American Splendor, de Harvey Pekar (Reseña)

american_splendor_comic_book_coverEn realidad, como me suele ocurrir con muchas cosas, debería haber leído American Splendor mucho antes. Pero como no quería dejarlo mucho más, y vi unos tomos recopilatorios en una tienda no hace mucho, los compré y claro, los leí.

CRONOLOGÍA E HISTORIA

Aunque yo, y como yo mucha otra gente, hemos leído todas las historias de forma consecutiva y sin pausa entre ellas, fueron publicadas en un intervalo tremendo, la primera de las historias data del año 1976 y la última del 2008. Haciendo cuentas, en esta novela gráfica Harvey Pekar nos cuenta historias de su vida cotidiana de un intervalo de más de treinta años. Y es que eso es American Splendor, una colección de decenas de pequeñas historias, que pueden ser tan breves como solo una página o abarcar unas cuantas más, de la vida de Pekar. Él es el guionista, además del protagonista, de todas las historias. En cuanto a los dibujos, corren a cargo de muchos y variados ilustradores, entre los cuales se encuentran Robert Crumb, Gary Dumm, Frank Stack. En total, se produjeron 17 números de American Splendor de 1976 a 1993. En esos años él se encargó de todos los costes de autopublicación y distribución, manteniendo siempre los números disponibles para la venta, lo cual le proporcionaba ingresos, pero también muchas pérdidas. En 1994, se publicaron más números por Dark Horse Comics, sin numerar. Entre ellos están American Splendor: Windfall, o American Splendor: Transantlantic Comics y American Splendor: On the job.

En el propio cómic, Pekar nos cuenta los orígenes de esta novela gráfica. Él sabía lo que quería hacer, tenía historias y guiones pero no sabía dibujar. Cuando le enseñó sus historias a su amigo Robert Crumb, este se ofreció a dibujar algunas de sus historias, y enseñárselas a otros artistas para que también dibujaran. En 1975 Harvey Pekar decidió producirse y crear su propio comicbook, American Splendor.

“los cómics son palabras y dibujos. Puedes hacer cualquier cosa con palabras y dibujos”

Como he dicho, ese proceso de Pekar sin saber qué hacer con sus historias, los intentos infructuosos de que alguien le produjera el cómic, sus conversaciones con Crumb, y todo lo que iba pasando con su vida mientras tanto, está narrado en las primeras historias.

Los temas tratados son muy diversos, como os podéis imaginar, pues cubren un gran periodo del tiempo de la vida de una persona, que además no para quieta. Harvey Pekar tuvo un trabajo durante décadas como administrativo en un hospital de veteranos, y en algunas de las historias cuenta anécdotas laborales, conversaciones con sus compañeros o con pacientes. Por otro lado, gran número de historias tratan sobre su afición al coleccionismo de vinilos de jazz, actividad que en cierto punto abandonó. Cómo intenta comprar gangas o vender discos que le sobran, otros coleccionistas a los que conoce, cosas así. También cuenta historias sobre su familia, sobre sus amigos, sobre sus tres matrimonios (el último y más duradero, con Joyce Brabner), sobre su hija adoptada y lso problemas que tuvieron al principio. Pero una constante de las historias es la constante preocupación y nerviosismo de Harvey Pekar con todo. Le preocupa sobre todo el dinero, que le falte el trabajo como escritor, o cualquier cosa cotidiana que le ocurra en ese momento. Se alternan historias de angustia existencial (como por ejemplo en la que nos cuenta lo que siente al cumplir 40) con historias aparentemente triviales como que se le estropee el coche en un viaje. Da la impresión de que quizá Pekar ha hecho un retrato demasiado duro de sí mismo, una especie de caricatura de sí mismo donde no para de gruñir, agobiarse y agobiar a los demás con todo. En varios momentos su esposa Joyce se lo recrimina, y él no deja de sentirse culpable e impotente por ser así.

«Estoy harto de preocuparme. Ojalá fuera más optimista, porque a la gente le cuesta comprender mi perpetuo pesimismo.»

Un retrato tan detallado y desnudo de sí mismo es atractivo de leer. Porque, como he dicho, Pekar no nos ahorra las discusiones y desavenencias matrimoniales, o sus momentos tristes. En cierto momento nos cuenta su miedo a recaer en el cáncer, después de haberlo superado, no sin grandes sufrimientos y esfuerzos. En otro, lo mal que lo pasó al quedarse sin voz. Lo decepcionado que se sintió porque sus amigos no le ayudaron en una ocasión en que lo necesitaba… En fin, toda una colección de momentos bajos y tristes que aún así, no hacen parecer al protagonista un tío triste, sino que parece vulnerable, pesimista, constantemente preocupado y cercano.

