Reseñas de libros leídos 2011 (21): El restaurante del fin del mundo, de Douglas Adams

Título original: The Restaurant at the End of the Universe
Autor: Douglas Adams
Año de primera publicación: 1980
ISBN: 9788433973283
Editorial: Compactos Anagrama 
Número de páginas: 208
Más información en… Casa del Libro
Leído en… Español.
Agradecimientos:

A Jane y James, muchas gracias.
A Geoffrey Perkins, por lograr lo improbable.
A Paddy Kingsland, Lisa Braun y Alick Hale Munro, por ayudarle.
A John Lloyd, por su ayuda en el guión original de Miliways.
A Simon Brett, por iniciar todo el asunto.
Y muy especialmente, gracias a Jacqui Graham por su paciencia infinita, afecto y comida en la adversidad.

**Observación: en mi edición impresa en español, cosa curiosa, falta una parte de la dedicatoria, que sería la siguiente:

Al disco ‘One Trick Pony’ de Paul Simon, que puse de forma incesante mientras escribía este libro. Cinco años es, de lejos, demasiado.

Fin de la observación**

Este libro es la segunda entrega de la famosa «trilogía en cinco entregas» de la Guía del Autoestopista Galáctico, iniciada por el libro del mismo título de Douglas Adams, Guía del Autoestopista Galáctico. La verdad es que las gracias y situaciones que se manejan en estos libros es un tipo de humor que me encanta y me parecen unos libros con toques geniales, pero me tomo con calma lo de leerlos (ya hace dos años que leí y publiqué mi reseña de la primera parte, que está en este enlace). Y bueno, por qué no decirlo, llevo un retraso considerable también en esto de las reseñas, ya que el libro me lo terminé hace bastante ya y me he terminado algún otro después.

Así que allá vamos… el libro es difícil de reseñar por sí solo, ya que forma parte de algo más grande, pero voy a intentarlo. El argumento de El restaurante del fin del mundo comienza tan solo unas horas después que termine la acción del libro anterior. Así que ya sabiendo lo que sabíamos al final del otro libro, nuestros héroes se disponen a seguir adelante y a, entre otras cosas, ir a cenar al Restaurante del fin del Universo (pues es el Universo lo que ponía en el título original, y no el Mundo como se ha traducido)… pero no está en el fin del Universo en un sentido espacial, sino temporal. Todas las noches, los asistentes asisten al Fin del Universo, cosa que pinta bastante bien como plan nocturno ¿verdad?

El libro tiene unas situaciones tan locas, surrealistas y divertidas como la primera parte. Si no te ha gustado el primer libro, este tampoco te gustará. Si te ha gustado, entonces es casi seguro que te guste. Si no has leído el primero, no entenderás casi nada de este, porque está repleto de autorreferencias y conceptos que se dan por conocidos (aunque creo que aparece un resumen al principio del libro), además de los personajes que ya conocemos. Es decir, que es difícil de tomar como un libro independiente pues está estrechamente relacionado con el anterior y depende de él.

Si en la primera parte veíamos cómo el grupo llegaba a unirse y encontrarse todo en una misma nave, en este libro los veremos disgregarse por los sitios más improbables, y por ejemplo Zaphod irá con Marvin a conocer al hombre que gobierna el Universo. Marvin, que ya me había parecido un personaje genial como ordenador deprimido en el otro libro, aquí recibe un tratamiento más profundo y acapara más protagonismo, y a mí me encanta. 
Hay todo tipo de situaciones, el Restaurante en sí mismo es de lo mejor… veremos mucho humor y algunas situaciones realmente geniales (para mi gusto). A destacar la muy ruidosa banda de rock cuyo líder está, a todos los efectos, temporalmente muerto, la carne que habla… y el fin del universo, que es el espectáculo central del restaurante cada «noche». He leído por ahí críticas que afirman que este es «más flojo» que la primera entrega de la saga, y puede que sea verdad. Puede, digo, porque es normal que la primera parte nos sorprenda más o nos parezca más novedosa. Dejando ese factor aparte, no encontré que la calidad o interés de El Restaurante del Fin del Mundo fuera para nada menor que en el caso de Guía del Autoestopista Galáctico.
En resumen y para no extenderme mucho, decir que me gustó mucho el libro, pero que es difícil hablar de él sin soltar spoilers o sin reventar parte de las sorpresas. Aún así, sí puedo decir que he disfrutado mucho con su lectura, y hay en él algunas piezas y metáforas que son sátira política y social pura y dura que me encantaron. Aunque sea por eso, merece la pena leerlo. Y si no es por eso, también. El Restaurante del Fin del Mundo ha resultado ser una lectura magnífica para el inicio del verano.


