La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera (Reseña)

El hombre atraviesa el presente con lo ojos vendados. Solo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar el pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.

Aquella noche pensé que estaba brindando por mis éxitos, sin tener la menor sospecha de que estaba celebrando la inauguración de mis fracasos.

Esta es una obra de esas que de repente tropiezan contigo, o que alguien te recomienda encarecidamente… y resulta que en mi caso, conocía de oídas el libro desde hacía mucho tiempo pero nunca me había atraído especialmente como para leerlo. Y hace no muchas semanas, alguien me recomendó este libro, me dijo que tenía que leerlo y que quizás me ayudaría en mi vida. Y bueno, yo, que en el fondo hago más caso del que parece a las recomendaciones y consejos de la gente, me lo leí, y además me lo leí en muy poco tiempo. He de decir que me ha gustado pero no he descubierto en él nada que lo convierta de repente en uno de mis libros favoritos, y aunque lo he disfrutado, creo que no me ha enseñado de la vida mucho más de lo que ya sabía, aunque fuera expresado de otro modo o no expresado en absoluto. Pero en fin, como esto no es una entrada sobre mí, dejaré los discursos personales para la mesa de una cafetería y voy a hacer lo que es la reseña en sí, evidentemente inexperta, y evidentemente muy parcial.

En el libro y a través de las diferentes partes de las que consta, vamos explorando la vida y relaciones de varios personajes. SonTomás, Sabina, Teresa, Franz, Simon y Karenin. Karenin, a pesar de no ser una persona, es la perra que poseen Tomás y Teresa, y es tan improtante en la historia que finalmente es un personaje más. La narración de la novela es más bien «diferente». Lo importante no parecen ser tanto las historias personales de los personajes como lo que hay detrás, el verdadero significado de sus actos, deseos y pensamientos. ¿Por qué hacen lo que hacen, o piensan como lo hacen? ¿Qué los ha llevado a encontrarse, a vivir juntos o a separarse? Así, y entrelazados con la historia de ellos, Kundera va exponiendo conceptos básicos de la filosofía, y mezclándolos con política o sociología y hechos históricos importantes en el trasfondo de la novela, demuestra que las vidas de las personas son mucho más que esas simples vidas. Muchas veces el entorno o cuestiones que consideramos fuera de nuestro ámbito nos condicionan de forma decisiva. A la vez, en el libro se retrata la vida cotidiana y no tan cotidiana de los personajes, y cómo a veces, los más pequeños gestos o palabras marcan su historia particular. Así, las casualidades, la dualidad entre peso/levedad, el compromiso, los celos y la actitud frente a la vida y la muerte, son el verdadero centro del libro.

Algo que me ha gustado de la novela es que es trágica, tal y como la vida es trágica. Por ejemplo, hacia el final del libro se nos revela algo – algo triste y trágico – que arrastraremos casi hasta el final, conociendo ya el destino de los personajes pero sin haber llegado a ese momento. Y veremos cómo los personajes también arrastran sus tragedias, su pasado y sus amarguras como verdaderas losas… o lo dejan atrás con increíble facilidad (¿o es una facilidad solo aparente?). Es difícil comentar algo del libro porque es una novela muy personal y no quiero desvelar nada de la trama, y alcanzará de forma diferente a cada uno según sea su historia. Y a veces me gustaría ponerme un poco más personal con ciertos libros que comento, pero entonces dejaría de ser una reseña de libro para convertirse en algo totalmente diferente. Y como se encarga el autor de recordar de vez en cuando, estos personajes son solo personajes, solo ejemplos de algo mucho mayor. Sus vidas son casualidades encadenadas, y dependen en gran medida más de los demás que de ellos mismos. El contexto es tan importante como lo que hay en el centro de la acción, la relevancia y la elección entre peso y levedad es una decisión involuntaria, que toman sin saber si es la correcta (la idea en la que se insiste de que la vida no es ni siquiera un borrador, que no podemos jugar a prueba-error y por lo tanto la vida no significa gran cosa). Finalmente, el peso y la levedad se alternan y se mezclan y pueden acabar formando parte de una misma cosa.

