We need to talk about Kevin (Tenemos que hablar de Kevin), de Lionel Shriver (Reseña)

9788433974440En el caso de este libro, primero vi la adaptación al cine y después leí la obra original. Debo decir que he quedado enormemente satisfecha después de su lectura, y que me ha gustado incluso más que la peli (que ya me gustó mucho, da fe de eso la reseña que le dediqué en su día). Así que ahora intentaré explicar por qué.

La novela nos cuenta – básicamente – la historia de Eva y Kevin, madre e hijo. Hay un padre, Franklin, y más tarde habrá otros personajes importantes, pero los que importan son ellos dos. Franklin es el amor de la vida de Eva, sí, y a él va dirigido todo el escrito (todo son cartas que le va dirigiendo ella, porque ahora ya no están juntos). Se podría decir que los dos son complementarios, muy diferentes pero a la vez perfectos el uno para el otro. Mientras que Eva es aventurera, reniega del país en que viven (los grandes Estados Unidos) y es sobre todo una intelectual, Franklin es definido por ella a veces como un norteamericano convencido, orgulloso de su país y de los valores de este. A pesar de ser tan diferentes, o precisamente por ese motivo, se aman. Franklin es el destinatario de todas las palabras que hay en el libro, y a través de Eva llegaremos a conocerlo muy bien. Pues Eva, y eso lo sabremos rápidamente, tiene una gran capacidad para conocer y describir a las personas.

Por ejemplo aquí, hablando del propio Franklin:

Tú considerabas que las personas se redimían por un acto de voluntad. Menospreciabas a las que, como yo, se abandonaban a sus puñeteras insatisfacciones inconcretas, porque su incapacidad para aceptar que el mero hecho de estar vivo ya resultaba maravilloso era la prueba de su carácter débil. 

Pero el núcleo de la historia no son Eva y Franklin, como ya he dicho. Los protagonistas son Eva y Kevin, Kevin y Eva. Madre e hijo. Porque Kevin es un chico excepcional, en el sentido de que es un chaval fuera de lo común. ¿Qué lo convierte en excepcional? Lo que hizo en su instituto, pero no solo eso. Ya que en el libro eso no se nos cuenta inmediatamente, tampoco lo voy a hacer yo aquí. Pero el personaje de Kevin no es nada común, como tampoco lo es Eva.

Eva, como he dicho, es una mujer de fuertes convicciones e ideales, con las ideas claras. Y un día tiene claro que quiere tener un hijo. ¿Quizá por los motivos equivocados? Ese es uno de los grandes temas del libro. ¿Qué se busca con la maternidad, en el fondo? ¿Perpetuación de la especie, miedo a envejecer y desaparecer sin dejar rastro? En el libro todos los motivos se tratan con sinceridad y sin tapujos desde el punto de vista de Eva.

La autora, Lionel Shriver
La autora, Lionel Shriver

Como complementarios que son, Franklin quiere ser padre, ella no tanto. Y cuando entre los dos se lo plantean, es más un debate ideológico que una decisión fruto del amor.

– Nuestros padres morirán pronto – dije cambiando de tema -. De hecho, todas las personas que conocemos empezarán a caer, una tras otra. Todos nos hacemos viejos, y en algún momento de tu vida comienzas a perder más amigos de los que haces. Por supuesto, podemos seguir yendo de vacaciones, pero al final tendremos que resignarnos a las maletas con ruedas. Podemos comer más, paladear más vinos y follar más. Pero, y no te lo tomes a mal, me preocupa que todo eso empieza a cansarme un poco. 

Y es que Eva no es la típica mujer que siente la llamada de su «reloj biológico», en su caso la decisión de tomar un hijo está totalmente pensada, se podría decir que es una fría decisión tomada tras sopesar los pros y contras de lo que va a hacer. Ser madre (o padre, para el caso), no es la motivación principal de la vida de algunas personas, y en eso me sentí bastante identificada con Eva. Quizá el hecho de ser madre, sin quizá desearlo plenamente, tenga algo que ver con todo el argumento del libro. Pues, más que la historia de lo que ocurre cuando Kevin es mayor, aquí lo que importa es todo lo que ocurre antes de eso. Y es que partiendo de la base de que Eva no está muy convencida de ser madre, y que, según algunos criterios, cuando quiere serlo es por los motivos equivocados, la historia empieza ya un poco mal.

Durante años estuve esperando aquella urgencia apremiante de la que siempre había oído hablar, aquel deseo narcotizante que empuja inevitablemente a las mujeres sin hijos hacia los cochecitos de desconocidas en los parques. Necesitaba verme arrastrada por el imperativo hormonal, despertar un día y pasar mis brazos alrededor de tu cuello, abrazarte y rogarte que mientras aquella flor negra florecía detrás de mis ojos, me dejaras con un hijo. (…) Cualquiera que fuese el detonante, jamás lo tuve en mi organismo, y eso hizo que me sintiera engañada. Cuando, mediada mi treintena, aún no había conocido el calor maternal, me preocupó pensar que tal vez algo no funcionara dentro de mí, que me faltara algo.

