El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera (Reseña)

el-libro-de-los-amores-ridiculos-milan-kundera

En su día disfruté mucho de La insoportable levedad del ser (mi reseña aquí) y por eso decidí leer El libro de los amores ridículos. Intentaré explicar mi opinión.

Un libro de relatos, donde cada uno de los siete representa diferentes visiones sobre la vida, los sentimientos, el amor y el sexo. Amores ridículos, cada uno por motivos diferentes, donde Kundera profundiza y nos muestra la psicología de los personajes, sus motivaciones, sus miedos, sus esperanzas y sobre todo, sus inseguridades. Es un libro muy descriptivo, donde hay abundante información sobre los procesos mentales de los personajes y sobre todo lo que ocurre. Como lector omnisciente, por ejemplo, conoceremos todos los puntos de vista y lo que ocurre a cada uno de los cinco personajes en el relato «Symposion». Pero no solo nos habla del amor o el sexo, sino también de la amistad, del proceso de hacerse mayor o los tabúes autoimpuestos dentro de una pareja.

Me ha resultado un libro denso, difícil por momentos de leer y desde luego, me he tomado mi tiempo para reseñarlo. Hay relatos que he encontrado interesantes y muy entretenidos, como por ejemplo «El falso autoestopista» o «Que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes». Sin embargo, creo que los relatos son muy desiguales en cuanto a interés y me costó bastante encontrar interés en «Eduard y Dios», por ejemplo. Y uno se podría preguntar: ¿por qué los amores del libro son ridículos? En mi opinión, casi todos ellos son ridículos porque o bien se basan en la mentira, a uno mismo o a otros. Los personajes van dando tumbos y cometiendo errores y tomando malas decisiones. Por eso son ridículos. Si nos paramos a pensar, es como la vida misma. Diferentes formas de vivir el amor: el amor casto, el amor carnal, el amor a uno mismo, la necesidad de ser amado… Los relatos tienen un tono ligero e incluso divertido, pero en muchos de ellos se viven situaciones muy trágicas, es un contraste interesante.

No sé si es un libro que recomendaría, por la calidad desigual  que tienen sus relatos y porque a mí misma me ha resultado pesado. Sin embargo, es una lectura interesante y no me ha pesado hacerla.

A continuación, una breve sinopsis de cada relato y fragmentos que me han gustado.

Nadie se va a reír

En esta historia se cuenta la historia de un joven profesor que, por lo general, se siente superior a otras personas. Se le presenta la oportunidad de reseñar el trabajo de un investigador aspirante, y el relato gira alrededor de su opinión sobre los trabajos del señor Zaturecky (así se llama el investigador), y la relación del protagonista con Klara. Con algunos tintes kafkianos, el profesor verá cómo se le complica la vida cada vez más debido a algo en apariencia insignificante. Tiene reflexiones muy interesantes sobre la obsesión, sobre la fatalidad y sobre los errores  que uno comete a veces, casi a sabiendas de que tendrán consecuencias terribles.

El hombre atraviesa el puente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.  Aquella noche pensé que estaba brindando por mis éxitos, sin tener la menor sospecha de que estaba celebrando la inauguración de mis fracasos. 
***
Lo veía delante de mí, enfermizo, terco, lastimero; veía la arruga transversal que dibujaba en su frente la línea de su única pasión; observé aquella sencilla línea y comprendí que era una recta determinada por dos puntos: mi informe y su artículo; que al margen del vicio de esta recta maniática no había en su vida más que ascetismo. Y en ese momento se me ocurrió una maldad salvadora.
***
De pronto, la relación entre ella y la historia en la que ahora ambos desempeñábamos un triste papel me parecía vaga, difusa, casual. De pronto comprendí que no fue más que una ilusión haber pensado que cabalgamos nosotros mismos en nuestras propias historias y que dirigimos su marcha; que en realidad es posible que no sean, en absoluto, nuestras historias, que es más probable que nos sean adjudicadas desde fuera; que no nos caracterizan; que no podemos responder de su extrañísima trayectoria; que nos raptan, dirigidas desde otra parte por fuerzas extrañas.

La dorada manzana del eterno deseo

Es la historia de dos hombres de mediana edad que flirtean con chicas y se les declaran. Uno de ellos está casado con una mujer a la que quiere, y el otro preferiría leer un libro. El primero es el conquistador, el segundo es más tímido, y vamos a ver cómo juntos tienen creado todo un método para ligar con chicas atractivas. Sin embargo, sus aventuras nunca llegan a término y durante el relato podemos entender por qué.

A esto le llama Martin registro. Parte de sus ricas experiencias, que le hicieron llegar a la conclusión de que no es tan difícil seducir a una chica como, si tenemos unas elevadas exigencias cuantitativas en este sentido, conocer siempre a una cantidad suficiente de chicas a las que hasta ahora no hemos seducido.

El falso autoestop

Es la historia de una pareja que juega un extraño juego de rol. En él, interpretan a dos desconocidos, uno recoge en su coche a la otra, que finge ser una autoestopista. Al asumir papeles con personalidades diferentes a las suyas, inicialmente se excitan, aunque después todo resulta ser un poco más complicado. De siempre ella ha sido recatada y pudorosa, y a él siempre le ha gustado eso de su mujer. Sin embargo, en su pasado ha habido mujeres muy diferentes a su esposa, y al verla a ella en ese rol vemos que reacciona no del todo bien.

Lo abrazaba y trataba de llegar con su boca a la de él.
El joven le puso los dedos en la boca y la apartó suavemente. Dijo:

– Sólo beso a las mujeres cuando las quiero.
-¿Y a mí no me quieres?
-No.
-¿Y a quién quieres?
-¿Y a ti qué te importa? ¡Desnúdate!

