La Vénus à la fourrure (La Venus de las pieles), de Roman Polanski (2013)

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No hay nada más sensual que el dolor y no hay nada más excitante que el envilecimiento.

Con esta película me ha pasado algo raro. Tenía ganas de verla, pero por otro lado la he ido postergando, supongo que en parte debido al planteamiento y la premisa. Pero oye, que la película es muy «fácil», por decirlo así. No me refiero a contenido, sino a forma y a que es cómoda de ver (a falta de una expresión mejor).

photo-La-Venus-a-la-fourrure-2013-101La premisa, como digo, es cuanto menos curiosa. Al final de una jornada de audiciones en un teatro, el director/guionista/adaptador/escenógrafo de la obra (La Venus de las Pieles) está ya recogiendo sus cosas – solo -. El director se llama Thomas, y lo interpreta Mathieu Amalric. Como veréis, si nos ponemos a enumerar a los miembros del reparto acabamos muy, pero que muy rápido. La obra que Thomas quiere adaptar es La Venus de las Pieles, basada en el libro del mismo título escrito por Leopold von Sacher-Masoch (ver en Amazon para comprar, o aquí mismo para leerlo gratis). Como os podéis imaginar, del nombre de Masoch proviene el término masoquismo, y eso nos puede dar una idea de la dinámica a desarrollar en el libro, obra de teatro, y en este caso, película. En la historia, el protagonista masculino es Severin, un hombre que se enamora de una mujer, la protagonista femenina, llamada Wanda, y que la fuerza a entrar en una dinámica de dominación y humillaciones. Severin quiere que Wanda le humille en tantas formas como sea posible, y que además se vista con pieles o cuero. La película, si lo pensamos, es compleja porque es muy «meta». La acción transcurre en constante referencia a la obra de Masoch, aunque jugando con esa obra, casi parece por momentos que esté invadiendo la realidad (de la película). Así que… Thomas, recogiendo sus cosas. De repente llega una mujer. No solo llega cuando las audiciones han terminado, sino que su nombre ni siquiera figura en la lista de candidatas que iban a presentarse ese día. Thomas, cansado y enfadadado por no haber encontrado a nadie, enseguida intenta despacharla para así poder terminar de recoger e irse a su casa. Es ante la insistencia de Wanda que al final decide ceder y hacer una audición, solo que de una forma un tanto especial. Ella hará la prueba con el personaje de Wanda y él le dará la réplica como Severin.

cannes-2013-LA-VENUS-A-LA-FOURRURELa película corre en paralelo al argumento del libro, y por tanto veremos la espiral creciente de seducción, humillación y sumisión a la que el personaje Severin se somete voluntariamente,y cómo esta historia de ficción se entremezcla con la realidad de Wanda y Thomas. En algunos momentos será realmente difícil discernir qué son diálogos de la obra, y qué es conversación real entre actriz y director, y eso aporta a la película una cualidad «meta» muy atractiva desde mi punto de vista. Wanda – la «real» – presenta algunas diferencias con la Wanda protagonista de la obra, como por ejemplo su falta de candidez y su malicia más que evidente. La Wanda de ficción es más inocente, más cándida y con algunos remilgos, pero a medida que avanza la obra – y la película – veremos cómo una y otra se van fusionando, y cómo también realida y ficción se convierten casi en lo mismo. El centro de todo es el juego de seducción y necesidad que existe entre los dos, la perfección escalofriante con que Wanda sabe dar vida a la Wanda de la obra que Thomas había imaginado, cómo ella parece personificar todas las fantasías y deseos, no solo de Severin, sino de Thomas. Es realmente inquietante cómo ella domina a Thomas por medio de su sensualidad y su inesperados ataques de genio.

La película no es larga, y casi roza los 100 minutos pero no deja que el interés decaiga. Gran parte del mérito de esto lo tienen los dos protagonistas. Mathieu Amalric realiza una gran labor en su papel de Thomas/Severin, pero quien realmente se lleva la palma es Emmanuelle Seigner (que, despistada de mí, no sabía que es mujer de Polanski). Seigner, que no está tan lejos de cumplir los 50, da aquí una lección de sensualidad y seducción desde la altura de su experiencia y la belleza que aún conserva de forma magnífica.

Guerra de sexos, castigos ejemplares, perversidad, malicia y seducción… sin perder el sabor a teatro, en esta película los dos protagonistas consiguen evocar y representar multitud de sensaciones y emociones. ¿Es posible controlar los instintos más bajos del ser humano? Más concretamente, ¿los instintos de la carne?… Esa es, aunque muy centrada en el personaje masculino y de forma se podría decir que autobiográfica, la pregunta que plantea la película. ¿Debe esta falta de control ser castigada? ¿Es la debilidad un pecado mayor que la maldad en sí misma? Al margen del final de la película, que particularmente no me agradó demasiado, cada uno debe encontrar su propia respuesta.

«Dios le castigó poniéndole en manos de una mujer»

 

Roman Polanski con los dos protagonistas en un momento del rodaje
Roman Polanski con los dos protagonistas en un momento del rodaje

 

Director: Roman Polanski
Guión: David Ives (obra de teatro & guión), Roman Polanski (guión), Leopold von Sacher-Masoch (novela)
País: Francia / Polonia
Duración: 96 minutos
Ficha IMDB
Reparto: Emmanuelle Seigner, Mathieu Amalric

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  1. Información Bitacoras.com
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