Ex Machina, de Alex Garland (2015)

ex machina posterNathan: Conoces a este tipo, ¿no? Jackson Pollock. Correcto. El que pintaba con salpicaduras. Vale. Dejaba la mente en blanco, y sus manos iban donde quería. No era deliberado, ni aleatorio. Algo intermedio. Lo llamaban arte automático. Hagamos esto como en Star Trek, ¿vale? Involucra el intelecto.
Caleb: ¿Perdona?
Nathan: Soy Kirk. Tu cabeza es el sistema de propulsión. Involucra el intelecto. ¿Qué pasaría si Pollock hubiera hecho el reto al revés? ¿Qué pasaría si en lugar de hacer arte sin pensar, hubiera dicho, «¿Sabes qué? No puedo pintar nada, a menos que sepa exactamente por qué lo hago». ¿Qué hubiera ocurrido?
Caleb: Nunca hubiera pintado ni una línea.
Nathan: ¡Sí! Ves, ese es mi chico, ese es mi amigo, que piensa antes de abrir la boca. Nunca hubiera pintado ni una línea. El desafío no es actuar automáticamente. Es encontrar una acción que no sea automática. Desde pintar, hasta respirar, hablar, follar. Enamorarse...

De los estrenos de este año, Ex Machina era uno de los que despertó en mí más curiosidad. Con un argumento con las tintas muy cargadas en la ciencia ficción, Ex Machina plantea de nuevo la problemática y potenciales dilemas morales de crear una inteligencia artificial dotada de sentimientos. Además tiene un par de caras conocidas que resultaron de bastante peso para decidirme a ver la peli. Me refiero a los dos protagonistas masculinos, Oscar Isaac y Domhnall Gleeson, que también coincidirán en la próxima peli de Star Wars, Star Wars Episodio VII

La película supone el debut en la dirección de Alex Garland, que también se ha encargado del guión de la película. Al parecer el presupuesto fue relativamente bajo, de unos 15 millones de dólares, y después de su estreno ha recibido muy buenas críticas. No lo voy a negar, el hecho de que la peli fuera británica también fue un aliciente para mí. 🙂

La película centra su argumento en un gran test de Turing. Caleb (Domhnall Gleeson) es un programador al que le toca en un sorteo una estancia de una semana con el dueño de la empresa en que trabaja, BlueBook, el buscador más popular del mundo, una especie de Google cambiado de nombre. Pues bien, el dueño de la empresa y cerebro de todo lo que esta conlleva es Nathan (Oscar Isaac), que vive en una gran mansión aislada de la civilización. No se explicita la localización de la mansión, aunque sí es cierto que con una consulta rápida podemos ver que los espectaculares exteriores fueron rodados en parte en Noruega. Estos exteriores, la naturaleza, toda la luz… contrastan con el interior de la mansión, una fortaleza dotada de todas las medidas de seguridad posibles, vigilancia por circuito cerrado de cámaras, un complejo sistema de accesos en función de una tarjeta personal. Al poco de llegar Nathan le explica a Caleb que el objetivo de su estancia no es lo que pensaba, una visita y punto, sino que Caleb está destinado a formar parte de un gran proyecto que está a punto de finalizar Nathan.

Durante muchos años, ha destinado muchos recursos y esfuerzo a desarrollar una inteligencia artificial avanzada, tan avanzada que parezca humana. El último prototipo es el que quiere que ponga a prueba Caleb en su visita, durante los 7 días que pase allí debe realizar el test de Turing a la máquina para ver si pasa la prueba. Todo ello, claro, después de firmar un acuerdo de confidencialidad. La máquina en cuestión es Ava (Alicia Vikander), última versión del software diseñado por Nathan. Ava se encuentra confinada en su apartamento, y una vez al día charla con Caleb, este le realiza preguntas y trata de decidir si Ava podría pasar por humana. El test de Turing no es más que aislar a una persona y una máquina, hacerlos que mantengan una conversación. Si la máquina consigue convencer al humano de que tiene una capacidad adecuada de respuesta (que muestre una capacidad de hacer algo parecido a pensar), habrá pasado la prueba. Os imaginaréis que la cosa en la película no queda aquí: tenéis razón.

Evidentemente, no voy a contar más. Simplemente imaginaos que se trata de dos hombres, una máquina-mujer Ava, la silenciosa Kyoko (Sonoya Mizuno), asistente de Nathan que no habla inglés, y el aislamiento y soledad más absolutos. Es un futuro atemporal, y el suspense y la tensión se mantienen durante todo el metraje. Crecen las sospechas, los nervios, y mientras tanto se discuten temas nada triviales como la sexualidad, el amor, la elección… ¿Qué nos convierte en humanos? ¿Cuánto de lo que hacemos viene determinado y cuánto por elección? ¿Qué papel tiene la racionalidad en nuestros actos? Definitivamente esta película tiene muchos paralelismos con el hombre prometeico que se describe en Frankenstein de Mary Shelley. Aquí, el nuevo Prometeo es Nathan, con su complejo de Dios y su ansia de alcanzar una especie de divinidad replicando y posiblemente mejorando al ser humano, donde la creación no suele comulgar con los planes que su creador tiene para ella. 

La película es aparentemente sencilla pero tiene muy buenos diálogos explorando muchos temas como los que he comentado antes. Los tres actores protagonistas (Isaac, Gleeson y Vikander) dan un auténtico recital de actuación, cada uno está magnífico en su papel: Isaac como el megalómano científico que se cree un Dios, Gleeson como el programador apocado y compasivo; y Vikander como el robot casi, casi humano. Aparte de las actuaciones, la dirección es muy buena y encuentra el justo equilibrio entre diálogos filosófico-metafísicos y escenas con más acción. El resultado final de la película, para mí, es muy bueno, aunque no me acabara de gustar demasiado la precipitación del final y cómo está contado.

Director: Alex Garland
Guión: Alex Garland
Año: 2015
Duración: 108 minutos
País: UK
Ficha IMDB
Reparto: Domhnall Gleeson, Alicia Vikander, Oscar Isaac, Sonoya Mizuno, Chelsea Li, Evie Wray, Corey Johnson, Symara A. Templeman, Deborah Rosan, Elina Alminas

4 comments

  1. Hola,
    ya tenía pensando verla.

    Después de tu análisis, hay más ganas de verla 🙂

    Este tipo de temática hombre-máquina siempre me ha parecido interesante en las películas, por los dilemas que plantea.

    Un saludete,
    Pablo

  2. Pues he conseguido ver la peli en estos días. Y las verdad que me ha encantado. Cierto es que me ha pasado lo mismo que a ti con el final y hubiese hecho las entrevistas con Ava más largas y profundas. Me pareció todo un proceso muy rápido. No obstante es de lo mejor que he visto en mucho tiempo 🙂

  3. La película es un pelín lenta pero me gustó ese ritmo pausado, intimista y de tensión soterrada. En cuanto al final creo que es lo peor de la peli, esperaba algo más trabajado. En cualquier caso es una buena película. ¡Besos!

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