Historia de los griegos, de Indro Montanelli (Reseña)

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[Sobre Heinrich SchliemannSus últimos años los pasó polemizando con los que dudaban de ello, y en estos litigios aportó más violencia que fuerza persuasiva. Pero el hecho es que él se consideraba contemporáneo de Agamenón y trataba a los arqueólogos de su tiempo desde la altura de tres milenios. Su vida fue una de las más bellas, afortunadas y plenas que un hombre haya vivido jamás. Y nadie podrá negarle el mérito de haber aportado la luz en la oscuridad que envolvía la historia griega antes de Licurgo.

Seguramente, no hubiera leído este libro si no me lo hubiesen prestado. Un amigo me hizo el favor de recomendármelo y prestarme un ejemplar que él había leído en su día. 

Indro Montanelli
Indro Montanelli

Digo que no lo hubiera leído porque es un libro de no ficción, sobre los griegos. Y aunque los griegos me pueden llamar la atención hasta cierto punto, el ensayo se me suele hacer un poco cuesta arriba. Una vez busqué algo de información sobre Indro Montanelli, me sorprendió no haber escuchado nunca hablar de él. Montanelli es una figura destacada en el periodismo y la política italiana, incluso a pesar de haber transcurrido ya más de una década desde su muerte. Los encuentros y desencuentros que tuvo durante toda su vida con diferentes políticos son notorios, y dan la imagen de alguien que no se ató a una sola idea ni ideología, sino que en todo momento fue crítico con lo que le rodeaba (podéis leer aquí su biografía). Qué mejor que un periodista lúcido dotado de una gran perspectiva histórica para escribir un agradable y ágil libro divulgativo que repasa los principales políticos y personajes célebres de la cultura helénica, en los tiempos en que Grecia era la nación más culta y avanzada del mundo. Tanto, que ciertos nombres y enseñanzas han pervivido hasta ahora. Pero en el libro no solo se habla de filósofos y gobernantes, sino también de guerreros, de héroes y de hetairas, de los hombres y mujeres que elevaron a la Grecia clásica a un lugar destacado de la Historia.

En su muy breve introducción, Montanelli dice: “pero lo escribí igualmente porque me divertía hacerlo, porque espero que alguien se divertirá leyéndolo y porque pienso que, pese a todas sus lagunas, llenará aquella, mucho mayor, que nuestros profesores olvidaron colmar: narración sencilla, relato cordial“. Efectivamente, la narración es sencilla y no cuesta entenderlo. Y es que Montanelli tiene razón: casi ninguno de nuestros profesores supo convertir en interesante la materia que impartía. Se podría decir entonces que esta historia de los griegos es eminentemente didáctica y en cierto modo, anti-académica. Si uno lee  este libro, acabará aprendiendo más sobre los griegos de lo que le enseñaron en la escuela. Al menos ese fue mi caso. Y es que puede tratarse del tema más apasionante del mundo – y la historia griega, desde luego, lo es -, que si se presenta de forma aburrida, no va a interesar a la mayoría.

No soy una entusiasta de la Historia. Así, en general. No digo que haya sido culpa de mis profesores, sino que quizá es fruto de mis inclinaciones y preferencias. De todos modos, incluso a mí me ha costado poco sumergirme en las páginas del libro y pasármelo bien. Ahora mismo estoy atravesando una especie de crisis lectora: leo poquísimo. Sin embargo, este libro me lo terminé con facilidad, tenía ganas de leer un poco (o un mucho) cada día e incluso había días en que devoraba decenas de páginas casi sin darme cuenta. Por  algo será. La galería de personajes que puebla Historia de los Griegos es variopinta, con

Busto de Pericles en el British Museum
Busto de Pericles en el British Museum

filósofos, artistas, políticos, guerreros y héroes homéricos. Todos son humanos, muy humanos. Todos tienen su interés, ya sea porque tuvieron vidas agitadas o porque fueron protagonistas de grandes batallas, o por sus devaneos amorosos, o por sus traiciones, o por sus aportaciones revolucionarias a la ciencia o la filosofía… En el libro Montanelli nos explica detalles de decenas de grandes personajes que, descritos por él, parecen cercanos en cierto modo. Cronológicamente, nos separan siglos. Como seres humanos, parece que las cosas no han cambiado demasiado. Y ese precisamente es uno de los mensajes que parecen transmitirse en las páginas: los conflictos del corazón de los hombres parece que siguen siendo muy similares. Curiosamente, los errores de las naciones también siguen teniendo bastante que ver con otros que se cometieron hace dos mil años. De esta manera, Pericles, Sócrates o Alejandro Magno, parecen tan humanos como nosotros, aunque a la vez envueltos en un aura de grandeza y mito que es difícil no envidiar.