En resumen y para no complicarme más sin saber explicarme, el libro nos presenta unas vidas, sentimientos y personas que sirven para ejemplificar los conceptos que Kundera quiere exponer, pero cuyos actos a la vez se ven influenciados por dichas ideas. La vida, tanto los hechos más cotidianos como los más relevantes y profundos, es un entramado de acciones y actos propios y ajenos, que van desde la conciencia hasta la casualidad y que nos inclinan bajo el peso o nos otorgan la levedad. Cuál es el mejor camino a seguir en la vida, depende del punto de vista.

Y ahora dejo unos cuantos fragmentos del libro, que creo que servirán mucho mejor para reflejar su estilo que todas las palabras con las que pueda intentar explicarlo yo.


 FRAGMENTOS INTERESANTES DEL LIBRO
Pero, ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra previsa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. «Einmat ist keinmal», repite Tomás para sí el proverbio alemán. Lo que solo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.
 (…)
Tomás no se daba cuenta en aquella ocasión de que las metáforas son peligrosas. Con las metáforas no se juega. El amor puede surgir de una sola metáfora.
(…)
La persona que desea abandonar el lugar en donde vive no es feliz. Por eso Tomás aceptó el deseo de emigrar de Teresa, como el culpable acepta la condena.
(…)
A diferencia de Parménides, para Beethoven el peso era evidentemetne algo positivo. «Der Schwer gefasste Entschluss», una decisión de peso, va unida a la voz del Destino («es muss sein»), el peso, la necesidad y el valor son tres conceptos internamente unidos: solo aquello que es necesario, tiene peso; solo aquello que tiene peso, vale.
(…)
«Es muss sein», repetía Tomás, pero pronto empezó a dudarlo: ¿de verdad tenía que ser así? Sí, era insoportable permanecer en Zurich e imaginarse a Teresa viviendo sola en Praga. ¿Pero cuánto tiempo le torturaría la compasión? ¿Toda la vida? ¿O todo un año? ¿O un mes? ¿O solo una semana? ¿Cómo podía saberlo? ¿Cómo podía comprobarlo? Cualquier colegial puede hacer experimentos durante la clase de física y comprobar si determinada hipótesis científica es cierta. Pero el hombre, dado que vive solo una vida, nunca tiene la posibilidad de comprobar una hipótesis mediante un experimento y por eso nunca llega a averiguar si debía haber prestado oído a su sentimiento o no.
(…)
Daba vueltas en la cama mientras Teresa dormía y se acordaba de lo que había dicho hacía tiempo en una conversación intrascendente. Estaban hablando de su amigo Z. y ella afirmó: «si no te hubiera encontrado a ti, seguro que me habría enamorado de él».
Ya en esa ocasión aquellas palabras le produjeron a Tomás una extraña melancolía. Y es que de pronto se dio cuenta de que era mera casualidad el que Teresa le amase a él y no a su amigo Z. Se dio cuenta de que, además del amor de ella por tomás, hecho realidad, existe en el reino de lo posible una cantidad infinita de amores no realizados por otros hombres.
Todos consideramos impensable que el amor de nuestra vida pueda ser algo leve, sin peso; creemos que nuestro amor es algo que tenía que ser, que sin él nuestra vida no sería nuestra vida. Nos parece que el propio huraño Beethoven, con su terrible melena, toca para nuestro gran amor su «es muss sein!».
Tomás se acordaba del comentario de Teresa sobre su amigo Z. y constataba que la historia de amor de su vida no iba acompañada del sonido de ningún «es muss sein!», sino más bien por el de «es kónnte auch anders sein»: también podría haber sido de otro modo.
(…)
¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? ¿Pero por qué también nos da vértigo en un mirador provisto de una valla segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados.
(…)
Pero es precisamente el débil quien tiene que ser fuerte y saber marcharse cuando el fuerte es demasiado débil para ser capaz de hacerle daño al débil.
(…)
Para Sabina, vivir en la verdad, no mentirse a sí mismo, ni mentir a los demás, solo es posible en el supuesto de que vivamos sin público. En cuanto hay alguien que observe nuestra actuación, nos adaptamos, queriendo o sin querer, a los ojos que nos miran y ya nada de lo que hacemos es verdad. Tener público, pensar en el público, eso es vivir en la mentira.
(…)
Aquello que otorga sentido a nuestra actuación es siempre algo totalmente desconocido para nosotros. Sabina tampoco sabía qué objetivo se ocultaba tras su deseo de traicionar. ¿Es su objetivo la insoportable levedad del ser?
(…)
Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir.
(…)
Sigo teniendo ante mis ojos a Teresa, sentada en un tocón, acariciando la cabeza de Karenin y pensando en la debacle de la humanidad. En ese momento recuerdo otra imagen. Nietzsche sale de su hotel en Turín. Ve frente a él un caballo y al cochero que lo castiga con el látigo. Nietzsche va hacia el caballo y, ante los ojos del cochero, se abraza a su cuello y llora.
Esto sucedió en 1889, cuando Nietzsche se había alejado ya de la gente. Dicho de otro modo, fue precisamente entonces cuando apareció su enfermedad mental. Pero precisamente por eso me parece que su gesto tiene un sentido más amplio. Nietzsche fue a pedirle disculpas al caballo por Descartes. Su locura (es decir, su ruptura con la humanidad) empieza en el momento en que llora por el caballo.
Y ese es el Nietzsche al que yo quiero, igual que quiero a Teresa, sobre cuyas rodillas descansa la cabeza de un perro mortalmente enfermo. Los veo a los dos juntos, ambos se apartan de la carretera por la que la humanidad, «ama y propietaria de la naturaleza», marcha hacia delante.
Título original: Nesnesitelna lehkost byti
Autor: Milan Kundera
Año primera publicación: 1984
ISBN: 9788483835128
Editorial: Tusquet Editores
Número de páginas: 752 páginas
Más información en: Casa del Libro
Leído en… español
Índice
Primera parte: La levedad y el peso 
Segunda parte: El alma y el cuerpo 
Tercera parte: Palabras incomprendidas 
Cuarta parte: El alma y el cuerpo 
Quinta parte: La levedad y el peso 
Sexta parte: La Gran Marcha 
Séptima parte: La sonrisa de Karenin 

