Cançons de amor i de pluja, de Sergi Pàmies (Reseña)

9788477275473

Tinc una teoria: si t’enamores sota la pluja, l’amor perdura més que no si fa bon temps.

No lo voy a negar. Este libro lo compré por el título. Alguna vez lo he explicado: un libro, el que sea, me llama la atención por el título. Entonces lo cojo, leo lo que pone en la contraportada, y a veces quedo convencida y lo compro. “Canciones de amor y de lluvia” me sonaba sugerente. Detrás pone que son 26 relatos, reflexiones sobre la vulnerabilidad y los rituales más absurdos de la edad madura. Así que decidí comprarlo, y lo he disfrutado.

Es un libro breve, compuesto por relatos también muy breves (¡si queréis podéis hacer el cálculo 179 páginas divididas entre 26!). Entre los títulos encontramos algunos muy sugerentes, pero es ciero que la mayoría no nos revelan demasiado sobre el tema que tratan. Tenemos varios mezclados entre los demás, “Primera cançó”, “Segona cançó”, y así hasta el quinto, “Última cançó”.
En esta reseña he intercalado fragmentos de algunos de esos relatos. Sea como sea y como en todas las reseñas, son solo muestras de por qué me ha gustado el libro. También los he traducido… en fin, como mejor he sabido. Son fragmentos con los que me he sentido identificada, o que sin llegar a eso, me han parecido destacables.

En algunos de los relatos se habla del oficio de escribir. Por supuesto, yo de eso no sé demasiado, pero esta reflexión me ha parecido bastante acertada. Este fragmento corresponde al relato “Autobiogràfic”.

I de tan lluny com hauré arribat, sé que aleshores em preguntaré si té cap sentit empescar-se una história com aquesta. I pensaré que, perquè ningú no digui que els escriptors sempre parlem de nosaltres, de vegades acabem escrivint coses ben estranyes.
[Y de tan lejos como habré llegado, sé que entonces me preguntaré si tiene algún sentido entender una historia como esta. Y pensaré que, para que nadie diga que los escritores siempre hablamos de nosotros mismos, a veces acabamos escribiendo cosas muy extrañas.]

Pero sobre el oficio de escribir, incluso con un aspecto metaliterario, hay algún otro relato que se me ha quedado bastante grabado. Por eso recuerdo que este fragmento corresponde a él. Se trata de “Nova York, 1994 (Notes per un conte)”, que narra una visita al escritor Paul Auster y su pareja Siri en Brooklyn, y donde el autor no puede dejar de temer por su vida y la de su pareja, pensando que el taxista les asesinará en el viaje de vuelta. O como en “La Clau del son”, donde el relato nos introduce a nosotros, lectores, en la historia.

De vegades ho fem: busquem semblances entre el vianants. És un joc inofensiu, que, igual que la literatura, reconverteix les especulacions en creativitat i m’allunya d’aquesta hipocondria de la tragèdia (hi ha qui exagera malalties inexistents; jo pateixo per catàstrofes que només són reals en la meva imaginació).
[A veces lo hacemos: buscamos parecidos entre los viandantes. Es un juego inofensivo, que, igual que la literatura, reconvierte las especulaciones en creatividad y me aleja de esta hipocondría de la tragedia (hay quien exagera enfermedades inexistentes; yo sufro por catástrofes que solo son reales en mi imaginación.]

Sergi-PàmiesHay entre los relatos bastantes que tratan, simple y llanamente, sobre el fin del amor. Ya sea el fin formal (la relación ya se ha roto) o aquel donde la relación todavía están un poco en ese territorio confuso que supone la etapa previa a la ruptura. En uno de los primeros relatos, “Dos cotxes mal aparcats”, el autor sitúa el momento exacto en que el amor se termina en medio de un incidente que implica a Joan Manuel Serrat paseando por Barcelona. Y no solo se habla del fin del amor, sino de la vida meses, o años después de que termine. En cómo cada una de las dos mitades de la pareja rehace su vida. ¿Quiere saber el otro que a su ex le va bien, que se ha casado o ha tenido hijos? No.
“Tercera cancó”, relato al que pertenece el siguiente fragmento, nos habla del fin del amor, con la excusa de un protagonista que encuentra – y disecciona, casi – el ticket de un restaurante donde comió por última vez con su pareja. Allí fue donde ella le dejó. Un relato corto, muy corto como casi todos, en dos hojas nos cuenta toda una historia.

I també perquè, encara que han passat molts anys, no vull ariscar-me a trobar-t’hi i haver-te de saludar, preguntar-te com va tot i que tu, una mica incòmoda, m’hagis de presentar el teu marit – encaixada vigorosa, cap dieta a la vista – o, pitjor encara, els fills, pastats a tu, que hauríem d’haver tingut.
[Y, también porque, aunque han pasado muchos años, no quiero arriesgarme a encontrarme contigo y tenerte que saludar, preguntarte cómo va todo y que tú, un poco incómoda, me tengas que presentar a tu marido – mandíbula vigorosa, sin dieta a la vista – o, peor aún, a los hijos, clavados a ti, que tendríamos que haber tenido.]

