Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques, de William Burroughs y Jack Kerouac (Reseña)

Voy a ver si pongo un poco al día la sección de reseñas del blog, porque tengo al menos dos libros más sin reseñar que corren riesgo de pasar al 2013 sin que deje constancia de ellos por aquí… ¡y eso no puede ser! Además, antes de que acabe el año tengo varios compromisos de libros pendientes de leer (y también reseñar, claro) y tengo que darme prisa, porque casi estamos en diciembre.

Voy a hablaros de esta novelita entonces. Como suele ocurrir, lo encontré curioseando las estanterías de una librería. Entre los libros de Kerouac estaba este, en el que compartía autoría con Burroughs (vale, de él todavía no he leído nada, El almuerzo desnudo espera pacientemente en la estantería a que consiga leerlo por fin). Si uno lee lo que pone en la parte de atrás, en lo que debería ser una sinopsis, se cuenta la historia que contiene el libro y también su final. ¿Por qué? Pues porque el libro narra hechos que ocurrieron de verdad, hechos que tuvieron como protagonistas a dos amigos de ambos escritores y a ellos mismos. Pero como yo no lo sabía (antes de leerlo en la contraportada, claro está), respeto el que alguien que se vaya a leer el libro quiera hacerlo sin saber qué ocurre al final.

Dicho esto… esta es la primera página del libro.

Como no se aprecia muy bien en la foto mierdosa que he sacado con el móvil, os lo pongo porque es una nota explicativa de lo que vamos a leer:

Y LOS HIPOPÓTAMOS SE COCIERON EN SUS TANQUES
1945
por William Lee
y John Kerouac

Los capítulos de Will Dennison están escritos por William Lee, y los capítulos de Mike Ryko por John Kerouac

Este libro lo escribieron cuando ninguno de los dos había alcanzado todavía la fama, una década antes de que sus trabajos fueran conocidos y ellos mismos se hiciesen famosos como líderes de la Generación Beat. En el momento en que escribieron este libro, Kerouac tenía 23 años y Burroughs 31, al primero aún le faltaban doce años para publicar On the road (En la carretera), su obra más famosa, y al segundo 14 para su Naked Lunch (El almuerzo desnudo). Los hechos que narran en el libro formaron parte de sus vidas y les marcaron profundamente a pesar de la ligereza con que está contada gran parte del libro.

Como bien indican, el libro está escrito a cuatro manos, con capítulos escritos por Will Dennison y otros por Mike Ryko. Esto comporta el lógico cambio de estilo entre unos y otros, y personalmente puedo decir que a mí los que más me han gustado son los del segundo (lógico, dado que de Kerouac me he leído varios libros ya y es de mis escritores favoritos, y Burroughs todavía me resulta un tanto difícil). Sin embargo, ha sido una sorpresa que me resultara tan accesible el estilo de Burroughs, y además ver que juntos, sus estilos de algún modo se realzan de una forma fluida y es realmente como si ambos estuviesen contando la historia de forma complementaria, como si dos amigos me estuviesen narrando algo que ocurrió: el antes, el durante, y el después… y detallando el dónde, el quién y el cómo.

Lucien Karr, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs

Y los hipopótamos… es una historia de juventud. Los personajes protagonistas viven al día, no saben qué va a ser de ellos dentro de un año, dentro de un mes ni en una semana. Van tomando lo que necesitan de donde pueden, ya sea dinero, tabaco, bebida… Hay parejas entre ellos, aunque se pelean y se reconcilian constantemente. Unos tienen trabajos estables, otros viven a salto de mata con trabajillos temporales. Callejean, escuchan música, descubren lugares nuevos donde ir de fiesta o a conocer chicas. Y los protagonistas en sí mismos viven con total naturalidad esta forma de vida, y disfrutan de la amistad mutua que se profesan, aunque esta no sea una de aquellas amistades idílicas, sino algo mucho más terrenal. Juntos y revueltos, se gorronean dinero unos a otros, invaden los apartamentos a cualquier hora del día o de la noche, discuten y se quieren.