No creáis que Montanelli suelta una retahíla de datos históricos y objetivos. Más bien, lo que cuenta tiene parte de rumores, de crónica social y de algunas suposiciones. También Historia pura y dura, claro. Al final, da la sensación de que haya conocido de primera mano lo que ocurrió en Tebas, Esparta o Atenas cuando aquellos grandes hombres caminaban por sus calles. Más que para aprender o para introducirnos en hechos históricos de la época, Historia de los griegos plantea un viaje para nosotros, los lectores.

Resulta que el autor también explica en su introducción:

“La he llamado HISTORIA DE LOS GRIEGOS porque, a diferencia de la de Roma, es una historia de hombres, más que una historia de pueblo, de nación o de Estado. Por esto he reducido a lo esencial la trama de los acontecimientos políticos para dar preferencia a los que determinaron el desarrollo de la civilización yjalonaron sus grandes etapas. En este libro, los poetas y los filósofos cuentan más que los legisladores y los caudillos, la huella dejada por Sócrates y Sófocles me parece más profunda que la dejada por Temístocles y Epaminondas.

No pretendo haber dicho algo nuevo ni haber dado, a lo que ya es sabido, una interpretación original. Y ni siquiera me lo había propuesto. Mi ambición ha sido la de proporcionar a los lectores un medio para acercarse sin fatiga, y sobre todo sin aburrimiento, a tos antiguos griegos.
Espero haberlo logrado”.

Y vaya si lo logra.

A continuación dejo algunos de los fragmentos que me llamaron la atención. Algunos coinciden con otros ya subrayados en el libro. Otros, no. Igualmente, la experiencia de leer un libro subrayado por otra persona ha sido muy interesante.

Moralmente, estamos más bien bajos. Ulises, presentado como ejemplo y modelo, es uno de los más descarados embusteros y embrollones de la historia. Y la medida de su grandeza la proporciona solamente el éxito, que debía ser la verdadera religión de aquella gente, prescindiendo de los medios para alcanzarlo.

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Y esta plétora es debida a la mezcla de razas – pelasga, aquea y doria – que se superpusieron en Grecia, invadiéndola en oleadas sucesivas. Cada una de ellas traía consigo sus propios dioses, pero no destruyó los que ya estaban instalados en el país. Cada nuevo conquistador degolló un determinado número de mortales, pero con los inmortales no quiso líos y los adoptó, o por lo menos los dejó sobrevivir.

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La religión, en Grecia, era tan solo un hecho de procedimiento, sin contenido moral. A los fieles no se les pedía fe ni se les ofrecía el bien. Se les imponía solamente el cumplimiento de ciertas prácticas burocráticas. Y no podía ser de otro modo, visto que de contenido moral los mismos dioses tenían bien poco y no podía decirse ciertamente que ofreciesen un ejemplo de virtud.

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Mas esto no desanimó a Hesíodo, que seguía propinándole sus sermoncetes, especialmente contra el bello sexo, con el cual hubiérase dicho que tenía el diente particularmente envenenado. Según él, fue una mujer quien trajo todos los males a los hombres, que hasta aquel momento habían gozado de paz, salud y prosperidad: Pandora. Y entre líneas da a entender que, rascando un poco, se encuentra una Pandora en cada mujer. De esto muchos críticos han deducido que debió de haber sido soltero. Nosotros creemos, en cambio, que cosas semejantes solo pueden escribirlas los casados.

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[Sobre Pitágoras] Hasta el silencio, dijo, no es sino una música, que el oído humano no percibe solo porque es continua, es decir, que carece de intervalos. Es la “música de las esferas”, que los planetas, como todos los demás cuerpos cuando se mueven, producen en su girar alrededor de la tierra.

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[Sobre Tales] Cuando le preguntaron cuál era, según él, la empresa más difícil para un hombre dijo: “Conocerse a sí mismo”. Y cuando le preguntaron qué era Dios, respondió: “Aquello que no comienza y que no acaba”, que es todavía, después de dos mil quinientos años, la definición más pertinente. A la pregunta de en qué consiste, para un hombre virtuoso, la justicia, replicó: “En no hacer a los demás lo que no se quiere que sea hecho con nosotros”. Y en eso se anticipó en seiscientos años a Jesús.

