ella tiene que aprender a perdonarse a sí mismo.]

Las memorias de Winterson están escritas de una manera bastante visceral. Al contrario de otras autobiografías que he leído, no se pierde en detalles irrelevantes sino que parece tener claro qué quiere contar y que quiere contarlo de la manera más ágil posible. No son realmente unas memorias sino que aquí la autora quiere explicar cierta faceta de su vida personal y familiar. Es cierto que parece que Winterson ya había escrito antes sobre su vida en Oranges are not the only fruit (y digo «parece» porque no he leído el libro, solo sé muy por encima los temas que toca). En este seguramente trata de algunos temas similares, evidentemente lo otro es una novela con tintes autobiográficos y esto son unas memorias en toda regla. No memorias lineales, no exhaustivas, sino de esas que atacan los momentos críticos y decisivos.

Siempre me ha interesado mucho el conocer historias y teorías de cómo lo que vivimos nos afecta, nos condiciona y contribuye a construir nuestra identidad. Este es un buen libro para ilustrarse en ese sentido; Jeanette nos cuenta cómo la afectó profundamente la forma de ser de su madre adoptiva, el hecho de saberse una niña abandonada por su madre biológica, la no aceptación de su forma de ser por parte de su entorno familiar, los castigos, los reproches, la incomprensión…

Home was problematic for me. It did not represent order and it did not stand for safety.
[El hogar era problemático para mí. No representaba orden y no representaba seguridad]

No afirmo que los libros con los que nos sintamos identificados son los mejores, pero desde luego, cuando uno lee sobre experiencias que le son conocidas por parte de otros se experimenta una extraña sensación. Quizá un sentimiento de cercanía bastante ficticio, pues en este caso no he conocido ni creo que conozca nunca personalmente a la autora. Sin embargo, el leer según qué experiencias suyas hace que en ciertos momentos la sienta más cercana que personas con las que trato a diario. Por extraño que suena.

Me ha gustado la rabia que destilan ciertas partes del libro, el sentimiento de impotencia que en retrospectiva parece sentir la autora. Parece preguntarse por qué su madre nunca la dejó ser ella misma, nunca la aceptó… En último caso perdona todos esos comportamientos retratando a su madre como una persona enferma que también sufría, y que no podía evitar hacer daño a los demás.

….The books had gone, but they were objects; what they held could not be so easily destroyed. What they held was already inside me, and together we would get away. And standing over the smouldering pile of paper and type, still warm the next cold morning, I understood that there was something else I could do. «Fuck it,» I thought, «I can write my own.»
[…Los libros habían desaparecido, pero eran objetos; lo que contenían no podía ser destruído fácilmente. Lo que contenían ya estaba dentro de mí, y juntos podíamos irnos. Y estando sobre la pila ardiente de papel y letras, todavía caliente en la fría mañana del día siguiente, entendí que había algo más que podía hacer. «Que le jodan», pensé. «Puedo escribir los míos».]

Durante el libro deja manifiesto cómo el amor por la lectura, por los libros, en cierto modo la salvó. Pero también cómo la represión y el miedo que intentó inculcarle su madre adoptiva estimuló de una manera brutal su creatividad y su imaginación. Impresionante el momento en que la madre quema los libros que tanto le gusta leer a la hija, y ella piensa «Que le jodan, puedo escribir los míos». Grandioso.

Love is vivid. I never wanted the pale version. Love is full strength. I never wanted the diluted version. I never shied away from love’s hugeness but I had no idea that love could be as reliable as the sun.
[El amor es vívido. Nunca quise la versión pálida. El amor es fuerza plena. Nunca quise la versión diluída. Nunca me atemorizó la grandeza del amor pero no tenía ni idea de que el amor podía ser tan confiable como el sol.]

