Moneyball [Moneyball: Rompiendo las reglas], de Bennet Miller (2011)

Título original: Moneyball
Director: Bennet Miller
Guión: Steven Zaillan y Aaron Sorkin, basándose en la historia de Stan Chervin y el libro «Moneyball» de Michael Lewis
Año: 2011
País: USA
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1210166/
Reparto: Brad Pitt (Billy Beane), Jonah Hill (Peter Brand), Philip Seymour Hoffman (Art Howe), Robin Wright (Sharon), Chris Pratt (Scott Hatteberg), Stephen Bishop (David Justice), Brent Jennings (Ron Washington), Ken Medlock (Grady Fuson), Tammy Blanchard (Elizabeth Hatteberg), Jack McGee (John Poloni), Vyto Ruginis (Pittaro), Nick Searcy (Matt Keough), Glenn Morshower ( Ron Hopkins)

Con esta película me ha pasado algo curioso. Primero y principal, tiene temática marcadamente deportiva. Y yo, que me veo mis partidillos del Barça y tal, pero en realidad no soy una gran aficionada a ver deporte (ni a realizarlo) en general, no me siento atraída por las películas centradas en el deporte. Segundo, la peli se está llevando unas buenas críticas brutales, tiene notas muy altas en las webs de reseñas (7.9 en IMDB, 95% en Rotten Tomatoes… y ahí se suelen acabar las webs de las que me fío xD). Ese segundo factor, más un sólido reparto, han hecho que finalmente me «abalance» a verla en cuanto he podido.

Moneyball se basa en hechos reales. Eso no siempre es garantía de truño infumable, y en este caso la historia es la de Billy Beane, manager del equipo de béisbol Oakland Athletics desde el año 1998 hasta la actualidad. Sobre Bane y su equipo, Michael Lewis publicó un libro en 2003 con el mismo título de la peli, o casi (el título completo es Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game [Moneyball: El arte de ganar un juego injusto]. En el libro se afirma que lo que dan por sentado jugadores, entrenadores, y la industria del béisbol en general, es a menudo falso. Y es algo que nos explicarán en la película.

La historia comienza con el club del que Beane es manager (Oakland) en clara crisis. No ganan partidos, están vendiendo a sus jugadores estrellas y les falta dinero. Con la ayuda de Peter Ward, Beane analizará una nueva política de fichajes que nada tiene que ver con el estudio de estadísticas y de imagen pública que estaba siguiendo su equipo para afrontar nuevos fichajes, sino que se fija sobre todo en la rentabilidad económica que le proporcionarán los jugadores, en el coste que tendrán para el equipo, y básicamente, en dejar de lado los fichajes estrella para buscar mejores opciones con una calidad/precio más ajustada. Básicamente, Peter Ward le enseña a Billy Beane criterios de eficiencia económica para gestionar su equipo. Y con resultados muy buenos, como veremos.

Se trata de una película que habla de deporte, pero en realidad nos está hablando de mucho más. Habla de las nuevas maneras de hacer las cosas y las personas que intentan llevarlas a cabo, y cómo casi siempre lo nuevo se enfrenta a un muro que parece insalvable. Así es como se ha hecho siempre y es de la manera en que a mí me va bien, parece ser el principal argumento para impedir que se den nuevas formas de hacer las cosas. Y si hay un protagonista absoluto en esta lucha del hombre contra lo establecido, es el personaje de Billy Beane, magistralmente interpretado por Brad Pitt, que nos regala una vez más una interpretación contenida y dramática, donde se ven la genialidad y a la vez la debilidad de un hombre que lucha para imponer sus valores. El guión facilita a Pitt que pueda reflejar la frustración, la lucha, la persistencia y fuerza que necesita el personaje, y lo hace a la perfección (como nos tiene acostumbrados). Dándole la réplica tenemos a unos cuantos secundarios, para empezar a Jonah Hill muy alejado de sus habituales papeles cómicos y con una calidad interpretativa sorprendente, en el papel de ayudante incondicional y cerebro del plan de Beane (Peter Ward). Tenemos al entrenador del equipo Art Howe (Philip Seymor Hoffman), con apariciones discretas pero efectivas. Tenemos a la familia de Beane, ex mujer (Robin Wright) e hija, Casey (Kerris Dorsey). La relación con su hija, aunque no vemos demasiado, es entrañable y cercana, es fácil empatizar con ellos.