Y claro, están los dos verdaderos protagonistas de la historia, porque aquí William y Mike son solo narradores y testigos de la historia, si acaso personajes secundarios. Ramsay Allen y Phillip Tourian son los actores principales de esta trama, con su extraña historia de amistad-enemistad, el amor declarado que demuestra Ramsay por Phillip y el desprecio con que este le corresponde. Quizá pueda explicar un poco todo esto el hecho de que Phillip tenga diecisiete años y Ramsay esté cerca de los cuarenta. Es una historia de obsesión y de amistad, de diversión y de inconsciencia juvenil, de desamor sobre todo, de sexo… y de muerte. Al principio de la entrada dije que no quería revelaros detalles sobre lo que ocurre en el libro, pero si a pesar de todo queréis saber lo que ocurrió, os puede servir saber que Ramsay Allen en realidad era un nombre ficticio para David Kammerer, y Phillip se llamaba en la vida real Lucien Karr. A este último le dedicaría Allen Ginsberg su poema Howl (Aullido), con lo cual nos podemos hacer una idea de cómo de importante fue en el llamado «movimiento beat». Además, si queréis saber quién fue y su biografía, podéis leerla  aquí por ejemplo. Evidentemente, en la novela hay más lírica, más pasión y cercanía que en cualquier artículo de Wikipedia del tres al cuarto, así que os recomiendo encarecidamente que la leáis si os gusta el estilo de ambos o alguno de los escritores. Es una narración bastante «limpia», sin demasiados adornos, sin mucho lirismo ni valoraciones personales. Los autores se limitan a contar esto y aquello, a describir hechos y situaciones, a dónde fueron, con quién fueron, qué pasó… y claro, a pesar de que en principio el estilo no pretende ser lírico, se cuela algo de los dos escritores entre las frases. Así, al final, tenemos un mosaico de ambientes, de personas y escenas, donde el alcohol que toman y el tabaco que fuman acaba calando en cierto modo en nosotros también. Eso es lo que más me ha gustado del libro, que consiguió transmitirme sensaciones. Por supuesto, no todas buenas ni bonitas, pero así es la vida. Y en la novela se respira desorientación y soledad.

De cualquier modo, os animo a que leáis los fragmentos que os pongo. A mí me gustaron, y quizá a vosotros también os gusten. El libro me ha encantado, en cuanto lo he retomado (por circunstancias diversas han pasado meses entre el momento en que empecé a leerlo y cuando lo terminé, hace poco) lo he leído en unos pocos ratos y con muchas ganas. No es la novela con la que aconsejaría a nadie iniciarse con Kerouac (ni, por lo que sé, con Burroughs) pero es una buena novela en mi opinión.

FRAGMENTOS

Entraron cuatro personas en el cuarto. Ahora explicaré en líneas generales quiénes eran esas personas y qué aspecto tenían, puesto que la historia es en su mayor parte sobre dos de ellas.
Phillip Tourian tiene diecisiete años y es medio turco y medio americano. Tiene todo un surtido de apellidos, pero el que prefiere es Tourian. Su padre usa el de Rogers. Tiene el pelo, que le cae sobre la frente, negro y rizado, y la piel muy clara y los ojos verdes. Y antes de que todos los demás estuviesen dentro del cuarto, él ya se había instalado en la silla más cómoda de todas con una pierna por encima del brazo.
(…)
Ramsay Allen es un hombre de aspecto notable, pelo gris y unos cuarenta años, alto y un poco fofo. (…) Es un tipo muy inteligente, pero al verlo ahora nadie lo diría. Está tan colgado de Phillip que anda planeando a su alrededor como un buitre tímido, con una sonrisa boba y babosa en la cara. 
(William Dennison)

El miércoles resultó un día precioso. Uno de esos días de junio claros y frescos en los que todo está azul y rosa y tostado. Saqué la cabeza por la ventana del dormitorio de Janie y eché una ojeada. Eran las once pero todo se veía aún fresco e intenso como por la mañana temprano.
(Mike Ryko)

Ellos se echaron hacia atrás, pero cuando el propietario se volvió para entrar en el local, el hombre que escribía en el Saturday Evening Post se le acercó de nuevo y se repitió todo el proceso. Cuando ya me alejaba, el dueño decía:
– ¿Por qué no os vais a algún otro sitio? Nueva York está lleno de sitios.
Tuve la sensación de que discusiones estúpidas como aquella tenían lugar en las esquinas de las calles y en los bares y restaurantes de toda América. Por todo el país había gente que se sacaba credenciales de los bolsillos y se las ponía delante de las narices a otros para demostrarles que habían estado en algún sitio o habían hecho algo. Y pensé que algún día todos los habitantes de los Estados Unidos se alzarían de golpe y dirían: «¡No aguanto más mierdas!» y empezarían a empujar e insultar y arañar a quien tuvieran delante. 
(William Dennison)

Luego entré de nuevo en el bar, pedí una cerveza y me senté en una mesa vacía.
Fue la cerveza más solitaria que he tomado en mi vida.
Finalmente salí de allí y me encontré, completamente solo, plantado en la Tercera Avenida al declinar la tarde. El tren elevado rugía sobre mi cabeza y los grandes camiones pasaban atronando. Y allí estaba yo, completamente solo, y todo había acabado. 
Decidí justo allí y entonces volver a ponerme a viajar. Tenía ganas de ver de nuevo los moontes de Pennsylvania y los pinares chaparros de Carolina del Norte. 
(Mike Ryko)

Título original: And the Hippos Were Boiled in their Tanks
Autores: Jack Kerouac y William Burroughs
Año primera publicación: 2008 (escrito en 1945)
Editorial: Anagrama
ISBN: 978-84-339-7532-4
Número de páginas: 185

3 comments

  1. No he leído a ninguno de los dos. No me acaban de llamar la atención. Es una asignatura pendiente que, por lo que nos cuentas, es mejore que pase con otro libro. Besos.

    • Claro, Al, desde luego, al menos con Kerouac yo te recomendaría On the road o Los vagabundos del Dharma para empezar. Pero si no te llama la atención, pues nada. 😉

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