Número Cero – Umberto Eco (Reseña)

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El caso es que los periódicos no están hechos para difundir sino para encubrir noticias. Sucede el hecho X, no puedes obviarlo, pero, como pone en apuros a demasiada gente, en ese mismo número te marcas unos titulones que le ponen a uno los pelos de punta: madre degüella a sus cuatro hijos, quizá nuestros ahorros acaben en cenizas, se descubre una carta de insultos de Garibaldi a Nino Bixio, y, hala, tu noticia se ahoga en el gran mar de la información.

Umberto Eco murió hace pocos meses, pocos meses después de que esta novela (su última novela) viera la luz. Esta intriga periodística con visos de thriller quizá no es la mejor novela de Eco, pero sin duda merece que la atención de cualquiera interesado en su obra. Explicaré un poco de qué trata la historia, la verdad es que ha pasado tiempo desde que terminé de leer el libro y resulta un poco más difícil así,pero allá voy. 

La historia no es trepidante, sino más bien bastante parada. A los que conocen otras novelas de Eco, esto no les echará para atrás ni mucho menos, eso no lo dudo. Pero no está de más comentar que la acción en la historia está basada sobre todo en los elementos de intriga, y no en acción en sí misma. La premisa también es complicada, algo que también suele ser común en las novelas de Eco. Un editor ha recibido el encargo de crear un falso periódico, al inicio no sabemos por qué motivo; el personal que trabaja para el editor es contratado para esta tarea, pero no es consciente de que las páginas no verán la luz.

-¿Y qué es lo que espera el Commendatore de este experimento?
– El Commendatore quiere entrar en los altos círculos de las finanzas, de los bancos e incluso de los grandes periódicos. El instrumento es la promesa de un diario nuevo dispuestos a decir la verdad sobre todo. Doce números cero, digamos cero/uno, cero/dos en adelante, tirados en poquísimas copias reservadas que el Commendatore examinará y luego hará que las vea quien sabe él. Una vez que el Commendatore demuestre que puede poner en apuros a los altos círculos financieros y políticos, es probable que los elegidos le rueguen de desista de semejante idea: él renuncia a Domani y obtiene el pase para las altas esferas.

La novela trata de dar una visión satírica del periodismo, con amor a la profesión pero a la vez con absoluto cinismo y un desprecio inmenso por el mal uso que se hace de ella. Se tratan cuestiones que suelen ser objeto de gran debate, dentro y fuera del mundillo. ¿El periodismo crea opiniones o es reflejo de las mismas? En la novela los periodistas deben crear noticias que escandalicen y disuadan, que sean lo bastante reales como para resultar convincentes. El patrocinador del periódico debe examinar el resultado y querer cancelar el proyecto, un poco por miedo a lo que pueda salir de ahí. Los historiadores reinterpretan e incluso reinventan la historia; los periodistas distorsionan y modifican la realidad a favor de los intereses que mejor les sirvan. Eso es lo que se quiere explicar con este libro. No dice que todos los periodistas lo hagan, ni que todos los periódicos mientan, aunque sí manifiesta que es un mal endémico de los medios de comunicación.

Me sirvo un trago (y luego quizá otro, pero solo por la tarde porque si uno bebe por la mañana, se atonta) e intento desandar hasta el principio de esta aventura, sin necesidad siquiera de consultar el disquete porque me acuerdo de todo, por lo menos de momento, con lucidez.
El miedo a morir infunde aliento a los recuerdos.

El trasfondo, por supuesto, es una versión de la realidad política italiana actual y del pasado reciente. A pesar de no conocer más que de forma muy general lo que ocurre en Italia, la historia es fácil de seguir pues, al fin y al cabo, todo lo que ocurre allí ocurre aquí de forma ligeramente diferente, y viceversa. Umberto Eco nos entretiene con una novela ágil y amena, divertida, que no se toma demasiado en serio. Quizá estas cualidades no las poseen otras novelas suyas que se caracterizan por una gran complejidad y densidad, y sí es cierto que esas otras novelas (sobre todo pienso en El Péndulo de Foucault) están entre mis favoritas, pero he disfrutado mucho de esta, Número Cero.