La forma en que está hecha la película, con una fotografía sobria, y algunas grabaciones reales del equipo de la época, le dan el toque realista pero a la vez mágico de una historia real de superación y lucha épica por conseguir lo que uno quiere. La música está perfectamente integrada en la cinta y resalta las escenas clave. Las imágenes de la época dan una sensación de que nos están contando una historia épica. Estas son gran parte de las imágenes que vemos del juego, estando lo grueso de la película centrado en escenas que nada tienen que ver con el campo de juego, al menos directamente. Nos sentiremos un poco como Billy Beane, que no ve los partidos de su propio equipo. Es una película de béisbol donde vemos muy poco del deporte y en cambio mucho de lo que hay detrás. Y eso se agradece, sobre todo en mi caso ya que no suelo soportar películas donde hay escenas larguísimas de un deporte que no me interesa nada.

También hay que decir, y esto puede disuadir a algunos, que es una película muy larga. Dos horas y trece minutos puede parecer un metraje excesivo, y quién sabe, quizás lo sea. Para mí no lo fue porque disfruté de cada minuto. ¿Se podría contar lo mismo en menos tiempo? Puede que sí, pero, ¿qué sobra en la película? Para mí nada. Tiene unas estupendas actuaciones (Brad Pitt hace uno de los papeles de su carrera), una ambientación perfecta, bonita fotografía y una historia que merece mucho la pena. Incluso si no gusta el deporte, porque la historia que se nos cuenta es mucho más universal. En resumen, una gran película que seguro que dará mucho que hablar, y que de momento ya ha cosechado una buena carretilla de nominaciones en los Globos de Oro (Mejor drama, mejor actor, mejor actor secundario, mejor guión).

Billy Beane: We are all told at one point in our lives that we can no longer play the children’s game. We just don’t know when that’s gonna be.
Billy Beane: It’s hard not to be romantic about baseball. This kind of thing, it’s fun for the fans. It sells tickets and hot dogs. Doesn’t mean anything.
Peter: Billy, we just won 20 games in a row.
Billy: And what’s the point?
Peter: We just got the record.
Billy: Listen, man. I’ve been in this game a long time. I’m not in it for a record, I’ll tell you that. I’m not in it for a ring. (…) I know these guys. I know the way they think, and they will erase us. And everything we’ve done here, none of it’ll matter. Any other team wins the World Series, good for them. They’re drinking champagne, they get a ring. But if we win, on our budget, with this team… we’ll have changed the game. And that’s what I want. I want it to mean something.
Casey (canción): Just enjoy the show.


5 comments

  1. ¡Qué casualidad! acabo de volver del cine de ver otra peli, he visto el tráiler de esa peli y he pensado lo mismo que tú: «no me van las pelis de deportes, pero realmente tiene buena pinta»… Pues nada, confirmas la primera impresión que me ha dado, así que me animaré a verla.
    Gracias!

  2. No es que llegara a aburrirme porque esta suficientemente bien hecha, pero el tema que toca me interesaba tan poco y me parecia tan lejano, que no ha conectado conmigo de ninguna manera la pelicula.

  3. A mi me encanta el baseball, además de eso soy fan, al igual que tú, del equipo de soccer de Barcelona (el mejor del mundo xD).

    Esta película para mi fue la mejor del 2011, aunque debo decir que estoy leyendo el libro y, a pesar, de que llevo 20% leído va mucho mejor que la película. Es más profundo, más completo.

    Pero bien, la película no se queda atrás… Es una verdadera joya.

    Les pasaré el link de mi respectiva entrada en mi blog (nunca mejor que las tuyas :p)

    http://constantmotions.wordpress.com/2011/12/27/moneyball/

  4. Había pasado de verla por el tema deportivo, pero con tu crítica tan entusiasta, voy a ponerla en mi lista de películas para las vacaciones.

    Ha sido un gusto pasar un año más leyéndote, y esperemos que esto siga así (vos pudiendo escribir y yo pudiendo leer, al fin y al cabo, es el 2012…)

    Un saludo grande y muy Feliz Año Nuevo.

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