Symposion

Es la primera historia de las dos en el libro en las que sale el doctor Havel. Se centra en un hospital, donde en la sala de guardia se reúnen cinco personajes. Uno, el doctor Havel, famoso por sus muchas conquistas sexuales. Otro, la enfermera Alzbeta. También están el médico jefe y una doctora de otra sección, que sale con el anterior (casado). Además, también está ahí un médico en prácticas. Durante la noche charlan sobre sexo, amor y las relaciones existentes entre ellos.

Y como naturalmente quería confirmarse ante sí misma como la más hermosa y la mejor, eligió con gran precisión y muchas exigencias al único que iba a honrar con su rechazo. Cuando finalmente optó por mí, comprendí que era un extraordinario honor y hasta hoy lo considero mi mayor éxito erótico.

Que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes

Trata de una mujer que visita la tumba de su marido en un cementerio. Se desplaza ahí periódicamente porque ahora vive en otra ciudad. Lo que ocurre es que descubre que los restos de su marido han sido sustituidos por los de un muerto más reciente. Esto la impacta, claro, porque ha sido debido a su propio descuido en la gestión de la tumba. Casualmente, después de llevarse ese disgusto, se reencuentra con un viejo amigo más joven que ella.

¿A qué se refería realmente cuando se decía que le habían pasado tan pocas cosas? ¿Se refería a los viajes, al trabajo, a la actuación pública, al deporte, a las mujeres? Se refería, claro está, a todo eso, pero sobre todo a las mujeres, porque era lamentable que su vida hubiera sido pobre en otros aspectos, pero la culpa no era suya: él no tenía la culpa de que su profesión fuera aburrida y sin futuro; no tenía la culpa de carecer del dinero y el currículum político necesarios para viajar; finalmente, tampoco tenía la culpa de haberse lastimado el menisco a los veinte años y haber tenido que renunciar a los deportes que le gustaban. En cambio el reino de las mujeres era para él un reino de relativa libertad y por eso no tenía excusas en este sentido; ahí había podido demostrar su riqueza; las mujeres se convirtieron para él en el único criterio adecuado para medir la densidad de la vida. 

El doctor Havel al cabo de veinte años

En esta segunda historia, vemos al doctor Havel después de veinte años. Se siente menos poderoso y atractivo, pero su hermosa y joven esposa hace que por momentos se sienta todavía un poco como cuando era joven. Sin embargo, la edad le pesa mucho y está bastante resentido por ya no poder ser el que fue, y haber perdido su poder de conquista y atractivo para las mujeres. En su estancia en un balneario para tratar cosas de salud, conoce a un joven reportero que le profesa admiración.

Siempre se había sentido inseguro y por eso siempre dependía servilmente de las personas con las que se relacionaba y en cuyas opiniones y miradas trataba de averiguar con temor cómo era y cuánto valía.
***
Havel miró a su amiga que hablaba de envidia pero que de pura bondad seguramente era por completo incapaz de envidiar a nadie y le dio lástima, porque sabía que la satisfacción que dan los hijos no puede reemplazar otras satisfacciones y que además una satisfacción que tiene la obligación de cubrir el puesto de otras satisfacciones se convierte rápidamente en una satisfacción demasiado cansada.

Eduard y Dios

Un joven llamado Eduard tiene una novia religiosa pero él tiene que apartarse de la religión a causa de su trabajo en una escuela. Debido a sus fuertes creencias religiosas, su novia no consiente el sexo fuera del matrimonio, así que Eduard decidirá exagerar frente a ella su propia fe. Cuando le ven con su novia en la iglesia, las cosas se complican.

Pero cuando las obligaciones no son algo serio (producen risa), lo serio es quizás aquello que no es obligatorio: Eduard encontró pronto en su nuevo lugar de trabajo a una chica joven y hermosa a la que empezó  a dedicarse con una seriedad casi verdadera. Se llamaba Alice y, como tuvo ocasión de comprobar en las primeras citas, era, para desgracia suya, considerablemente casta y decente.
***
Por eso empezó a contarle (de una forma oscura y confusa, porque le daba vergüenza reconocer su miedo y las verdaderas causas de éste) las injusticias que se cometían con él en el colegio, le habló de la horrible directora que lo perseguía sin motivo. Quería darle lástima y que lo compadeciera, pero Alice dijo: – En cambio mi jefa es estupenda – y empezó a contarle, entre risitas, historias de su trabajo. Eduard oía su alegre voz y estaba cada vez más entristecido.
***
Es demasiado perspicaz para aceptar que ve esencialidad en lo inesencial, pero es demasiado débil para no seguir anhelando secretamente la esencialidad. ¡Ay, señoras y señores, triste vive el hombre cuando no puede tomar  en serio nada ni a nadie!

Título original: Smӗsné Lásky
Autor: Milan Kundera
País del autor: Checoslovaquia
Número de páginas: 318
ISBN: 978-8483835197
Leído en… español (Edición Tusquets, 2008)
El libro de los amores ridículos en Amazon.es

2 comments

  1. Información Bitacoras.com
    Valora en Bitacoras.com: En su día disfruté mucho de La insoportable levedad del ser (mi reseña aquí) y por eso decidí leer El libro de los amores ridículos. Intentaré explicar mi opinión. Un libro de relatos, donde cada uno de los siete representa d..…

  2. Muchas gracias por tomarte el tiempo de hacer una reseña de este libro. Alguien me lo recomendó para leerlo en pareja como parte de una terapia para mejorar la relación… la verdad no me siento muy convencido de hacerlo con este libro. Creo que buscaré otro más ligero. Gracias nuevamente!

Deja un comentario