7 comments

  1. Lo leí hace muchísimos años y no me dijo gran cosa, aunque es cierto que entonces era muy jovencita y puede que revisado hoy lo comprendiera mucho mejor.

    saluditos

  2. Yo también lo leí hace tiempo, y creo que fue en el momento más idóneo (al contrario que Lillu). Precisamente porque era muy jovencita, me ayudo a reflexionar sobre aspectos que te planteas más cuando estás más formada.

    A mi me encantó! Me gusta mucho Kundera 🙂

    No suelo releer libros (soy de las que piensan que hay tanto por leer, y tan poco tiempo, que no puedo permitirme el lujo de releer) pero a éste sí que suelo echarle algún vistazo de vez en cuando.

  3. LILLU, bueno, entiendo que no te dijera nada, quizás no era el momento o que no te tocaba o yo qué sé. Quién sabe, igual un día lo empiezas a leer de nuevo y te quedas maravillada…o no. Hay tantos libros que es difícil que nos conmuevan a todos los mismos.

    CREATIBEA, pues a mí no me ha venido nada mal ahora, aunque es verdad que con ciertas edades ya queda menos que aprender ;D
    Seguro que leeré más de Kundera, seguro.
    Eso sí, releer a mí no me gusta nada, y hace muchísimo que no releo nada. Pero no veo mal releerlo, tiene que ser chulo leerlo sabiendo qué va a pasar.

    BELLE, bueno, a veces los animales son importantes no ya tanto por sí mismos, sino por el significado que les damos y lo que proyectamos en ellos. También por ellos, sí, pero en este caso hay mucho de lo otro. ;D

  4. Hace mucho que no leo nada que no sea ciencia ficción, fantasía o terror, con algunas pequeñas excepciones… 😛 Parece que no me llaman con tanta fuerza libros como este…

    Recuerdo que leí La Inmortalidad hace un millón de años, recuerdo que tenía un aire muy parecido a lo que cuentas de este, y recuerdo que me gustó, que lo disfruté… ¡Pero no recuerdo un pelo de qué se trata! XD

    Y bueno, sobre lo de releer, a mí me encanta. Lo hago muy a menudo. Creo que releer un libro es como reencontrarse con un viejo amigo. Encuentras cosas que la primera vez se te pasaron por alto, notas cosas nuevas, lo ves desde una nueva perspectiva, no sé… Es como visitar un lugar en el que estuviste hace tiempo… 🙂

  5. Me lo leí hace muchos años, pero aún recuerdo que me gustó bastante: me lo esperaba bastante más espeso y arduo, y la verdad que no me pareció un libro difícil y sí muy interesante, con los diferentes puntos de vista para lo mismo.

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