FRAGMENTOS DEL LIBRO


– No – dijo -. Mira, es muy, muy sencillo… lo único que quiero… es una taza de té. Y me vas a preparar una. Estate callada y escucha.
Se sentó. Le fue hablando a la Nutrimática de la India y de China; le habló de Ceilán. Le habló de unas hojas anchas secadas al sol. Le habló de teteras de plata. Le habló de tardes de verano, tumbado sobre la hierba. Le habló de poner la leche antes de echar el té para que no se escaldara. Y le contó (brevemente) la historia de la Comapñía de las Indias Orientales.
– Así que es eso ¿no? – dijo la Nutrimática cuando Arthur acabó.
– Sí – contestó este -, eso es lo que quiero.
(…)
Es uno de los libros más notables, y sin duda el de más éxito, que salieron de las grandes compañías editoras de la Osa Menor; más famoso que La vida empieza a los ciento cincuenta años, más vendido que la Teoría de la gran explosión y que Mi opinión personal de Excéntrica Gallumbits (la puta de tres tetas de Eroticón Seis), y más polémico que el último e impresionante título de Oolon Colluphid Todo lo que jamás quiso saber sobre la sexualidad pero se ha visto obligado a descubrir.
(Y en muchas de las civilizaciones más tranquilas del Anillo Exterior de la Galaxia Oriental hace mucho que ha sustituido a la gran Enciclopedia Galáctica como el depósito reconocido de todos los conocimientos y de toda la sabiduría, porque si peca de muchas omisiones y contiene muchos datos de autenticidad dudosa, o al menos groseramente incorrectos, supera a la obra anterior, y más prosaica, en dos aspectos importantes. En primer lugar, es algo más barata, y después tiene en la portada, las palabras NO SE ASUSTE impresas con letras grandes y agradables).
(…)
Eso había traído unas consecuencias interesantes. Por ejemplo, cuando se entabló juicio contra los editores de la Guía por las familias de aquellos que habían muerto como resultado de considerar en sentido literal el artículo sobre el planeta Traal (que decía: «Las Voraces Bestias Bugblatter suelen preparar una comida buenísima para los turistas visitantes», en vez de decir: «Las Voraces Bestias Bugblatter suelen preparar una comida buenísima con los turistas visitantes»), los editores sostuvieron que la primera versión de la frase era más agradable desde el punto de vista estético.
(…)
Pero todavía le inundaba el júbilo de su reciente experiencia. Todo el Universo. Había visto cómo el Universo enetero se extendía hasta el infinito delante de él todo lo existente. Y la visión le reveló el nítido y extraordinario conocimiento de que él era lo más importante de su contenido. El tener una personalidad engreída es una cosa. Y que lo dijera una máquina es otra.
(…)
Como castigo por tal conducta, que se consideraba ofensiva, orgullosa y provocativa, un Tribunal Galáctico les infligió la más cruel de todas las enfermedades sociales: la telepatía. Por consiguiente, con el fin de no emitir el más mínimo pensamiento que les pase por la cabeza a cualquier transeúnte que ande a un radio de siete kilómetros y medio, tienen que hablar muy alto y de manera continua sobre el tiempo, sus pensa y pequeñas dolencias, el partido de esta tarde y en lo ruidoso que se ha convertido de pronto Kakrafún.
Otro medio de borrar su mente es hacer de anfitriones en un concierto de Zona Catastrófica.
(…)
Los ojos del Número Dos se estrecharon hasta formar lo que en el oficio de la Gente que Grita y Mata se denomina como rendijas frías, y cuya idea es, presumiblemente, dar al contricante la impresión de que uno ha perdido las gafas o tiene dificultades para mantenerse despierto. Hasta el momento, sigue sin resolverse el problema de por qué ello resulta tan aterrador.

2 comments

  1. Mira que hay pocos libros que yo haya dejado a la mitad en mi vida (así, de cabeza, recuerdo tres), pero la «Guía del Autoestopista…» es uno de ellos. Me gustó cero. Como es lógico, no me acercaré mucho a éste.

    Qué le vamos a hacer. Diferentes personas, diferentes gustos, ¿no? Mis respetos para los que disfrutaron del libro, por supuesto.

    Una de las cosas que me gusta de tu blog es poder compartir gustos diferentes con tranquilidad… porque por ahí hay peña que intenta quemarte vivo si no te gusta lo mismo que a ellos!!

  2. ay que libro más extravagante! 😛 este no me ha llamado mucho la atención, pero claro, yo que soy de temática única y de ahí no me sacan es normal jejejjee 🙂 intentaré conseguirlo en pdf y si me engancha el principio del primero pues con la misma le doy una oportunidad, más que nada por cambiar de lecturas que voy a acabar majareta con tanto apocalipsis XDDDD

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