Reseña libros leídos 2011 (25): Eleven Kinds of Loneliness, de Richard Yates



Título: Eleven Kinds of Loneliness (Once tipos de soledad)
Autor: Richard Yates
Año primera publicación: 1962
Número de páginas: 221
Editorial: Random House (Vintage Classics)
ISBN: 978-0-099-51857-0
Leído en… inglés
Dedicatoria: 

To Sharon Elizabeth and Monica Jane

Lista de relatos:
Doctor Jack-o’-Lantern
The Best of Everything
Jody Rolled the Bones
No Pain Whatsoever
A Glutton for Punishment
A Wrestler with Sharks
Fun with a Stranger
The B.A.R. Man
A Really Good Jazz Piano
Out with the Old
Builders

Pues la verdad es que cuando leí Revolutionary Road, del mismo autor (ver reseña aquí), me dije: «quiero más». Así que busqué ese más, a ver qué encontraba por ahí de Richard Yates, y leí buenas críticas de este libro de relatos. Lo malo es que no lo encontré en digital por ningún lado, así que aproveché que estaba a buen precio en Amazon UK y me hice con él en el idioma en que originalmente fue escrito el libro.

Eleven Kinds of Loneliness es un libro de relatos, que como su título bien indica, trata en todos ellos el tema de la soledad. No suele ser una soledad manifiesta o evidente, sino los diferentes tipos de soledad que pueden sentir algunas personas en un momento dado de su vida, o como una constante. Para sentirse solo, en definitiva, no es necesario estar solo. Los relatos están centrados en gente corriente de Manhattan, en los años 50. La única salida de ese ambiente ocurre en el relato «A Really Good Jazz Piano», en que sus protagonistas viajan a Cannes, pero la tónica es la misma para todos. Al igual que ocurría en Revolutionary Road, los protagonistas parecen cansados de todo y sobre todo de sí mismos, solos, ya sea porque hacen méritos para estarlo o porque su entorno no los comprende.

Y comentando un poco rápido (y mal, por cierto) cada uno de los relatos, iré haciendo un breve repaso de los once contenidos en el libro. Once tipos de soledad, todas con un desgarrador realismo, verosímiles y fáciles de asimilar a pesar de tratarse de una época y una sociedad muy diferentes a las que me corresponden ahora. Y tenemos a un alumno al que su profesora es incapaz de ayudar en el colegio, un alumno que no deja de mentir para fingir que tiene una vida mejor y al que los demás maltratan y humillan cada día, poniéndole el mote de «Jack-o’-Lantern». También tenemos a una novia dubitativa el día antes de su boda, en «The Best of Everything», y a un sargento Reece que nos describe uno de sus reclutas en «Jody Rolled the Bones», un mando de esos que no saben ganarse a sus reclutas y los avasallan con su mano dura. En «No Pain Whatsoever» se nos cuenta la historia de Myra y Harry, una historia trágica de un matrimonio que podría haber sido feliz pero no lo es, con él ingresado en un hospital y sin muchas esperanzas. «A Glutton for Punishment» es la historia de un perdedor, Walter, que acepta los embites de la vida… casi como si le gustara que le pasen las cosas malas. Y en «A Wrestler with Sharks» también se nos cuenta una historia de alguien a quien le va mal, alguien demasiado atrevido o demasiado estúpido para acatar ciertas normas en su trabajo. «Fun with a Stranger» nos habla de una profesora, Miss Snell, a quien conocemos a través de los ojos de uno de sus alumnos. Una vez más, se adivina una persona que hace lo que puede con los medios y métodos que puede (que ya sabemos, no siempre son los mejores) y no consigue su objetivo. En «The B.A.R. Man» leemos la historia de un hombre que ha pasado tiempos mejores, un antiguo especialista del ejército que ahora no encuentra comprensión ni en los actuales soldados ni en la sociedad civil. Y no hablaré de los que quedan, al fin y al cabo cuento muy poco, pero sí tengo una mención especial para «Builders» y sus brillantes primeros párrafos, es la historia de un aspirante a escritor que empieza a trabajar como «negro» para un escritor taxista. Las historias tienen un denominador común y es la soledad, pero aparte de eso conocemos a personas que encuentran sus límites y no son capaces de superarlos, o no pueden superar el pasado, y tropiezan una y otra vez con los mismos errores. Personas infelices y grises, todo lo contrario al éxito y la realización personal.

En resumen, el libro me ha encantado. Y además tiene un título muy sugerente, que apunta a que todos estamos solos, aunque tengamos familia, aunque tengamos amigos. Al final, lo único que tenemos con seguridad es a nosotros mismos. Para bien o para mal.


FRAGMENTOS DEL LIBRO

But if excellence is easy to admire it is hard to like, and Reece refused to make himself likable. It was his only failing, but it was a big one, for respect without affection can’t last long – not, at least, where the sentimentality of adolescent minds is involved. Reece rationed kindness the way he rationed water: we might cherish each drop out of all proportion to its worth, but we never got enough or anything like enough to slake our thirst. 
(Jody rolled the bones)

«And isn’t it lovely to think it’s Friday night?»
«Sure is,» he said, and instantly put his mouth in his drink to hide his shock. Friday night! That meant there would be two days before he could even begin to look for a job – two days of mild imprisonment in the house, or of dealing with tricycles and popsicles in the park, without a hope of escaping the burden of his secret. «Funny», he said, «I’d almost forgotten it was Friday.»
(A Glutton for Punishment)

Still, they could not hate Miss Snell, for children’s villains must be all black, and there was no denying that Miss Snell was sometimes nice in an awkward, groping way of her own. «When we learn a new word it’s like making a friend,» she said once. «And we all like to make friends, don’t we? Now, for instance, when school began this year you were all strangers to me, but I wanted very much to learn your names and remember your faces, and so I made the effort. It was confusing at first, but before long I’d made friends with all of you. And later on we’ll have some good times together – oh, peharps a little party at Christmastime, or something like that – and then I know I’d be very sorry if I hadn’t make that effort, because you can’t very well have fun with a stranger, can you?»
(Fun with a stranger)

Writers who write about writers can easily bring on the worst kind of literary miscarriage; everybody knows that. Start a story off with «Craig crushed out his cigarette and lunged for the typewriter,» and there isn’t an editor in the United States who’ll feel like reading your next sentence.
So don’t worry: this is going to be a straight, no-nonsense piece of fiction about a cabdriver, a movie star, and an eminent child psychologist, and that’s a promise. But you’ll have to be patient for a minute, because there’s going to be a writer in it too. I won’t call him «Craig,» and I can guarantee that he won’t get away with being the only Sensitive Person among the characters, but we’re going to be stuck with him right along and you’d better count on his being as awkward and obtrusive as writers nearly always are, in fiction or in life.
(Builders)

2 comments

  1. Hola, quizás os interese saber que tenemos una colección que incluye el relato 'Oh, Joseph, I’m So Tired' de Richard Yates en versión original conjuntamente con el relato 'A Small, Good Thing' de Raymond Carver.

    El formato de esta colección es innovador porque permite leer directamente la obra en inglés sin necesidad de usar el diccionario al integrarse un glosario en cada página.

    Tenéis más info de este relato y de la colección Read&Listen en http://www.ponsidiomas.com/catalogo/raymond-carver—richard-yates.html

  2. Muy buena tu reseña, a mì el libro me encantó. En Argentina hay una traducciòn reciente de Esther Cross publicada en la editorial Emecé. En esa misma editorial en Argentina se consiguen dos novelas: «Desfile de Pascua» (The Eastern Parade) y «El salvaje viento que pasa», buenìsimas ambas.

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