Rudderless, de William H. Macy (2014)

rudderless-poster-borderSiempre me gusta comentar por qué he visto una película, qué ha hecho que me motive ponerme a verla. Más en los casos en que, como esta, no ha tenido apenas promoción ni “bombo” de ningún tipo. Con Rudderless, me llamó la atención que fuera un drama musical, eso ya de por sí me suele motivar bastante. Aparte de eso, a cargo de la dirección está William H. Macy, un tipo que como actor me suele gustar bastante (también actúa aquí, aunque no como protagonista)…

Al inicio de la película, vemos a Josh Manning (Miles Heizer) grabando una canción compuesta por él en su dormitorio de la residencia universitaria.  Por otro lado, vemos a su padre, Sam Manning (Billy Crudup) trabajando, se encarga de gestionar grandes cuentas en su empresa de publicidad. Se ve claramente que es un ejecutivo de éxito, y al conseguir una gran cuenta, llama a su hijo para celebrarlo al cabo de un rato en un bar. Josh le dice que acudirá, sin demasiado convencimiento, y al cabo de un rato vemos a Sam esperando a su hijo en el bar. Parece que Josh le ha dado plantón; lo que no sospecha es que no ha ido a encontrarse con él porque en la universidad ha habido una masacre donde Josh ha resultado muerto. Tanto él como su ex mujer Emily (Felicity Huffman) intentan sobrellevar la pérdida y la presión mediática lo mejor posible, pero Sam poco tiempo después se sumerge en una espiral de alcohol y dolor de la que no parece que pueda salir. Acaba por perder su trabajo, incapaz de mantenerse sobrio, y al cabo de dos años lo vemos con un trabajo precario con el que consigue sobrevivir a duras penas pintando casas; viviendo en un barco e intentando dejar de beber sin demasiado éxito. 

Su mujer acaba por pedirle el divorcio, además de dejarle muchas cosas que pertenecían a su hijo Josh, para dejar esa parte de su vida atrás. Ahora ella tiene un bebé, y se muda a otra ciudad. Entre las cosas que le ha dejado hay cuadernos con composiciones de Josh, discos donde se grababa cantando sus canciones, y aquella foto de padre e hijo donde cada Josh era aún un crío y cada uno sostenía una guitarra. Movido por la curiosidad, Sam se pondrá a escuchar la música de su hijo, e incluso a intentar emularlo tocando la guitarra y cantando él mismo las canciones que Josh en su día compuso. Por otro lado, intenta ocultar a toda costa su pasado a sus compañeros de trabajo, mintiendo sobre su procedencia. Un día, después del trabajo, van a un bar llamado “The Trill”, donde hay micrófono abierto para los músicos que quieran tocar. A Sam se le ocurre presentarse con la guitarra de su hijo y tocar una canción de su hijo, “Home”. Por cierto que el propietario y gerente del bar es el propio William H. Macy. Después de su interpretación se le acerca Quentin (Anton Yelchin), un joven guitarrista al que ha entusiasmado su interpretación. Aunque Sam al principio es reticente, acabará compartiendo veladas musicales con Quentin, sin llegar a admitir que “sus” canciones no son realmente suyas sino de su hijo muerto. Gracias a Quentin, Sam acabará conociendo al resto de la “banda”: Willie (Ben Kweller) y Aiken (Ryan Dean)… También a Del (Laurence Fishburne), propietario de una tienda de instrumentos musicales a punto de cerrrar. Sam no quería una banda y sin embargo acaba teniendo una, pero el secreto de saber que las canciones no son suyas pesa mucho, más cuando la novia de Josh, Kate (Selena Gomez), le escucha una noche y se lo echa en cara.

Como muchos dramas musicales, está claro que aquí pesa mucho más la forma que el fondo. La historia no es mala, e incluso tiene algún giro argumental interesante que no quiero contar. Pero lo que llama la atención realmente, lo que hace que la película sea “disfrutable”, es la estupenda música, las canciones compuestas para esta historia por Eef Barzelay. Las canciones dan estructura y sentido a toda la historia, dotándola de una calidez – y calidad – muy destacables. El guión en sí, y los personajes, no son demasiado excepcionales (no así los actores, GRAN Billy Crudup) e incluso en ciertos momentos lo que nos están contando es previsible… Hay una parte central bastante parada donde la trama no evoluciona y de hecho se nos oculta un detalle revelado más trade y que busca sorprender. Peeeeero en última instancia, y después de ver cómo termina todo (esa última canción – OJO Spoiler!) creo que ha merecido la pena verla. Sobre todo por la música, y por la magnífica actuación de Billy Crudup, muy bien acompañado de Anton Yelchin.

Lo mejor: Billy Crudup. Brilla de una manera impresionante, las escenas donde canta quitan el aliento, sobre todo la canción final. Anton Yelchin resulta un secundario muy efectivo (y achuchable).

Lo peor: El guión parece, en conjunto, algo flojo y falto de cohesión. No le hubiera venido mal una mayor sensación de estructura. La historia se diluye y queda demasiado sustentada por su protagonista.

rudderless1Director: William H. Macy
Guión: Casey Twenter, Jeff Robison, William H. Macy
Año: 2014
Duración: 105 minutos
País: USA
Ficha IMDB
Reparto: Billy Crudup, Anton Yelchin, Felicity Huffman, Selena Gomez, Laurence Fishburne, William H. Macy

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