Este siguiente fragmento corresponde a “La llegenda del temps”, donde Eva lleva a cabo una investigación, ayudada por el novio de su madre, Ramón, para encontrar a su padre. Una tarea difícil, ya que su madre no recuerda quién era: la concibió drogada y en un cuarto oscuro lleno de gente. La investigación resulta ser un entretenimiento de lo más digno, y por cierto, a Eva y Ramón también les gusta observar a los viandantes, en este caso para adivinar sus profesiones.

Tan perillós és no recordar com no oblidar, diuen. A l’època del concert, la mare de l’Eva oblidava per sistema. Si no t’adones del que estàs vivint, no recordaràs res que, més endavant, pugui fer-te mal. La caudictat de l’oblit, però, és capriciosa i el que has viscut es pot acabar imposant no pas perquè sigui rellevant sinó perqué, seguint un repartiment arbitrari, hi ha vivències que suren i altres que no.
[Tan peligroso es no recordar como no olvidar, dicen. En la época del concierto, la madre de Eva olvidaba por sistema. Si no eres consciente de lo que estás viviendo, no recordarás nada que, más adelante, pueda hacerte daño. La caducidad del olvido, sin embargo, es caprichosa y lo que has vivido puede acabar imponiéndose no tanto porque sea relevante sino porque, siguiendo un reparto arbitrario, hay vivencia que flotan y otras que no.]

En los relatos casi todos los protagonistas tienen – o eso parece – unos cuarenta y pico años y un pasado lleno de errores. No todo son errores ni infelicidad, claro, pero cuando uno se pone melancólico es lo que le viene a la cabeza. Supongo que en parte por eso me llamó la atención y lo compré, por el tono. Ya no me atraen demasiado las obras, ya sean novelas o relatos, donde todo es blanco o negro. Me gusta el amplio espectro de grises que libros como este pueden proporcionarme, sus protagonistas cansados de pasarlo mal, pero a los que se les nota que han tenido también momentos muy felices.
En “Els millors contes del sigle XX”, un escritor debe repasar su biblioteca para hacer eso, una lista de los mejores cuentos del siglo XX. Dado que repasa sus viejos libros favoritos, la reflexión le sirve para evaluar sus propios gustos e inclinaciones de hace años. ¿No os habéis encontrado nunca en una situación similar? ¿No os habéis sorprendido pensando cosas por el estilo? “¿Esto me gustaba a mí? ¿En serio?” Interesante.

La relectura té alguna cosa d’examen: qüestiona bé el seu gust d’aleshores – ¿com és possible que xalés tant amb una història de samurais castratis? -, bé l’actual. Potser els anys li han atrofiat la capacitat de soprendre’s, pensa, i la facultat de valorar un text amb generositat lectora i no des de la reticència i el perfeccionisme professionals.
[La relectura tiene algo de examen: cuestiona o bien su gusto de entonces – ¿cómo es posible que disfrutase tanto una historia de samurais castratis? -, o bien el actual. Puede que los años le hayan atrofido la capacidad de sorprenderse, piensa, y la facultad de valorar un texto con generosidad lectora y no desde la reticencia y el perfeccionismo profesionales.

En definitiva, este librito es una lectura amena, rápida pero que deja secuelas. Sus páginas están llenas de un humor amargo y un cansancio y desilusión que impregnan todas las cosas. Incluso los recuerdos de tiempos más felices tienen un sabor agridulce para los protagonistas de estos relatos. Los relatos son rápidos, breves, pero a pesar de a veces no sobrepasar el par de páginas, consiguieron incrustar en ocasiones ideas o sentimientos en mi cabeza. En una entrevista que he leído a propósito de otro de sus libros de cuentos, La bicicleta estática, el autor comenta que su visión de la vida no es tanto negativa, como pesimista. Y para mí es cierto que tampoco muestra una visión exagerada y negativa. A pesar de no tener la edad de los protagonistas de los relatos, la mayoría de la gente que conozco está triste, frustrada y de algún modo, rota por dentro. Esos sentimientos cotidianos, carentes de épica, merecen estar también en los libros. En resumen, que me ha gustado mucho. Seguramente lea más cosas del escritor en el futuro.

Sobre el autor: Sergi Pàmies i Bertran es un escritor, traductor y articulista catalán y nacido en París, que también efectúa colaboraciones en cadenas de televisión (TV3, 8tv) y radio catalana (Catalunya Radio, RAC1).

Autor: Sergi Pàmies
Año de publicación: 2013
Número de páginas: 192
ISBN: 978-84-7727-547-3
Leído en… catalán (Ed. Mínima Menor)

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  1. Información Bitacoras.com

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