Te daba por muerto, de Pete Nelson (Reseña)

te-daba-por-muerto_9788408063858Vi este libro un día en una librería, de casualidad. La verdad es que la portada llama la atención, y el título despierta la curiosidad, así que cuando lo vi le di la vuelta y leí la sinopsis, decidí llevármelo. Supongo que me gustó el hecho de que los protagonistas sean un hombre al que las cosas no le van demasiado bien y su fiel amiga – una perra – que habla con él de todos sus problemas.

Y es que esa es la historia. Paul Gustavson es un tipo ya entrado en la cuarentena. En lo sentimental las cosas no le van demasiado bien. Lleva tiempo separado, y en el momento en que empieza el libro mantiene una relación algo extraña con una mujer que tiene otro novio, una relación abierta de común acuerdo. En otros Pete_headshot-330aspectos de su vida tampoco triunfa demasiado. Vive lejos de su familia, y no solo en cuanto a kilómetros, en un apartamento pequeño, problemas de alcoholismo y sobrepeso, y un trabajo solitario (al inicio de la novela está escribiendo un manual de ciencias naturales para tontos). Lo único realmente bueno que parece tener es la compañía de Stella, su perra. Ella le habla, y lleva hablándole más de una década. Es una perra mayor ya, le cuesta algo subir y bajar escalones, moverse… pero aún así sigue siendo una buena consejera para Paul, esa voz que siempre le va a dar su opinión con sinceridad. Y es que es eso, si os puede echar para atrás el hecho de que un perro hable en un libro, o dé – de algún modo – lecciones de vida, avisados quedáis. Este es un libro donde el perro habla, y además con bastante sabiduría.

Stella no sabe mucho de las relaciones humanas, pero tiene el punto de vista de un perro y habla quizá desde un escalón más primario, con una manera más sencilla de ver las cosas. Esa manera de ser perruna, la veremos en algunos fragmentos, como por ejemplo el que da título al libro.

– Estoy en casa – dijo Paul, entrando y cerrando rápidamente la puerta para que no se colara el frío.
– Te daba por muerto – dijo Stella. Era un ejemplar mestizo, medio pastor alemán, medio labrador amarillo, pero en el aspecto dominaba la última raza. Afortunadamente, también había adquirido la personalidad de la vertiente familiar del labrador, tomando de los alemanes solo cierta elegancia congénita y un fuerte sentido de la protección, aunque al haber sido el ejemplar omega de su camada eso solo significaba que con frecuencia se ponía pesada.
– ¿Otra vez? Que no estoy muerto.

La verdad es que aunque el libro me llamó la atención por su argumento, la portada y demás, el estilo no es de mis favoritos, y me costó algo acostumbrarme a él. No tiene nada de malo de por sí, pero los libros que están escritos en un tono tan llano, y con un mensaje moral en cada página, en principio no me suelen gustar demasiado. Pero a pesar de la candidez aparente que tenía el libro cuando empecé a leerlo, a medida que pasaba las páginas me fui interesando más y más en lo que me contaba. Porque no hay nada idílico en las vidas de Paul y Stella, y de hecho pronto veremos cómo en la vida de Paul empiezan a ocurrir cosas bastante horribles. No es nada que no le pase a muchas personas todos los días, pero precisamente esa normalidad, y esos problemas cotidianos que le ocurren a Paul, es lo que hacen que el libro sea muy humano y a la vez fácil de leer. Por ejemplo, a raíz de cosas que ocurren, él y Stella acaban hablando de temas tan difíciles como la disfunción eréctil, la eutanasia, la muerte…

– Lo único que estoy diciendo – continuó – es que hay una línea. Y por encima de esa línea, la vida es buena, así que sigues viviendo, porque tienes salud y estás espabilado y todo va bien. Pero por debajo de esa línea, la vida no es buena. Por debajo de esa línea, sufres, o te dedicas a hacer daño a los demás, o no disfrutads viendo a tus seres queridos en absoluto, o estas agobiado todo el tiempo porque tienes incontinencia urinaria y te estás meando encima. Por debajo de esa línea, cortar el grifo es mejor que no hacerlo.

Como digo, aunque al principio no le tenía mucha fe al libro, finalmente acabé completamente enganchada a la historia y vivencias de Paul, y hay ciertos fragmentos que me parecieron de lo más lúcido.

Qué intolerablemente extraño, pensó Paul, tener la posibilidad de moverse, de ver, hablar, oír y entender, mientras su padre era incapaz de hacerlo. Harrold había sido la fuente de todo lo que en el futuro pudiera ser el propio Paul.

También, el hecho de que Paul sea un poco asiduo a los bares y la botella, da lugar a que se hable del tema. Tanto Stella (a quien pertenece el primer fragmento, a continuación), como la propia narración de las cosas que hace el propio Paul, nos dan un enfoque sobre el problema de alcoholismo del protagonista.