Cuando Franklin y Eva tienen a Kevin, su primer hijo, no parecer ser la solución a sus problemas sino más bien todo lo contrario. Kevin es un niño problemático, que trae por el camino de la amargura sobre todo a Eva. Eva intenta disfrutar de la maternidad pero le resulta muy difícil querer a su hijo sin condiciones, como creía que iba a pasar. Porque, por ejemplo, cuando llega el momento de decidir que uno debe dejar de trabajar un tiempo, ¿a que no adivináis quién es la que se queda en casa? La historia de Eva y Kevin es una historia difícil, de desencuentros. Los dos se odian en el fondo – y no tan en el fondo – pero a la vez se parecen mucho. La misma Eva, cuando nos habla de su hijo, no esconde que él tiene más de ella que de Franklin. Y eso no es fácil para ella, pues su hijo es lo que es, o más bien, hizo lo que hizo. Al igual que pasa en la realidad, vamos a ver a ese bebé/niño/chico desde el prisma de lo que ha hecho. Todo lo que hace o dice lo vemos como filtrado por lo que hace un jueves en su instituto. Y todo lo que es y hace Eva a partir del parto de Kevin es visto desde la óptica de su nueva condición de madre. Eso, desde luego, no le gusta. No le gusta ser definida únicamente como madre, no le gusta dejar de ser lo que ha sido hasta ese momento, no le gusta que el bienestar del niño, o el amor del padre por dicho niño, esté por encima de ella misma o del amor que Franklin siente por ella. ¿Es una egoísta o simplemente expresa lo que muchos piensan?

Sea como sea, Eva y Kevin evolucionan a través de los años en una relación muy particular de amor-odio, en que ella siempre intenta quererlo… sin demasiado éxito. Y diréis que es normal cuando el hijo es alguien como Kevin. Pero el centro del libro bien podría ser el desarrollo de la idea de si una persona nace con determinados rasgos o se hace a base de la educación y valores que recibe en casa. ¿Hay algo innato en nuestras personalidades, en lo que somos? ¿Cuánto de nuestros padres hay en nuestras personalidades adultas? Pues, aunque no nos guste, seguramente mucho. Y más cuando no somos adultos. Y es el Kevin no-adulto el que conocemos, el que parece estar en contra de su madre pero a la vez tiene tanto de ella…

¿Qué pueden hacernos nuestros hijos? Para empezar, partirnos el corazón.. También, avergonzarnos, y llevarnos a la ruina. Y, por mi experiencia personal, puedo dar fe de que son capaces de hacernos desear no haber nacido. 

La relación madre-hijo es central en la historia. No así la relación padre-hijo. El padre es poco más que un pelele bondadoso en esta historia. Como comentaba Bichejo en la reseña que le leí de este mismo libro, es casi hasta increíble que reacciona como reacciona en algunas situaciones. ¿Le ciega el amor por su hijo? Seguramente sí. Pero, ¿se puede estar tan y tan ciego? Lo que está claro es que hay un factor importante en todo esto, y es el hecho de que el amor por el hijo desplaza en su caso el amor por su pareja. Es algo que me ha dado por pensar alguna vez, ¿no os parece que en algunos casos, conocéis a padres que parecen haber olvidado que su pareja es tan importante como sus hijos, que estuvieron primero enamorados de la persona que tienen al lado, y que es gracias a ella/él que tienen a ese o esos hijos a los que tanto adoran? Bueno, pues este es otro de los grandes temas que se tratan.

También está el hecho de que cuando ocurre lo que ocurre todas las miradas de vuelven a Eva. ¿Cómo de mala madre hay que ser para que tu hijo haga algo así? ¿Qué le han hecho a ese niño? Aquí volvemos a la cuestión de si la maldad o las desviaciones son innatas o se van formando, y a la cuestión de la culpa. Todo tiene que ser culpa de alguien. Siempre tiene que haber alguien a quien demandar, culpar y señalar cuando ocurre una desgracia. Y aparte del culpable obvio, Kevin, y ya que este es menor de edad, se culpa a su madre.

– Siempre es culpa de la madre, ¿no? – dijo en voz baja al tiempo que recogía su abrigo -. El muchacho fue por el mal camino porque su madre era borracha, o drogadicta. O porque nunca estaba en casa cuando volvía de la escuela. Nadie acusará a su padre de borracho, o de no estar en casa cuando su hijo volvía de la escuela. Y nadie, dice, jamás, que algunos chicos, sencillamente, son malos por naturaleza.

No solo se tratan los grandes temas de las tendencias psicópatas y el GRAN tema de la maternidad, la personalidad adquirida y la familia. En el libro se habla de la evolución y los cambios en los seres humanos, de cómo el entorno nos afecta, de cómo evolucionamos como personas en familia, de los secretos, de la comunicación (sobre todo, la no-comunicación). No solo es fascinante ver cómo interactúan madre e hijo, sino que Eva nos cuenta – le cuenta a Franklin – en primera persona lo mucho que ha cambiado su relación con su marido, con la persona que más ha querido, a raíz de la formación de su familia. Los momentos buenos, los momentos malos… sus crisis, sus peleas y reconciliaciones, el sexo, las pequeñas batallas.

