Ruidosos vecinos

Éste es un tema recurrente de queja, por lo que he podido comprobar, no sólo nosotros sufrimos de vecinos ruidosos y gilipollas. Paso a comentar, porque realmente los vecinos nos tienen hasta los cojones. Muy hartos ya. Y aunque no sirva de nada quejarse aquí, lo haré.

En nuestro bloque no faltan ni los ruidosos, ni los gilipollas. Por ejemplo, en la planta baja de uno de los patios de luces, viven un grupo de brasileños que están tooooooodo el día y parte de la noche con la música a todo volumen, sentados en el patio, riéndose a gritos y hablando también a gritos (por eso sabemos que son brasileños, porque hablan portugués y no suenan a portugueses). Suerte que no hay ninguna habitación cerca de ese patio, sólo el baño y el lavadero… Aún así, alguna pinza o cosas les hemos tirado sobre el tejadito de uralita que tienen, haciendo un ruido de la hostia… y ni se dieron cuenta. ¬¬

Por otra banda, en una de las habitaciones (que por suerte no utiliza nadie) la pared toca con otra habitación de la escalera de al lado en la que, al parecer, duerme una vieja loca o algo similar. Alguna vez he ido a dormir allí una mañana (escapando de otros vecinos ruidosos), y la jauría de niños, adultos, vieja, etc. era ensordecedora.

Pero estos dos casos no son los peores, ni mucho menos.

Hubo un vecino (el del 2º 3ª) que estuvo de obras como dos o tres meses y de lunes a sábado tenía obreros taladrando y haciendo un ruido tremendo de ocho de la mañana a cuando le salía de los cojones. Era curioso que por ejemplo uno llevase toda la semana madrugando para trabajar, se despertase sin remedio el sábado a las ocho porque el ruido de maquinaria hacía imposible conciliar el sueño… y que a partir de las nueve o diez el ruido se interrumpiera prácticamente durante toda la mañana!!! De verdad, era para volverse loco. Además, los obreros que tenía contratados, daba miedo encontrárselos por la escalera. Parecían rumanos o algo así, y nunca decían ni hola.

Hablando de obras… ahora mismo hay otra obra (no sé si llamarla así), en alguna de las puertas del primero donde al parecer no hacen más que dar golpecitos con el martillo a horas estratégicas. Curioso que también tengan la costumbre de hacerlo a las ocho de la mañana o así. Es una hora mágica para los cabrones de los vecinos, al menos en fin de semana, quizás entre semana, cuando la gente está trabajando, no se molesten tanto en tocar los huevos… algunos.

Hay otro vecino que está con obras ahora mismo, un chileno que trabaja de obrero y ahora mismo está en paro nos ha dado bastante la lata en los últimos meses. Vive en el bajo del patio de luces donde tenemos la ventana de la habitación y ha dado por saco pero bien. Sobre todo porque era él mismo el que hacía la obra, vive solo y cuando se le hinchaban los cojones se ponía a dar golpes o a tirar cosas por el suelo… y eso pasó alguna vez como a las seis de la mañana. Es lo que tiene el aburrimiento y la falta de cosas que hacer. Por cierto, a modo de anécdota (divertida porque al fin ha terminado con las putas obras!!) el otro día lo vimos con unos «colegas» suyos sacando una hormigonera de su vivienda… y una nevera por la ventana!!! Como es un bajo…

Pasando de obras, que demasidas han hecho ya estos hijos de p…, luego está la categoría de vecinos simplemente ruidosos, ya sea porque son gritones, porque dan portazos… De esos también hay unos cuantos. Los que decía antes del 2º donde hicieron la obra, ahora están viviendo ahí. Nosotros los llamamos los de «La Milla Verde» porque tienen el suelo con azulejos de color verde. xD Pues bien, desde que han venido, por suerte no tenemos que escucharlos muchas veces, pero a veces se escuchan gritos, y portazos. Se ve que son una pareja problemática y todos tenemos que saberlo!!

Los que tenemos al lado, justo tienen la cocina muy cerca de nuestra habitación, son unos extremeños. No digo que sean extremeños por casualidad, pues aunque viven en Barcelona, cada vez que pueden se van a su tierra. Claro está que por desgracia para nosotros eso no pasa muy a menudo y tenemos que soportarlos aquí. Son un matrimonio mayor y misteriosamente, su hijo como de cuarenta años vive con ellos (a pesar de tener piso propio). Pues bien, su hijo está como una regadera, y se presupone que los padres también. Sólo hay que oír las voces que pegan los sábados de 7 a 9 de la mañana, porque van a la cocina a desayunar o a lo que sea que hagan ahí, y les da por gritar. Con eso no me refiero a que hablan muy alto, sino a que gritan realmente. Cuando uno está intentando seguir durmiendo no quiere atender a conversaciones ajenas, pero alguna vez se escuchan palabras… y discuten por tonterías!! Que si no sé qué de una taza, o la mesa, cosas así. Es flipante lo gilipollas que pueden llegar a ser, si ahí el más educado es el perro!! Por suerte ahora están medio mes en el pueblo (los padres), aunque inexplicablemente al hijo lo hemos escuchado gritar estos días… y está solo!!

Y he dejado para el final los peores de todos, los que tenemos arriba y por lo tanto más capacidad tienen de dar por culo. Arriba tenemos un niño o dos durmiendo. Ese niño evidentemente tiene padres, pero como si no los tuviera. Ese niño ya casi no es un niño sino que va camino de ser un hombre, con 14 años o así… pero sigue actuando como un subnormal. Pone la tele hasta la una de la mañana algunos días, cuando al día siguiente tenemos que madrugar (sobre todo Carlos), grita con su madre y con su hermano a cualquier hora. La madre también tiene delito, porque pone la otra tele a toda pastilla también bastante tarde, a veces se escucha como un arrastrar de muebles a las seis de la mañana, el sábado pasado estuvieron haciendo muchísimo ruido de seis a ocho de la mañana… no entiendo a esta gente. O sí los entiendo, unos niños subnormales y su madre que no trabaja ni hace nada, y por lo tanto puede dormir todas las siestas que quiera para compensar (algo que los demás no podemos hacer)

Y bueno, ya para terminar, decir que evidentemente, sí hemos comprado tapones para los oídos. Pero también tiene delito que tengan que ser un elemento esencial para poder dormir, que tengamos que recurrir a ellos un montón de días para poder conciliar el sueño, o muchas mañanas de fin de semana para poder dormir hasta una hora decente. Igual a quien habría que ponerle tapones sería a ellos, pero en la tráquea ¿no? O darles un martillazo a las ocho de la mañana de un sábado, pero en la mano. O pagarles con la misma moneda.

Pero nosotros apenas hacemos ruido, ni de día ni de noche. No gritamos, ni ponemos el volumen de la televisión alto, ni subimos la consola hasta que el vecino cree que está luchando contra zombies en el «Left for dead», ni atronamos a nadie con nuestra música… igual deberíamos hacerlo, no sé, pero resulta que somos un poco más civilizados que ellos. Qué cojones, la mayoría de los animales se comportan mejor que esos hijos de puta.

Creo que me he extendido más de lo que pretendía. Quería comentar los casos de alguna gente que conozco, pero eso tendrá que ser otro día. Algunos son historias para no dormir (literalmente)

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