Construir al enemigo, de Umberto Eco (Reseña)

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Rara es la reseña de este libro que no menciona la forma en que el mismo Umberto Eco denomina a los textos que contiene: «textos de ocasión». La mía no va a ser la excepción. Y es que estos escritos son ocasionales, en el sentido de que Eco los escribió motivado por encargos o invitaciones. Como él bien dice en la introducción, el hecho de que el tema del texto venga de fuera le ha motivado a reflexionar sobre cuestiones que de otro modo quizá no hubiera abordado. Y como digo yo, una lectora, me ha gustado leer, por ser los textos de Umberto Eco, temas en los que normalmente no profundizaría.

Por cierto y antes de empezar a enumerar artículos que incluye el libro, me gustaría recomendar que si os interesa pero no estáis del todo seguros de querer comprarlo, se puede echar un vistazo a algunos fragmentos de forma gratuita – y totalmente legal – a través de un link en Google Books. Allí no está el libro entero, pero sí lo suficiente como para hacerse una idea de lo que podemos encontrar en él. Ahora sí, a continuación pondré una breve descripción de los artículos incluidos en el libro, y algunos fragmentos de los que más me llamaron la atención.

  • Construir al enemigo

En este ensayo, el que da título a la antología (y este título, fue precisamente lo que hizo que me comprara el libro), Umberto Eco hace un recorrido de lo que a lo largo de la historia ha definido al “enemigo”. Los enemigos con frecuencia suelen ser los diferentes, los feos o los que no entendemos. Se leyó en uno de los encuentros organizados en la universidad de Bolonia. Unas reflexiones de lo más interesantes sobre lo que, a lo largo de la historia, se han considerado enemigos en algunas culturas. Una relación de textos y datos apabullante que, ya para empezar, nos da una idea bastante clara de lo que nos espera en el resto. Realmente era el artículo que más ganas tenía de leer y no me decepcionó para nada.

El enemigo debe ser feo porque se identifica lo bello con lo bueno (kalokagathia), y una de las características fundamentales de la belleza ha sido siempre lo que la Edad Mediadenominará integritas (es decir, ttener todo lo que se requiere para ser un representante medio de uan especie, por lo cual, entre los humanos, serán feos los que carecen de un miembro, de un ojo, tienen una estatura inferior a la media o un color “deshumano”).

  • Lo absoluto y lo relativo

Texto leído por Eco en el festival «La Milanesiana». Hace un recorrido a través de la historia, explicándonos las diferentes concepciones (y obstáculos) con los que se ha encontrado el relativismo, muy condenado por diferentes pensadores y organismos en algunas etapas de la historia.
Este quizá ha sido de los que más me ha costado. El relativismo, al fin y al cabo, es un concepto bastante filosófico, y yo soy de ciencias. 🙂 No, fuera bromas, este texto sí me resultó un poco espeso, algo que en el libro no me ocurrió con casi ninguno más.

Al ser nosotros seres contingentes, y por ello destinados a morir, tenemos una desesperada necesidad de pensar que podemos anclarnos a algo que no perece, esto es, a un absoluto.

  • La llama es bella

Este, al igual que el anterior, también fue leído en el festival «La Milanesiana». En este extenso ensayo, Eco nos explica los diferentes significados que ha adoptado el fuego. El fuego como elemento divino, el fuego infernal, el fuego alquímico, el fuego como causa del arte, como experiencia epifánica, el que regenera, ecpirosis contemporáneas, etc. Es un recorrido curioso e interesante sobre algo tan «sencillo» como el fuego. Después de leer esto, uno ve una simple llama como algo enorme, lleno de posibilidades, y esa es la intención de Eco.

Me di cuenta de que, cuando estaba encendida la chimenea, ya no buscaban el televisor. La llama era más bella y variada que cualquier programa, contaba historias infinitas, se renovaba a cada instante, no seguía esquemas fijos como el show televisivo.

  • Tras tesoros

Hace un recorrido por diferentes lugares donde se pueden encontrar tesoros, casi todos – aunque no exclusivamente – de carácter religioso y cristiano. Tesoros que son reliquias, como vestimenta o partes del cuerpo de santos, fragmentos de la Cruz, la corona de espinas, sangre, uno de los 50 denarios de Judas… Según se indica en la introducción, hay varias intervenciones que están sintetizadas en este texto.

El culto de las reliquias ha sido algo habitual en todas las religiones y culturas; depende, por una parte, de una especie de pulsión que definiría como mito-materialista, por la que se puede encontrar algo del poder de un grande o de un santo al tocar partes de su cuerpo.

  • Delicias fermentadas

Con el del relativismo, este puede que fuera otro de los textos que me costó más. Es debido a que se trata de un ensayo sobre Camporesi, de un congreso sobre el autor. Camporesi fue un famoso filólogo, historiador y antropólogo italiano. Y es que este texto me costó un poco porque claro, no conozco el tema del que habla.