En realidad, todos tratamos de proteger a quienes nos rodean de la cacofonía de horrores que hay en nuestras cabezas, aunque callarme esas cosas, por intangiles que fueran, me entristecía mucho. (…) Tú parecías tan lejano… Cada noche, cuando te desnudabas, te miraba con una especie de espectral nostalgia, y casi esperaba que, al dirigirme al cuarto de baño para lavarme los dientes, atravesaras mi cuerpo con la la misma facilidad con que habrías atravesado un rayo de luna. 

Pero no hay que olvidar que a pesar de toda la carga psicológica, de todo el retrato de relaciones entre unos y otros, lo que planea sobre todo lo demás es el drama y el horror de una matanza. Y también la pregunta: ¿por qué? Aunque la respuesta de Kevin a esto es la siguiente en cierto momento, no hay que perder de vista que el motivo real es algo que solo podemos suponer después de conocer todo el contexto, todo el complejo entramado de sentimientos que han envuelto a Kevin mientras crecía, y los que albergaba en el interior de su alma aparentemente desapasionada.

– De acuerdo, la cosa va así. Te levantas, miras la tele, te metes en el coche y escuchas la radio. Vas a tu curro de mierda o a tu escuela de mierda, pero de eso no oirás hablar en el noticiario de las seis porque… ¿No lo adivinas? Porque, en reaalidad, eso no le importa a nadie. Lees el periódico, o, si eres de esos, ees un libro, que es casi lo mismo que mirar la tele, solo que más aburrido. Te pasas mirando la tele toda la noche, o quizá sales para ver una peli, o quizá te llaman por teléfono y les puedes contar a tus amigos lo que has visto. La gente se pasa la mitad de la vida mirando la tele, o, cuando no la mira, yendo al cine, porque quiere ver algo.. Dime, Marlin – dijo el tiempo que animaba al entrevistador a responderle con un movimiento de cabeza -: ¿sabes qué es lo que la gente quiere ver?
Después de un embarazoso silencio, Marlin dijo:
– Dínoslo tú, Kevin.
– Quiere ver a gente como yo – le respondió Kevin. 

Y después de todo, y teniendo igual de poco claro que la protagonista si ella ha sido directa o indirectamente la culpable de todo, la apatía parece una de las opciones fáciles. La apatía de Kevin, la apatía de Eva… la apatía en contraposición al odio o a la alegría y la ilusión. ¿Quién no se ha sentido alguna vez así?

No me importaba nada. Porque hay una libertad en la apatía; una salvaje y mareante liberación casi capaz de emborracharte.

Pensad que es un libro muy largo, y que si habéis llegado hasta aquí, no os he descubierto lo principal y lo importante. Ni mucho menos. El libro es denso en ciertos momentos, hay que acostumbrarse a la manera de escribir «de Eva», ya que es una novela epistolar y es ella la que va hilvanando recuerdos del pasado (remontándose a antes de nacer Kevin, su infancia y adolescencia) y anécdotas del presente (su vida después de «aquel jueves»). Me ha parecido una novela apasionante, muy interesante pues hace pensar y reflexionar sobre muchas cuestiones de la vida… y eso no lo consiguen todas.

¿La habéis leído? ¿Os llama la atención?

Autora: Lionel Shriver
Año primera publicación: 2003
País de la autora: USA
ISBN 978-84-339-7444-0
Número de páginas: 616
Leído en… español

8 comments

  1. Ya lo dije en el post en su momento y lo sigo pensando. Es un libro desolador. Tremendo. Pero muy bien escrito, hace que te interese lo que pasa, que sufras con Eva aunque muchas veces no la entiendas.

    A mí esta autora me tiene fascinada, ya lo dije, «Todo esto para qué» es una de las mejores novelas que he leído en 2012

    Menuda reseña más larga y más buena…y además sin destripar nada!!

  2. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: En el caso de este libro, primero vi la adaptación al cine y después leí la obra original. Debo decir …Continuar leyendo »…

  3. Esta mañana creo que no se ha guardado bien el comentario…nada, que has hecho una reseña magnífica y que me alegro que te gustase el libro. Es terrible, pero fantástico.
    Y ya sabes, sigue con «Todo esto para qué» que es de los mejores libros que he leído este libro

  4. Buenísima la reseña, lo quiero leer, pero tengo mucho retraso, no sé cuando le tocará, pero no he viso la peli por lo mismo, por leerlo antes. un besote!!

  5. Hola! Muchas gracias por la reseña, a mi también me atrapó como nunca la peli (que sólo la vi por el actor, Ezra Miller *-*) y decidí adquirir el libro. Si me guio por tu reseña sé que no me defraudará el libro, asi qu en este mismo momento me pondré manos a la obra. Un abrazo!

    • Hola! La peli también me gustó mucho, no la vi por Ezra Miller pero después de eso te puedo asegurar que su cara (y su nombre) se me quedó grabada. Una historia muy dura, tanto en su versión en papel como en el cine. Gracias por comentar!

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