Los perdedores, como autodidactas, siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, necesitas saber solo una cosa y no perder tiempo en nada más; los placeres de la erudición están reservados a perdedores. 

El protagonista, Colonna, siempre ha trabajado para editores y periodistas, pero nunca ha llegado a alcanzar un gran éxito en ningún campo concreto. Se considera a sí mismo un perdedor. Pero nos damos cuenta de que es un perdedor con carisma, uno de esos hombres a los que el fracaso les sienta tan bien.

Por otro lado, Anna me abandonó tas dos años de matrimonio porque se dio cuenta, palabras textuales, de que yo era un perdedor compulsivo; vete a saber qué le conttaría yo antes, para presumir.

¿Veis el sentido del humor de que hablaba antes? Es serio y es triste, y a la vez no lo es… A Colonna le gustaría escribir un buen libro. Un conocido suyo, Simei, le ofrece una historia que podría servirle para escribir esa novela algún día, esa novela llevaría el nombre de Simei y no el suyo propio, y se titularía Domani (mañana, en italiano), y también le ofrece el trabajo de gestionar el periódico que nunca se publicará. Pero empiezan a ocurrir cosas extrañas, y Colonna sospecha que alguien le sigue, que alguien ha estado en su apartamento. Puede tener algo que ver con las historias de conspiración que uno de sus compañeros del periódico, Braggadocio, ha estado compartiendo con él… o no. En esas historias hay grupos fascistas que han sobrevivido en las sombras desde la guerra. Dictadores que no han muerto como afirman los libros de historia, sociedades secretas.

En algún sentido estas historias sobre sociedades secretas y conspiraciones me recordaron mucho, y eso me encantó, a algunas de las que se explicaban en El Péndulo de Foucault. ¿Existe la libertad de prensa? ¿Existe la imparcialidad en algún medio de comunicación? ¿Es la manipulación tan enorme y manifiesta como la imaginamos? Si acaso, en esta novela se nos explican unos cuantos subterfugios referentes a la prensa que, en el fondo, no deberían sorprender a nadie. Sea como sea, me reitero en la buena sensación que me dejó la novela al terminarla. Sé que la novela no ha tenido la mejor de las acogidas, pero eso seguramente tiene que ver  – y es mi punto de vista – por el carácter polarizante de la literatura de Umberto Eco. Los que vieron la película o leyeron la novela El nombre de la rosa deberían tener cuidado al afrontar el resto de las novelas del autor, pues pueden darse de bruces con un ritmo diferente, tramas aún más lentas, y en definitiva, pueden llevarse un chasco por esperar otra cosa. Pero no es el caso de Número Cero, aquí el ritmo es más ágil, más ligero, más juguetón y la profundidad de la historia no es tanta como en el resto de su obra literaria.

No he comentado que la trama se ambienta en el Milán de 1992, y por ello las características del periodismo que se explica hay que situarlas en aquella época. No es una gran obra, ni de lejos lo mejor de Umberto Eco, pero sí una lectura rápida y entretenida del genio italiano. Qué lástima que nos haya dejado.

Vivimos en la mentira y, si sabes que te mienten, debes vivir instalado en la sospecha. Yo sospecho, sospecho siempre. Lo único verdadero de lo que puedo dar testimonio es de este Milán de hace tantas décadas.
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La entrevista con un autor sosiega, porque ningún autor habla mal de su libro; de ese modo, nuestro lector no se ve expuesto a críticas feroces y amargadas, y demasiado sesudas.
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– Exacto. Los periódicos enseñan a la gente cómo debe pensar – interrumpió Simei.
– Pero los periódicos, ¿siguen las tendencias de la gente o las crean?
– Ambas cosas, señorita Fresia. La gente al principio no sabe qué tendencia tiene, luego nosotros se lo decimos y entonces la gente se da cuenta de que la tiene.

 

Autor: Umberto Eco
Título original: Numero Zero
País origen autor: Italia
Año primer publicación: 2015
Número de páginas: 218
ISBN: 978-84-264-0204-2
Dedicatoria: Para Anita

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