Estoy convencida de que las personas que viven infancias difíciles o infelices son más de las que pensamos, muchas más. A pesar de eso, hay grados de dificultad e infelicidad. Winterson, por lo que cuenta en estas páginas, puede presumir de haber tenido una infancia tremendamente dura, con palizas, castigos desproporcionados, una madre fanática religiosa cuya fe solo sobrepasaban sus tendencias depresivas. Uno de los mensajes más bonitos del libro es que con los años la autora ha aprendido a conocer el significado del amor. No el amor enfermo que experimentó cuando era una niña, sino algo más sano, más beneficioso y gratificante.

I was unable to speak clearly during my interviews because for the first time in my life I felt that I looked wrong and sounded wrong. Everybody else seemed relaxed, though I am sure that was not true. They certainly had better clothes and different accents. I knew I was not being myself, but I didn’t know how to be myself there. I hid the self that I was and had no persona to put in its place.
[Era incapaz de hablar con claridad durante mis entrevistas porque por primera vez en mi vida sentí que tenía el aspecto incorrecto y sonaba incorrecta. Todos los demás parecían relajados, aunque estoy segura de que no era así. Seguramente tenían mejor ropa y acentos diferentes. Sabía que no estaba siendo yo misma, pero no sabía cómo ser yo misma allí. Escondí mi ser y no tenía nada que poner en su lugar.]

Como digo – y me repito de nuevo – hay varios detalles que hicieron que me sintiera conmovida. Por esa mujer a la que no conozco y con la que en realidad no comparto demasiado a rasgos generales; por mí. Por cómo de iguales somos en ocasiones a personas tan distintas de nosotros. El libro en muchos momentos podría servir como material didáctico para un estudiante de psicología, es el relato de una persona dañada que cuenta lo que le ocurrió, intenta poner un orden en su propia historia.

I have noticed that doing the sensible thing is only a good idea when the decision is quite small. For the life-changing things, you must risk it.
[Me he dado cuenta de que hacer lo sensato es solo buena idea cuando la decisión es más bien pequeña. Para las cosas que cambian la vida, tienes que arriesgarte.]

Jeanette hace apología de la valentía y autosuperación en los casos de trauma, y explica que quizá a menudo la salida que parece más «cobarde» (huir) es en realidad la única salida. Lo mejor de toda la historia de sufrimiento y de traumas infantiles y juveniles, es que termina bien. Es un spoiler esto que cuento, pero qué se le va a hacer. Sin embargo, no todo es tan fácil y eso también se explica en el libro.

But I don’t know what why.. what I am… why I don’t please her. What she wants. Why I am not what she wants. What I want or why. But there is something I know: ‘When I am with her I am happy. Just happy.’
She nodded. She seemed to understand and I thought, really, for that second, that she would change her mind, that we would talk, that we could be on the same side of the glass wall. I waited.
She said, ‘Why be happy when you could be normal?’
Pero no sé cuál es el motivo… lo que soy… por qué no le agrado. Lo que quiere. Porque no soy lo que quiere. Que quiero o por qué. Pero hay algo que sé: ‘Cuando estoy con ella soy feliz. Simplemente feliz’.
Ella asintió. Parecía entender y pensé, de verdad, durante un segundo, que cambiaría de idea, que hablaríamos, que podríamos estar en el mismo lado del muro de cristal. Esperé.
Dijo, ‘Por qué ser feliz cuando podrías ser normal?’

En definitiva, una buena lectura. Creo firmemente que leer sobre las vidas de otros es una buena terapia. Para mí, una de los libros que más me ha calado este año.

Happy endings are only a pause. There are three kinds of big endings: Revenge. Tragedy. Forgiveness. Revenge and Tragedy often happen together. Forgiveness redeems the past. Forgiveness unblocks the future.
[Los finales felices son solo una pausa. Hay tres tipos de grandes finales: Venganza. Tragedia. Perdón. La Venganza y la Tragedia a menudo se dan juntas. El Perdón redime el pasado. El Perdón desbloquea el futuro.]

Autora: Jeanette Winterson
Año primera publicación: 2011
País de la autora: UK

Número de páginas: 230
ISBN: 978-0099-55609-1
País de la autora:

Dedicatoria:
To my three mothers:
Constance Winterson
Ruth Rendell
Ann S.

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