Jack Kerouac (Frases y fragmentos con "toque")

Pues como estos días he encontrado y estoy leyendo un librito de Kerouac que ni siquiera me sonaba (¡benditas sean estas sorpresas!), Tristessa, me acordé de que en alguna parte tenía unas cuantas frases y fragmentos del escritor, de diversas novelas suyas que he leído. Así que a ese sitio me fui (un hilo bastante antiguo abierto en el foro Ka-Tet Corp. y otras en el blog, en reseñas de algún que otro libro), y aquí están las frases. Realmente seguro que hay muchas más que me han gustado, pero en fin, tampoco voy a poner un hilo infumable e imposible de leer. A ver si pronto publico la reseña de Tristessa, del cual comentaré también su edición, que es una delicia.

Por cierto, en algún lugar debo tener frases también de Los vagabundos del Dharma, la primera novela de él que leí, pero no aquí. Otro día será.


“… nunca me comprendía porque me gustaban demasiadas cosas y me confundo y desconcierto corriendo detrás de una estrella fugaz tras otra hasta que me hundo”
(En el camino)

“Al anochecer paseaba. Me sentía como una mota de polvo sobre la superficie triste de la tierra.”
(En el camino)

“¿No es cierto que se empieza la vida como un dulce niño que cree en todo lo que pasa bajo el techo de su padre? Luego llega el día de la decepción cuando uno se da cuenta de que es desgraciado y miserable pobre y está ciego y desnudo, y con rostro de fantasma dolorido y amargado camina temblando por la pesadilla de la vida.”
(En el camino)

“… porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡Ahhh!”…”
(En el camino)

“Todas las cosas de la vida, todas las caras de la vida se amontonaron en la misma habitación.”
(En el camino)

“- Poneos dragones en los sombreros -nos advertía-, estáis en la buhardilla con los murciélagos. -Y nos miraba con ojos locos.”
(En el camino)

“Le hablé de la gran serpiente del mundo que estaba enrollada en el interior de la Tierra lo mismo que un gusano dentro de una manzana y que algún día empujaría la tierra, creando una montaña que desde entonces se llamaría la Montaña de la Serpiente y se lanzaría sobre la llanura.”
(En el camino)

“Quisiera preguntárselo todo, pero no puedo, no sé cómo hacerlo, qué es ese misterio de lo que quiero de ti, qué es el hombre o la mujer, el amor, qué quiero decir con amor; por qué debo insistir y preguntar, y por qué me voy y te dejo…”
(Los subterráneos)

“¿No comprendes que esta mañana tengo el corazón hecho pedazos, y afuera todo es gris?”
(Los subterráneos)

“… viejo, vas a morir; cuando los pájaros se vuelven tristes, ésa es la señal…”
(Los subterráneos)

Mi rostro visto en el espejo con una expresión de intolerable angustia, tan asolado y abrumado por el dolor que ni siquiera resulta posible llorar delante de algo tan feo, tan perdido…
(Big Sur)

Uno se siente enfermo en el máximo sentido de la palabra, respirar sin creer en ello, enfermoenfermoenfermo, se queja el alma, uno se mira las manos como si estuvieran en llamas y no pudiera moverse sin hacer nada, se contempla el mundo con ojos muertos, hay en el rostro una expresión de incalculable desconsuelo…
(Big Sur)

Querrá sepultar la cara entre sus manos y llorar y gemir rogando una piedad que sabe que no existe — No solamente porque no la merece sino sencillamente porque de todos modos no existe — Porque levanta los ojos al cielo azul y no ve otra cosa que el espacio vacío haciéndole una mueca — Mira al mundo, éste le está sacando la lengua y cuando retira esa máscara el mundo le observa con grandes ojos vacíos y enrojecidos como sus propios ojos.
(Big Sur)

Despierta otra vez en mí esa sensación de que soy la única persona en el mundo que está desprovista de humanidad, mierda, es la verdad, así es como me siento.
(Big Sur)

Pero no, soy un tipo extraño y pavoroso al que no conoces en lo más mínimo.
(Big Sur)