LOS DIBUJANTES

Una legión de dibujantes ha ayudado a Pekar a sacar adelante e ilustrar su American Splendor, ya que, según afirma él mismo, es incapaz de dibujar una línea recta.

En primer lugar, como he mencionado, estuvo Robert Crumb, amigo de Pekar, y destacado autor underground del cómic estadounidense. Después fueron uniéndose cada vez más dibujantes a Pekar, y el resultado es una novela gráfica de un estilo heterogéneo único, con trazos y luminosidades muy diferentes.

Pongo una muestra de cada uno de ellos. Dado que no quería dejarme ninguno y me resultaba difícil encontrar muestras correspondientes a American Splendor por Google, he sacado algunas fotos (malas) a una página por autor, y así os podéis hacer una idea de cómo dibuja cada uno. Tremendos, tengo varios favoritos pero todos tienen un estilazo.

Como la entrada va a quedar eterna igualmente, pongo una muestra de cada uno de los artistas y termino. Pondré, en el caso de que la tengan, un enlace a la web de cada uno, por si alguien quiere consultar sus trabajos. Si no tienen web o no la encuentro, link a la Wikipedia.

(Clic en las imágenes para verlas más grande, y clic en el nombre del artista para abrir la web)

Alan Moore
Alan Moore
Bill Knapp
Bill Knapp
Carole Sobocinski
Carole Sobocinski

David Collier

David Collier
Ed Piskor
Ed Piskor
Frank Stack
Frank Stack
Gary Dumm
Gary Dumm
Gerry Shamray
Gerry Shamray
Greg Budgett & Gary Dumm
Greg Budgett & Gary Dumm
Joe Sacco
Joe Sacco
Joe Zabel
Joe Zabel
Josh Neufeld (Josh'95)
Josh Neufeld (Josh’95)
Kevin Brown
Kevin Brown
Mitchell Sonoda
Mitchell Sonoda
Rebecca Huntington
Rebecca Huntington
Robert Crumb
Robert Crumb
Scott A. Gilbert
Scott A. Gilbert
Sean Carroll
Sean Carroll
Val Mayerik
Val Mayerik
William Fogg
William Fogg

Como mención especial, también hay una historia en la que participó otro autor, Colin Warneford, en la historia «Transantlantic Comics». En esta historia, además de un incidente con el coche de Pekar, tenemos una carta que Warneford le envía en calidad de fan y por querer desnudar su alma ante él. Warneford es protagonista de una de las, para mí, historias más emotivas de los tomos cuando cuenta sus dificultades para relacionarse o alcanzar sus metas debido al síndrome de Asperger que sufre.

Colin Warnerford

7 comments

  1. Los comics no los he leído pero sí he visto la película, el hombre me recordaba a Moe de los Simpsons por lo patético siempre de su vida. Es un personaje curioso, después de ver la película fui a Youtube a ver como fue la discusión que tuvo por televisión en la vida real.

    • Sí, al tío le pasan un montón de cosas, pero bueno, la conclusión a la que llego es que no es tan desgraciado como Moe por ejemplo. Tengo que buscar esa discusión, yo también siento curiosidad. 🙂

  2. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: En realidad, como me suele ocurrir con muchas cosas, debería haber leído American Splendor mucho antes. Pero como no quería …Continuar leyendo »

  3. Sonix! no te había leído. Nuestros gatos siempre se llevaron bien claro q venian siempre bebés entonces los otros por instinto los protegen. Tal vez sea buen truco ir poniendo cosas que huelan a un gato, al otro para q se vaya acostumbrando a que es algo normal, se me ocurre a lo mejor un juguete de Cliff para el otro, y que juegue y lo asocie el olor a algo bueno y viceversa. Que se acostumbren a sus olores, claro que son extraños ahora mismo y está invadendo el territorio de Cliff, es normal que se enfade. A lo mejor tambien castrarlos, que se quedan más tranquilos. Tal vez intercambiarles los «cagaderos», porque más olor del otro que eso no hay nada, o el caxarrito de la comida. Dejarles un dia sin comer y darles de comer a los dos a la vez para que pueda mas el hambre que el deseo de matarse? no se… Los mios por suerte se llevan genial, a veces juegan un poco bestia pero se mantienen dentro del orden. si se me ocurren más trucos te aviso. Pide consejo en los veterinarios que saben más que yo, y a ultimo remedio haya alguna familia que quiera adoptar al gatito porque tampoco podéis vivir así, espero que se arregle.

    PD. Que simpático el cómic, me hace gracia que sean sus cosas cotidianas, estaba buscando algo bueno que leer, lo apunto. 🙂

    • Ostras, Belle!!
      Te contestaré por mail porque la verdad es que es un tema complicado. Tenemos que ir al veterinario y hablarlo de nuevo a ver si nos da alguna solución.
      Pero muchas gracias, guapa! ;D

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