A veces, al leer de corrido todos los libros de Camporesi (que, en cambio, hay que dosifica) intentando representarnos con la imaginación aquello de lo que se habla, podríamos sentirnos embargados por la saciedad y la sospecha de que entre desear nadar en la crema y desear nadar entre las heces no hay mucha diferencia.

  • Los embriones fuera del paraíso

Una explicación de varios textos de Tomás de Aquino, donde Umberto Eco expone de forma bastante sencilla la opinión del santo con respecto al alma, los embriones y demás. Ni me ha gustado, ni me ha dejado de gustar. Se puede decir que este ha estado un poco en la «zona gris» de mis preferencias a la hora de ordenarlos. Presentado en Bolonia en un congreso sobre la ética de la investigación.

Mi intervención tiene un carácter puramente histórico y pretende relatar qué pensaba al respecto santo Tomás de Aquino. A lo sumo, el hecho de que pensara de forma distinta de la Iglesia actual dota a mi reconstrucción de una curiosidad particular.

  • El grupo 63, cuarenta años después

Y este es otro tema que no me sonaba para nada. Discurso de apertura de un congreso en Bolonia, en el que Eco habla del Grupo 63, un movimiento de neovanguardia italiana del que él formó parte. Si queréis familiarizaros con el tema, aquí por ejemplo se puede leer sobre el tema. A priori no me parecía demasiado interesante, pero acabó siendo una lectura muy agradable, sobre un tema que no conocía, y con la mirada lúcida – aunque nostálgica – de ese movimiento artístico del que formó parte.

¿Fue verdadera gloria? Todos pueden responder menos nosotros Que ese trabajo diera sus frutos, yo lo creo, y se puede crear tradición y ejemplo también a través de los errores propios.

  • “Hugo, Hélas!” – La poética del exceso

«Hugo, ¡ay de mí!» (el «Hélas» del título significa eso) fue la respuesta de Andre Gide cuando le preguntaron quién era el mayor poeta francés. Así comienza este texto, con esa anécdota, y lo que viene a continuación y es una síntesis de tres intervenciones – escritas y orales – de Eco, constituye un apasionante estudio sobre el estilo de Victor Hugo, que quita las ganas y anima a partes iguales a leer algo suyo más pronto que tarde. No lo hubiera dicho, pero ha terminado siendo uno de mis textos favoritos del libro.

Sé perfectamente que amo a Hugo porque en otros escritos míos he celebrado lo sublime por exceso: el exceso puede incluso darle la vuelta a la mala escritura y transformar la trivialidad en tempestad wagneriana y, para explicar la fascinación de una película como Casablanca, notaba yo que un solo cliché es kitsch, cien clichés soltados sin pudor se vuelven épicos.
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Lo grotesco es la otra cara de lo sublime, la sombra de la luz, lo grotesco es la fuente más rica que la naturaleza puede ofrecer al arte. La belleza universal, que en la antigüedad se difundía solemnemente sobre tods las cosas, no carecía de monotonía, y la misma impresión puede resultar aburrida a fuerza de proponerla una y otra vez. Lo bello no tiene sino un tipo, lo feo tiene mil. Lo sublime comparado a lo sublime constrasta con esfuerzo, y hay que tomarse una pausa de todo, también de lo bello. La salamandra hace resaltar a la ondina; el gnomo hace más bello al Sísifo.
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Hugo no quería hacer historia, quería que sintiéramos la respiración jadeante, el rugido a menudo maloliente de la Historia. … Hugo esculpe sus psicologías a golpes de hacha con tal de hacer sentir las fuerzas en conflicto.
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Pues bien, si entramos en el espíritu que anima a esta novela, quizá salgamos con los ojos secos pero la mente en tumulto. Hélas.

  • “Velinas” y silencio

Otro tema (silencio y ruido) que Eco desarrolla de manera magistral. Este texto me resultó interesantísimo, con abundantes reflexiones sobre el ruido. Congreso de la Asociación Italiana de Semiótica de 2009.

El ruido como cobertura. Diría que la ideología de esta censura a través del ruido se puede expresar en términos wittgensteinianos, diciendo: de lo que hay que callar, se habla muchísimo.
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El ruido ni siquiera necesita transmitir mensajes interesantes, entre otras cosas porque un mensaje se supone al otro y todos, precisamente, hacen ruido.
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Al perder la condición del silencio se pierde la posibilidad de aptar la palabra a media voz, que es el único, fundamental y fidedigno medio de comunicación.

  • Astronomías imaginarias

Presentado en dos ocasiones y versiones, uno en un congreso de astrónomos y otro de geógrafos, este texto es un divertimento en el que se nos narran diversas visiones que a lo largo de la historia se han tenido sobre lo que hay en el cielo, y también sobre la geografía de la tierra. Bastante entretenido.

Naturalmente, ni él ni los sabios de Salamanca sospechaban que entre Europa y Asia existía otro continente. Teniendo razón, los doctores de Salamanca no la tenían; y Colón, no teniendo razón, la tuvo: por serendipidad.

