Libros leídos en 2012 (1): Cómo hacer que funcione la globalización, de Joseph E. Stiglitz

Título original: Making Globalization Work
Autor: Joseph E. Stiglitz
Año primera publicación: 2006
Editorial: Taurus Santillana
Número de páginas: 433
ISBN: 978-84-30-606-153
Leído en… español
Ficha en Casa del Libro
Ficha en Entrelectores

Dedicatoria:
Para Anya, para siempre

Pues creo que es de justicia dedicarle unas líneas a este libro en el blog. Aunque lo de leerlo no fue algo que saliera de mí, sino que fue una obligación impuesta por una asignatura de la universidad (optativa, por cierto, que ya les vale hacernos leer un libro para una asignatura así). Joseph Stiglitz no era un desconocido para mí, ya lo conocía de algunas asignaturas de la licenciatura de Economía, pero al volver a él he ampliado mucho la visión que tenía de él y su enfoque del mundo. Stiglitz, ganador del Premio Nobel de Economía den 2001, es conocido sobre todo por su visión crítica de la globalización, y justo sobre esto es sobre lo que trata el libro. No solo es una crítica de la globalización, sino que propone soluciones concretas y asumibles por los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo.

En realidad, lo que he tenido que hacer ha sido una síntesis terriblemente sintética (valga la redundancia) del libro, centrándome en tres cuestiones clave. Es imposible hacerle justicia a un libro así de ese modo, y de todos modos, tampoco voy a hacerlo en esta entrada. Pero sí que me gustaría dejar constancia de esta lectura para recomendarla por varios motivos. No suelo leer obras de no ficción, quizás debería empezar a hacerlo. A diario leemos no ficción: los periódicos, artículos de opinión o de análisis en revistas, incluso blogs. Como se suele decir, muchas veces la realidad supera con creces a la ficción, y también es cierto que tenemos el deber, si no ya de hacer más de lo que hacemos – de saber en qué mundo vivimos, de estar informados para poder al menos opinar con conocimiento de causa.

Lo que nos cuenta Stiglitz en el libro es qué implica la globalización y qué consecuencias tiene en el desarrollo, centrándose sobre todo en países en vías de desarrollo. Tiene otros libros en los que seguro que completa esta visión de la globalización, y en este lo que quiere mostrarnos – como el título indica – son posibles soluciones a los problemas que esta ha generado. Stiglitz sabe de lo que habla, le avalan sus méritos académicos y un historial de profundo interés por las realidades de países en desarrollo. Poniendo ejemplos de políticas y formas de actuar que han funcionado y otras que no, hace un recorrido por los principales problemas que ha generado la globalización, y plantea soluciones y alternativas a cómo se hacen las cosas ahora mismo.

Aunque por lo general se asocia la palabra globalización a sus efectos negativos, el autor nos muestra que también tiene su parte buena (ha creado nuevos cauces de comercio, ha mejorado la riqueza de algunos países, ha abaratado en cierto modo el precio de algunos productos en países desarrollados, traslada tecnologías a los países en vías de desarrollo). Como se puede ver, por cada efecto positivo hay decenas de consecuencias indeseadas, como el empobrecimiento de la población o un crecimiento de la desigualdad en los países. Él parte de la base de que lo malo no es la globalización en sí misma, sino la forma en que se ha gestionado, la forma incorrecta e ineficiente de aplicarla, sin un marco legal definido ni instituciones que sigan unas directrices justas para todos. En el libro hay capítulos sobre el comercio justo, las patentes, los recursos naturales, el medio ambiente, la deuda (tan mentada estos días ¿verdad?), y también la necesidad de democratizar la globalización para lograr así acabar con sus efectos negativos.

En resumen, es una lectura interesante para quien se sienta interesado por esos temas. Hoy por hoy, la verdad es que deberían interesarnos a todos porque estamos metidos de lleno en esas consecuencias de las que habla. Quizás el primer paso para hacer algo bueno, sea informarse sobre el mundo – o la economía, en este caso – en que vivimos. Y es que no hace falta comprar este libro, ni ningún otro, que ya se sabe que actualmente la cultura es casi un artículo de lujo. Seguramente basta con mantener los ojos abiertos, mantener un espíritu crítico y estar al tanto de lo que ocurre a nuestro alrededor. La verdad es que suena duro, pero casi diría que en ciertos temas el estar informado debería ser un deber, y no solo un derecho.

Aquí seguro que podéis encontrar alguna obra de Stiglitz. ;D