Hasta la vista, amigos míos (columna Stephen King, EW, 07/01/11)

Pues sí, Stephen King, después de 7 años publicando columnas en Entertainment Weekly, lo dejó el mes pasado. Y es que ya colgué la noticia días atrás en mi querido Ka-Tet.

Han sido 7 años de columnas divertidas sobre temas relacionados con la cultura popular: cine, series, música, etc. Y lo conozco de cerca porque me he dedicado, de un tiempo a esta parte, a traducir toda columna y entrevista que cayera en mis manos de King. Entre ellas, claro está, estas de The Pop of King. Supone el cierre de una etapa que fue muy divertida, y supone dejar de leer sus observaciones y reflexiones. Y también me da pena porque con esas columnas le tomé el gusto a traducir, y es algo que forma parte de mi vida ya.

Pero bueno, vendrán otras cosas, otras columnas, o entrevistas, o lo que sea… algo vendrá, nunca quedan vacíos excepto cuando lo que pasa es irreversible. Y es que diréis, qué importancia que le da, pero no sé, supongo que solo yo puedo entender algunas cosas que me pasan. Tiene que ser así, ¿no creéis?

Os dejo un par de enlaces que sin duda serán interesantes para los interesados en Stephen King:

Página de Stephen King en EW, con todas sus columnas en inglés (eso sí, el sistema de navegación es mierdoso)


Y ahora os dejo la que ha sido su última columna en Entertainment Weekly. Aquí echa el cierre a su sección y nos explica por qué lo deja. Espero que os guste.

Bueno, chicos, después de siete años y 120 columnas (más o menos), es hora de que el Tío Stevie coja su bastón, se ponga sus zapatos de viaje, y se dirija a otro sitio.


No soy capaz ni de empezar a expresar cómo de divertidos  – cómo de extremadamente guays – han sido estos años en EW. He trabajado con dos editores geniales (Rick Tetzeli y Kristen Baldwin). He tenido la oportunidad de observar la crítica a la cultura popular en su modo más afilado, más humano y más comprensivo en escritores como Owen Gleiberman, Lisa Schwarzbaum, Jeff Jensen, y Gilliam Flynn (que se ha ido para iniciar una espléndida carrera como novelista). Con una docena de otros más, también; sabéis quienes sois. Estos tipos me han entretenido y me han enseñado nuevos modos de ver la cultura que ha sido mi tabla de salvación desde que me puse mis primeras orejas de Mickey Mouse y canté «Hey there, hi there, ho there,  we’re as happy as can be» delante de mi primer televisor en 1956. Más que nada, lo he pasado bien, y en las palabras – no gramatical pero sí divinamente correctas – de la canción de Daryle Singletary, «I ain’t never had too much fun».


Hay cosas que todavía quiero contar, por supuesto que las hay. Quiero contaros por qué los espectadores – y NBC – deberían dar a The Event otra oportunidad incluso aunque la primera temporada haya perdido el norte y se aventurara en la Tierra de los Giros de Argumento Increíbles (recuerda, Cadena del Pavo Real [es el logotipo de la NBC], que 24 sufrió los mismos tambaleos antes de encontrar su equilibrio).


Quiero contaros que la nueva novela de Scott Spencer, Man in the Woods, es una obra de ficción americana tan magnífica como Freedom de Jonathan Franzen. Y preguntaros si el título de la próxima novela de Kate Atkinson – Started Early, Took My Dog– no es uno de los mejores que habéis escuchado.


Quiero pediros que vayáis a YouTube y miréis a  Microwave Dave & the Nukes ejecutando «Highway 49» en la Iglesia Episcopaliana de St. Stephen en Huntsville, Alabama. Ese slide de guitarra cambiará vuestro estilo de vida. 


Quiero contaros que James McMurtry es el mejor compositor de América, y preguntaros por qué no llena estadios.


Quiero preguntar en qué tipo de mundo vivimos en el cual Bristol Palin puede dar traspiés durante más de dos meses en Dancing with the Stars y Lone Star es cancelada después de dos capítulos malos. ¿Era la televisión mejor cuando las buenas series tenían la oportunidad de encontrar audiencias a pesar de los malos números, o estoy loco? (Mejor no contestéis esa).


También quiero preguntaros si pensáis que esos anuncios de Allstate «Mayhem» son tan divertidos como yo creo, si estáis cansados de Sally Field carraspeando en los de Boniva, si los anuncios de la Super Bowl están sobrevalorados, y si os habéis dado cuenta de que la mayoría de productos atroces de los programas de medicina (por no mencionar cremas para arrugas y equipamiento milagroso para hacer ejercicio) se venden en programas de noticias supuestamente dirigidos a personas con muy pocas células cerebrales en funcionamiento.


Me gustaría saber qué película consideráis la más estúpida que habéis visto jamás, y la que consideráis la más inteligente (y que aún así sea entretenida). Quiero administraros suero de la verdad y luego preguntaros la pregunta candente: ¿Cuándo fue la última vez que os dio algo y vociferasteis en un cine, o reistéis tan fuerte que llegastéis a mojar vuestros 509s [tejanos Levi’s]?


Básicamente, quiero que veais esto, leáis aquello, y escuchéis lo otro. Quiero que os llenéis de mi entusiasmo; quiero que lo transmitáis, como un beso.


Pero llega un momento en que te das cuenta de que si continúas, estarás diciendo lo mismo de maneras ligeramente diferentes. Cuando eso ocurre, es hora de dar un paso atrás, dimitir, y reiniciar el ciclo. Para mí, ese momento es ahora. ¿Podría abandonar todo esto para siempre? Preferiría tirar mi Kindle en el vertedero más cercano o pinchar mis Junior Mints en un palillo para los dientes y comerlos como si fueran un kebab. No habéis terminado de escuchar mis rifículas preferencias (The Last House on the Left, Jackass) y placeres no-culpables (nunca hemos tenido oportunidad de discutir música disco y la música chicle de los 70, ¿no?) en EW, pero es hora de guardar silencio, al menos durante un tiempo.


Mientras tanto, sed buenos, y recordad que la cultura popular es parte de la circulación que mantiene a una cultura viva y en crecimiento. Circulad con ella, y extended la palabra: Nunca sois lo bastante viejos para poneros unas gafas 3-D o zapatos de baile. ¿Lo entendéis? Bien. En cuanto al Tío Stevie, sigo hacia delante*.

* Expresión intraducible: «I’m Oscar Mike» en la columna original. Las iniciales de Oscar Mike («o» y «m») del alfabeto militar fonético cuando se utilizan juntas indican que una unidad está «on the move» o «on mission».

6 comments

  1. Vaya, desconocía que escribía una columna, aunque siempre puedo leerlas en los links que anexas.

    Las despedidas nunca son fáciles y creo que lo ha hecho de modo muy simpático y positivo.

  2. Es una pena que ya no la escriba más ya que siempre es interesante conocer el punto de vista sobre temas de actualidad del viejo Stevie, pese a que en algunas cosas no estuviera nada de acuerdo con él.

  3. BELLE, pues ya sabes, puedes ponerte al día sin problemas. Y bueno, preferiría que siguiese con su columna, aunque sí es verdad que últimamente no parecía que pusiera en ello todo su empeño.

    ESPECIALISTA, sí 🙁

    ALCORZE, yo tampoco estaba de acuerdo en muuuuuchas cosas, porque tiene unos gustos muy particulares la verdad.

    Ahora que caigo, voy a colgar la columna al ka-tet. ^^

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