Albert Nobbs, de Rodrigo García (2011)

Título: Albert Nobbs
Director: Rodrigo García
Guión: Glenn Close, John Banville, George Moore, Gabriella Prekop
Año: 2011
País: USA, Irlanda
Duración: 113 min
Música: Bryan Byrne
Fotografía: Michael McDonough
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1602098/
Reparto:  Glenn Close, Mia Wasikowska, Aaron Johnson, Antonia Campbell-Hughes, Pauline Collins, Brendan Gleeson
 

Esta es otra de las películas candidatas a los Oscars este año. Y como toca, quiero verlas antes de que se entreguen esos premios, para ver si en mi opinión deberían darle alguna de las estatuillas para las que está nominada (son Mejor Actriz protagonista para Glenn Close, Mejor Actriz Secundaria Janet McTeer y por supuesto, Mejor Maquillaje). Y bueno, también resulta que es una película de la que en un principio no sabía muy bien qué esperar, finalmente se me ha pasado volando.

Como digo, no conocía la historia. Tan solo sabía que Glenn Close había sufrido un duro proceso de maquillaje y caracterización para interpretar el papel protagonista (y salta a la vista). Pero la historia no es ni más ni menos que esa: Albert Nobbs lucha por sobrevivir en la Irlanda de finales del siglo XIX. En ese entorno, las mujeres no pueden disfrutar de mucha independencia, pero él/ella, en su faceta de hombre, puede ser mayordomo de un hotel. Y dan a entender que lleva esa existencia desde hace décadas sin ningún tipo de problema. Pero todo cambia cuando llega un pintor a hacer trabajos en el hotel y Albert se ve forzado a compartir habitación. Su secreto se verá comprometido, y empezará a plantearse cosas y cambios en su vida que aparentemente no se había planteado antes.

La película no tiene mayor complicación, los minutos se deslizan con facilidad y nos metemos un poco en las vidas de los personajes protagonistas. Hasta terminé tomándole algo de cariño al personaje de Albert. El problema es que el planteamiento, de por sí, es bastante ingenuo y poco realista, y supongo que para poder ver la peli sin demasiadas molestias el requisito fundamental es que «compremos» la premisa inicial, o puede pasar eso, que la veamos medianamente mosqueados. Yo he ido oscilando de una actitud a otra, y bueno, al cabo de un rato digamos que me acostumbré a la idea y el visionado de la película se hizo más ameno. Y dejando a un lado la historia, que evidentemente solo es un vehículo para el lucimiento de sus protagonistas, me voy a centrar en lo que realmente nos han vendido de la peli y es la actuación y el personaje de Glenn Close en el papel de Albert Nobbs. Evidentemente, y como era de esperar, Glenn Close lo hace genial. Su personaje llega a provocar la empatía en el espectador (o al menos a mí me ocurrió), y uno desea que le vaya bien. He leído que antes de ser la película de 2011, The Singular Life of Albert Nobbs fue una obra de teatro, también protagonizada por Glenn Close. Eso – que haya sido teatro antes que cine – puede explicar muchas cosas. El hecho de que Close conozca al personaje desde hace décadas también explica lo cómoda que se ve a la actriz en el papel. También tenemos en el reparto a varios secundarios muy válidos, a una cándida pero caprichosa Mia Wasikowska, a un simpático Brendan Gleeson, un convincente pícaro malintencionado interpretado por Aaron Johnson, muchos otros secundarios… y por supuesto a una enorme Janet McTeer. He leído en algunas críticas que ella se come en cierto modo y en algunos momentos el protagonismo de Glenn Close, y creo que tienen razón.

Y volviendo a la historia, a pesar de las incongruencias o puntos flacos del guión, al final lo que se nos cuenta es cómo una persona persigue su sueño, y como para conseguir alcanzarlo sacrifica media vida, su sexualidad y casi todo lo que merece la pena. Y a lo largo de sus casi dos horas de metraje veremos la evolución del personaje de Albert, desde su parcial estancamiento hasta el despertar de sus esperanzas, el choque con las malas intenciones de los demás… y bueno, que como digo, hay que dejarse convencer y mirar con cierta inocencia. Hay ciertos toques de la película (monólogos del protagonista, partes de la música, algunos diálogos, algunos personajes) que la convierten en bastante «teatral», para mi gusto no en el mejor de los sentidos, pero aún así me he entretenido viéndola y me ha quedado un buen recuerdo. Tampoco creo que sea de lo mejor que vaya a ver este año, ni estoy segura de que sea una obra maestra en algún sentido, y además es triste y deprimente. Uno se pregunta por qué Albert ha vivido toda su vida así hasta ahora, y por qué después de tantos años ocultándose es tan tremendamente ingenuo y desconocedor de las miserias humanas. Y finalmente la película resulta tan triste y deprimente que no sé con qué sensación quedarme.

En resumen, que la película me ha parecido entretenida, válida… pero con una historia un tanto inverosímil y sin mucha chispa en algunos momentos. Las actuaciones son lo mejor de la cinta, sobre todo Glenn Close y Janet McTeer. Eso sí, y sin querer sonar repelente, verla doblada es una aberración. Lo digo después de haber «pecado» yo misma y haber sufrido el muy mediocre doblaje, pero es que he visto un trailer y me ha dado hasta mala leche notar el abismo en la calidad de interpretación de las voces.

(Y dejo después del trailer en inglés, la canción que suena al final de la película, «Lay Your Head Down» de Sinead O’Connor).