The Stanley Parable (PC)

No recuerdo cuándo exactamente jugué a este juego, pero la verdad es que pasé un rato curioso… y luego me olvidé bastante de él. Hasta que vi un disfraz en el Salón del Manga de Barcelona, de un tipo que iba disfrazado del juego, con un cartelito del tipo “Y entonces Stanley hizo cola para comprar comida…” o algo así. 🙂 

No hay mucho que comentar del juego. The Stanley Parable es un mod de aventura conversacional desarrollado en 2011 por Davey Wreden y William Pugh, que posteriormente (finales del 2013), salió a la venta una versión más completa a través de Steam. Así que imaginaos, un juego llevado a cabo por prácticamente solo una persona (más los añadidos posteriores)… no va a ser esto un prodigio de la técnica, un juego larguísimo o de gran complejidad. The Stanley Parable es un jueguecillo que da para pasar un rato entretenido, pero no para decenas de horas de duración.

Explicar el concepto del juego tiene su aquel, a ver cómo lo hago.

En el juego tenemos a dos elementos… en realidad casi se podría decir que los únicos elementos. Uno es el protagonista (Stanley, al que nosotros controlamos), y otro es el narrador, que nos va contando lo que hace Stanley, con sentencias del tipo “Stanley entró por la puerta de su izquierda” o “Stanley dudó un instante, y después avanzó por el pasillo que se extendía ante él”.

Stanley es un empleado que, según el narrador, se dedica a presionar botones en una oficina todo el día, siguiendo órdenes. Cuando de repente un día las órdenes dejan de llegarle, se ve de algún modo obligado a salir de la rutina de “tú mandas, yo obedezco” para ver qué pasa en el “exterior” (entendamos exterior por el espacio fuera del pequeño cuarto donde trabaja). Así que el narrador nos cuenta lo que va a haciendo Stanley, y nosotros controlamos a Stanley… ¿y cuál es la gracia?

Pues que el narrador nos cuenta las cosas que hace Stanley y nosotros podemos seguir esas órdenes e indicaciones, o no. Cuando entramos por la puerta opuesta a la que había indicado el narrador, o rompemos con su historia, se pone nervioso, intenta enderezarla, convencernos de que sigamos su versión. Asimismo, también podemos seguir órdenes y ya está. O ir haciendo caso a algunas cosas y a otras no.

El resultado de todo esto es que la historia es diferente en cada caso, y en cuestión de pocos minutos tendremos el final de dicha historia, y posteriormente la oportunidad de empezar de cero. Son partidas rápidas, con historias de finales alegres, descabellados… y todo ambientado en un edificio de oficinas anodino y gris como pocos. Como jugadores, tenemos la oportunidad de tomar decisiones sobre qué caminos tomar, y la intención del creador de este divertimento precisamente era esa: destacar que la mayoría de videojuegos confinan a los que los juegan a sus reglas y unos márgenes de libertad muy estrechos.

Tampoco voy a decir que es un juegazo, entre otras cosas porque sería hasta difícil calificarlo de juego en sí, ni a intentar convencer a nadie de que se lo compre. Está curioso, es entretenido jugar un rato (o varios) y tiene un concepto interesante. Si lo jugáis y os gusta, seguro que se os quedará en la memoria. No tiene acción, tiros ni más personajes que Stanley, pero introduce el agobio existencialista que un edificio de oficinas gris y aburrido puede transmitir tan bien. Si tenéis curiosidad, creo que hasta hay gente que lo ha jugado entero, dejando vídeos larguísimos en YouTube. Lo que se ve en los vídeos es lo que se puede encontrar en el juego, ni más ni menos.

Y resulta que hace unos días me enteré de que el juego había vendido un millón de copias. Junto con el disfraz del tío del Salón del Manga, una buena excusa para recordarlo y hablar de él.

the stanley parable lets begin again

Web oficial
Twitter de Davey Wreden
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echa lanzamiento: 

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