… y a la suave luz de mi lámpara se desplegaban delante de mí las palabras inmortales de Tom Wolfe que hablaban de los “climas” de América. (…) No sentía la necesidad de imitar lo que decía, se limitó a revelarme que América era un poema en lugar de un lugar donde luchar y en el que sudar. Básicamente, ese poeta americano de ojos oscuros hizo que quisiera ponerme en marcha y ver la América auténtica que estaba esperándome y que “nunca había sido contada”.
(La vanidad de los Duluoz)

Si Sabby se hubiera embarcado conmigo, habría podido dejar el Dorchester después de su penúltimo viaje y venirse conmigo a Liverpool, etcétera. Pero, al igual que vi las flores de la muerte en los ojos de la mayoría de mis compañeros de tripulación, las vi en sus ojos. Se alistó en la Marina unos meses después. Las flores de la muerte, como Baudelaire comprendió perfectamente al contemplar París desde su terraza, están en todas partes de forma permanente y hay para todos.
(La vanidad de los Duluoz)

A veces el viento origina una ola agitada que produce una montaña de espuma sedosa y luego se disuelve en los surcos no arados del agua. Pequeños levantamientos, grandes levantamientos… ¡Bah! El mar es como un tronco en llamas, siempre fascinante de mirar y siempre, intrínsecamente, un aburrimiento, como debo de serlo yo ahora, siempre un tonto, ejemplo de algo supuestamente universal, lleno de sabiduría y todo eso, siempre fuente de lugares comunes como “el ardiente tronco” y “el cambiante mar” y todo eso; el mar y todo eso hace que desees bajar al comedor a tomar tres tazas de café, una por cada uno de los que montan guardia, y decirle adiós al universo sin objetivo que, después de todo, es el único hermano que tenemos, que nos muestra un rostro plácido y consolador o bien nos frunce el ceño.
(La vanidad de los Duluoz)

En la pureza de mi cama de hospital, durante semanas sin fin, mirando el techo en la penumbra mientras aquellos pobres hombres roncaban, comprendí que la vida es una creación brutal, hermosa y cruel, porque cuando ves un brote primaveral, cubierto de rocío, ¿cómo puedes creer en su hermosura si sabes que aquella humedad sólo está allí a fin de animar al capullo a florecer para que pueda caer, marchito y seco, en otoño?
(La vanidad de los Duluoz)

(…)independientemente de cómo se viaje, de los atajos que se tomen, del cumplimiento o no de las expectativas, uno siempre acaba aprendiendo algo.
(Satori en París)

Sucede que las mujeres reflexivas me aman y luego se dan cuenta de que me emborracho por todo el mundo y descubren que no soy capaz de dedicarme sólo a ellas por mucho tiempo y empiezan los celos y yo no soy más que un idiota enamorado de Dios. Así es.
(Satori en París)

Pero decía que no sé como recibí aquel satori y lo único que puedo hacer es empezar por el principio y tal vez lo averigüe justo en el punto clave de la historia y llegue en volandas al final de este relato escrito sin otro objetivo que el del compañerismo, otra definición (mi preferida) de literatura. La historia contada desde el compañerismo y que transmite religiosidad, o reverencia religiosa acerca de la vida real, en este mundo real en el cual la literatura debería (y aquí lo hace) reflejarse.
(Satori en París)

Los escombros de toda aquella locura acumulada durante siglos crujían por toda la biblioteca, como si de alguna forma hubiera que llevar registro de la locura en el Viejo o en el Nuevo Mundo, al igual que mi propio armario, increíblemente abarrotado de miles de cartas, polvo, revistas, marcadores deportivos de la niñez. De esto me di cuenta al despertar de un sueño profundo la otra noche, chirriando sólo de pensar que eso mismo hago yo durante las horas que paso despierto: cargarme de esa chatarra que ni yo ni nadie querrá ni recordará jamás en el Cielo.
(Satori en París)

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14 comentarios en “Jack Kerouac (Frases y fragmentos con "toque")

  1. Me encanta el siguiente fragmento, con el que un día me tope en la fachada de un Hotel en la parte vieja del Malecón en Mazatlán, en donde supuestamente pasó Jack Kerouac, un tiempo de su vida. La reproduzco tal cual es: “… porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡Ahhh!”…”

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