…No pareces muy feliz. Especialmente cuando estás borracho. En esos casos pareces especialmente triste. ¿Cuando estás borracho eres más tú?

El whisky estaba bueno. Lo bebió a sorbitos, a pesar de que el alcohol tenía el indeseable efecto colateral de permitir que el pasado se filtrara en el prsente. Alguna gente dice que los licores dañan la memoria, pero a él le parecía que en realidad era todo lo contrario: el alcohol mantiene los recuerdos muy vivos.

Así que ya no me voy a extender más. Es una lectura de esas sencillas, casi a ratos un poquito aleccionadora. Realmente, mientras leía, me importaba más la parte de la historia que concierne a Stella o la familia de Paul, que la de Tamsen. Pero preferencias personales aparte, yo creo que si no os importa leer sobre perros que hablan, este libro os puede sorprender tanto como a mí. Ha sido una lectura muy agradable, y una sorpresa, porque la historia me ha dado mucho más de lo que esperaba (incluyendo, ejem, algunos momentos emotivos que evidentemente no desvelaré).

Se preguntó quién conduciría el tren y si estaría yendo a casa o se estaría alejando de casa. ¿Sabría el maquinista a dónde va el amor cuando se muere o cómo es posible que los colibrís crucen el océano y, sin embargo, las palabras sean incapaces de volar de una almohada a otra?

Aquella noche, la emisora local NPR estaba ofreciendo los conciertos para violín de Bach, conocidos pero agradables, así que volvió a cerrar los ojos y escuchó: cada pieza formaba una perfecta narración emocional, clara como si estuviera escrita cada palabra, y hablaba d ela inocencia y la experiencia, del amor descubierto y el amor destruido, de la lucha y del fracaso y del triunfo, la pérdida y la recuperación. Ninguna otra cosa que hubiera podido escuchar habría tenido tanto sentido, porque cada pieza lo transportaba  lo dejaba en algún lugar mejor que el anterior.

TE DABA POR MUERTOTítulo original: I thought you were dead: A Love Story
Autor: Pete Nelson
Año primera publicación: 2010
País del autor: USA
Número de páginas: 348 páginas
ISBN: 9788408063858
Web oficial de Pete Nelson
Te daba por muerto en Amazon.es

13 comments

  1. Me gustó mucho. Lo compré porque me recordaba a mi relación con mi perrita con la que a menudo hablo. Ella me enseña la sencillez de la vida. Yo le digo «Kyna, eres la más cuerda y madura de la casa».
    En la novela Stella es secundaria, el protagonista real es Paul y su vida que se encuentra en un punto de inflexión. Yo recomiendo este libro.
    Un libro que me gustaría que reseñases es El bolígrafo de gel verde, de Eloy Arenas. Me encantó. Me lo leí de un tirón. Me pareció muy realista su forma de contarnos como vivimos arrastrados por la rutina. Lo recomiendo altamente. Ya me contarás.
    Besines!!

    • Elena, pues sí, es verdad, al final el protagonista real es Paul, pero Stella es un buen refuerzo para que en ocasiones tenga una «segunda opinión» diferente a la suya. Y por la relación tan bonita que tienen, los que hemos querido a algún perro sabemos que eso es así, solo que por desgracia no nos contestan.
      Pues te haré caso, e intentaré leerme el de Eloy Arenas, ya por esa frase de que vivimos arrastrados por la rutina me ha llamado mucho la atención. A ver si puedo ponerme pronto. Gracias por la recomendación!!
      Un beso!

    • Que gustos tan dispares !!! de acuerdo contigo en Pete Nelson pero eloy arenas… por dios… infumable, sectario, incendiario… y lo peor se cree gracioso, será porque algunos tontuel@s le rien las gracias

    • Ya, te entiendo perfectamente, lo que no me salió a mí en la reseña fue esa comparación tan acertada. Es justo eso, me echa para atrás ese estilo Espinosa. Leí uno suyo y me bastó. Pero, más allá del estilo, este me gustó mucho más.

  2. ¡Jajaja! Precisamente eso es lo que me atrae a mí, la estética Espinosa. Ya sé que no sois muy fans, pero a mí me encanta. La verdad es que el libro me atrae mucho, pero últimamente no leo mucho,… En algún momento caerá. Me mola eso de que los perros hablen, 😉 ¡Apuntado!

    • Vir, pues entonces yo creo que te encantará. Bueno, que a mí también me encantó a pesar de tener mis reparos… la verdad es que está muy bien, a ver si tienes un ratito.
      Ojalá los perros hablasen ¿eh? 😉
      Un beso!

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