  • ¡Yo soy Edmundo Dantès!

Publicado en el Almanacco del Bibliofilo, sobre el tema «Divagaciones sentimentales sobre las lecturas de los años más tiernos», este texto habla sobre el folletín como género, deteniéndose a comentar uno de sus recursos más utilizados: la agnición. Que, claro está, puede estar bien o mal utilizado, y Eco nos lo ilustra con ejemplos de lo más divertidos.

Y entonces abandonémonos libremente al placer y a la emoción de la agnición, aunque ya sepamos quién debe reconocer a quién, y admiremos consternados las técnicas múltiples con las que este arquetipo narrativo sigue reproduciéndose a lo largo de toda la historia del folletín.

  • Solo nos faltaba el “Ulises”

También publicado en el Almanacco del Bibliofilo sobre el tema «Reseñas con retraso». Recopilación de fragmentos de artículos de diferentes autores opinando sobre el Ulises de James Joyce. Son textitos muy cortos, reseñas no del todo elogiosas hacia la obra de Joyce. Muy rápido de leer.

  • Por qué nunca se encuentra la isla

Y también publicado en el Almanacco del Bibliofilo, en base a una comunicación presentada en un congreso sobre islas celebrado en Carloforte en 2010. El ensayo resulta mucho más interesante de lo que me parecía en un principio, pues profundiza en la visión y concepto de isla, y no solo en hechos históricos relacionados con ellas.

Los países de la Utopia se hallan (salvo alguna aislada excepción, como el reino del preste Juan) en una isla. La isla es percibida como un no-lugar, inalcanzable, a la que se arriba por azar, pero donde, una vez abandonada, ya no se podía volver. Por lo tanto, solo en una isla puede realizarse una civilización perfecta, de la que nosotros llegaremos a saber algo solo a través de las leyendas.
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Así como se podía vislumbrar entre los reflejos del mar una isla que existía, también se podían confundir dos islas que no existían y no encontrar jamás aquella a la que se quería llegar.
Las islas se pierden así.
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Y por eso las islas nunca se encuentran. Como decía Plinio, algunas islas fluctúan siempre.

  • Reflexiones sobre WikiLeaks

Reelaboración de dos artículos publicados en 2010 (en Libération y L’Espresso), el último texto del libro no habla tanto del hecho concreto de WikiLeaks, sino el significado y cambio de paradigma que representa. Lo que importa, dice Eco, no es el fondo, sino la forma.

La regla por la que los expedientes secretos deben confeccionarse solo con noticias ya conocidas es esencial para la dinámica de los servicios secretos, y no solo en este siglo. Y es esa misma regla según la cual si ustedes van a una librería dedicada a publicaciones esotéricas, ven que cada libro nuevo (sobre el Grial, sobre el misterio de Rennes-le-Château, sobre los Templarios o sobre los Rosa-Cruz) repite exactamente lo que ponía en los libros anteriores. No solo porque al autor de textos ocultistas no le gusta llegar a cabo investigaciones inéditas (ni sabría dónde buscar noticias sobre lo inexistente), sino porque los devotos del ocultismo creen solo en lo que ya saben y les confirma lo que ya conocían. Que es, al fin y al cabo, el mecanismo del éxito de Dan Brown.

Después de enumerar los ensayos que incluye el libro, de forma breve comento mi opinión sobre lo que ha sido para mí la obra en conjunto. Empezaré por decir que para mí no ha sido una lectura «fácil». La verdad es que estoy acostumbrada a leer ficción, y en no ficción como mucho de vez en cuando he leído últimamente alguna autobiografía. Encontrarme con la erudición de Umberto Eco concentrada en torno a estos temas me ha costado un poco, algo que ha agravado – en mi caso – el hecho de que últimamente no estoy leyendo demasiado. Aún así, en ningún momento me planteé dejar el libro pues, aunque de forma muy esporádica, disfrutaba de esos ratos leyendo sobre temas inesperados. ¿De qué trataría el siguiente texto? ¿Con qué me iba a sorprender…? El hecho de que sean tantos fue atractivo para mí, pues si bien no me hubiese importado un texto más extenso sobre «construir al enemigo», he disfrutado casi todos los temas enormemente.

Aún así, entiendo que no es una lectura fácil ni nada que recomendaría a cualquiera. Para leer algo así, un poco denso y que además no será del agrado de cualquiera, hay que tener la disposición de ánimo y las ganas necesarias. En mi caso, estoy contenta de haberlas tenido finalmente, aunque eso haya requerido más tiempo con una lectura «normal». Aunque ya es mayor (ochenta y…), ojalá a Umberto Eco le queden todavía muchos años llenos de salud y lucidez. 🙂

Título original: Costruire il nemico e altri scritti occasionali
Autor: Umberto Eco
Fecha primera publicación: 2011
Número de páginas: 320 (Ed. Lumen 2012)
ISBN: 9788426418920
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