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El tirano Pisístrato era un hombre cordial que, eso sí, hacía lo que quería, pero después de haber convencido a los demás de que lo que él quería era lo que ellos querían también. Pocos eran los que lograban oponer argumentos a sus argumentos, y eso también porque él sabía exponerlos de la manera más persuasiva. Tenía eso que los franceses llaman charme, conocía el arte de aliñar los discursos sobre las materias más difíciles con anécdotas divertidas, de atraerse a los oponentes sin ofenderles, es más, fingiendo darles la razón, y exponía sus tesis con llaneza, sin engreimiento, haciéndolas comprensibles a todos.

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Su moralidad es la del rey Agesilao quien, al proponérsele traicionar al de Tebas, responde: “¿Puede salir bien?” Porque, si puede salir bien, hasta la traición queda admitida.

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No poseemos elementos para juzgar si sus cuadros estaban a la altura de la opinión que el autor tenía de ellos. Pero nos apremia comprobar que, desde aquellos tiempos, lo primero que hay que hacer para adquirir importancia es darse mucha.

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Lo creemos en primer lugar porque nadie – ni el mismo Sócrates, que, sin embargo, fue el hombre que con más encarnizamiento lo intentó – logra verse a sí mismo, o por lo menos verse como los demás le ven; y luego porque cada retratista atribuye a su personaje no solo lo que ha dicho y ha hecho, sino también todo lo que hubiese podido decir y hacer, en coherencia consigo mismo. Breno, no pronunció seguramente la frase: Vae victis! entre otras razones porque no sabía latín. Mas aquella frase, en su boca, queda bien y le caracteriza. Las buenas biografías están construidas todas con anécdotas falsas en su mayor parte. Lo importante es que de tales frases se deduzca un carácter verdadero.

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Por lo demás, el método que Sócrates siguió excluye la consulta libresca. él se había propuesto dos problemas fundamentales que ninguna biblioteca ayuda a resolver: ¿Qué es el bien? ¿Y cuál es el régimen político más adecuado para alcanzarlo? La fascinación de su enseñanza consistía en esto: que, en vez de subir a la cátedra para comunicar a los demás sus ideas, declaraba no tenerlas y rogaba a todos que le ayudasen a buscarlas. “Yo – decía – me considero el más sabio de los hombres porque sé que no sé nada”. Y de esta premisa, que era a la par modesta e inmodesta, partía todos los días a la conquista de alguna verdad, haciendo preguntas en vez de dar respuestas.

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Yo creo que sus verdaderos móviles se deben deducir de la ceremonia con que coronó la primera etapa. Mientras que sus hombres embarcaban para Abidos, en el Helesponto, él desembarcaba en el cabo Sigeo, donde la Ilíada decía que Aquiles había sido sepultado. Alejandro cubrió de flores la que era considerada como la tumba del héroe, y se puso a correr desnudo en torno a ella gritando: “¡Afortunado Aquiles, que fuiste querido por un amigo tan fiel y celebrado por un gran poeta!”
Esto es. Lo que movió a Alejandro contra Asia no fue un plan estratégico ni político. Fue un sueño de gloria detrás del cual corrió durante once años, sin despertar.

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Es una vieja historia que dura desde siempre: el hombre, cada vez que abandona la esperanza de descubrir por raciocinio los grandes porqués de la vida y del universo, que constituyen precisamente la meta de la Filosofía, se refugia en el estudio del “cómo”, que es el cometido de la Ciencia. También nosotros, los contemporáneos, vivimos precisamente en una de estas coyunturas.

FICHA TÉCNICA

Autor: Indro Montanelli
Año 1ª publicación:  1958
País del autor: Italia
Número de páginas: 368
ISBN: 9788497595360
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5 comments

  1. ¡Ah! Uno de mis libros de cabecera de juventud, que me has hecho recobrar de su caja mental polvorienta y que pienso localizar para una actualización de mi Kindle. Obra sencillamente (de sencillo, sí) ESPECTACULAR, ¡GRACIAS!

    • Realmente es muy bueno. Yo creo que pasará el tiempo y lo seguiré teniendo presente, incluso para releerlo en algún momento del futuro. Muy bueno! 🙂

  2. vaya! yo no lo he leído, y eso que la Historia Griega me llama mucho la atención 😀 me ha gustado eso de que casi parece que hubiera vivido con ellos 😛 con la misma le doy una oportunidad 😀

  3. Información Bitacoras.com
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