Restless, de Gus Van Sant (2011)

Título: Restless
Director: Gus Van Sant
Guión: Jason Lew
Año: 2011
País: USA
Duración:
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1498569/
Reparto: Henry Hopper (Enoch Brae), Mia Wasikowska (Annabel Cotton), Ryo Kase (Hiroshi Takahashi)

Enoch Brae es un chico que asiste a funerales de personas desconocidas. Annabel Cotton es una chica con un cáncer terminal a la que él conoce en uno de esos funerales y que descubre su curiosa costumbre. Y en la película se cuenta lo que ocurre a partir de ahí. Los dos son personas muy solas a pesar de tener familia, y eso se capta desde el primer minuto. Al principio Enoch se muestra un poco reticente a conocer a Annabel, pero pronto comienzan una amistad bastante particular.

Enoch vive con su tía y tiene un amigo muy especial: el fantasma de un piloto kamikaze japonés (Hiroshi). Con él va a lugares, comparte partidas de Hundir la Flota y charla de los temas más variopintos. Enoch es un chico que ha perdido a sus padres. Annabel es una apasionada de los pájaros y la naturaleza, conoce cientos de datos curiosos sobre ellos. También (dice que) presta servicios de voluntariado en el ala de Oncología Infantil del Hospital. Y está muy enferma de cáncer, en una fase terminal. Su madre y su hermana no saben muy bien cómo afrontarlo. Y ella al principio no se lo dice a Enoch, aunque acabará por confesárselo. Le quedan tres meses de vida, y ella se lo dice para advertirle que quizás no merezca la pena que él invierta su tiempo en ser amigo de alguien que va a morir tan rápido. En cambio, él se ofrece a ayudarle a prepararse para la muerte. ¿Se puede uno preparar para algo así?

Hay varias escenas memorables, como cuando Enoch lleva a Annabel a conocer la tumba de sus padres. Allí mantienen una conversación con las tumbas, como si les estuviesen contestando. También llega el momento en que Enoch le habla a Annabel de su amigo fantasma japonés, Hiroshi. O el momento en que ella le confiesa que va a morir es muy bonito aunque estremecedor. También la noche de Halloween, en que se disfrazan de geisha y kamikaze y acaban pasando la noche juntos. La historia, como se puede imaginar, es previsible y todos sabemos lo que va a pasar. No faltan algunos toques de humor, y momentos de «qué pareja tan encantadora forman», pero ya sabemos que al final va a ganar quien siempre gana: la muerte.

La fotografía de esta película, diriga por Gus Van Sant, es tan bonita que a veces incluso llega a distraer. Los preciosos bosques otoñales de Portland, en los USA, prestan sus tonos dorados y naranjas a muchas escenas. La película en general presenta un tono y un ritmo melancólico totalmente acorde con el tema y el guión. La música de Danny Elfman, alguien ya bastante conocido en esto de las bandas sonoras de películas y series, es un acompañamiento perfecto para la historia.

Sobre las actuaciones hay que decir que la pareja protagonista se come la pantalla en todo momento. Mia Wasikowska (Jane Eyre, Alicia en el País de las Maravillas, En Terapia) una actriz joven aunque ya consagrada y con un talento interpretativo más que demostrado, lleva a cabo el papel de moribunda con ganas de vivir con total acierto. Henry Hopper, un actor que hasta ahora no me sonaba de nada, tiene un currículum más bien corto en el cine, aunque le va a la zaga a Mia.

En conclusión, he de decir que me ha parecido una película sencilla y bonita, con un argumento suavizado sobre un tema que es de los más duros que se pueden presentar. El cáncer, la muerte, el amor y lo inevitable. Los diálogos y el guión son muy simples, aunque hay líneas de los dos protagonistas que me han encantado (algunas las he puesto más abajo). Una buena película con un enfoque más bien optimista sobre la pérdida. Y con un buen final.

Annabel: Háblame de los pájaros, Enoch.
Enoch: ¿Qué?
Annabel: Los pájaros cantores, por qué cantan por la mañana.
Enoch: Cantan porque se alegran de vivir un nuevo día.
Annabel: He cantado todas las mañanas desde que te conocí.
Enoch: No hay fantasmas, ni ñoñeces sobre pájaros. Ni padres, ni despedidas. No hay nada.
Enoch: ¿Pensáis que podéis dejarme aquí? ¿Pensáis que podéis iros sin más y no regresar? ¡Os odio! ¡Os odio!
Enoch: Ojalá pudiera hacer más, como llevarte a las Galápagos, hacer que fuera primavera o algo. Algo mejor. 
Annabel: Me iré pronto, pajarito.
Hiroshi: Nos dicen que gritemos «Banzai» cuando nos acerquemos al objetivo. En cambio, yo susurraré tu nombre.

Y estas son las canciones que suenan al final y al principio de la peli respectivamente… «The Fairest of the Seasons» de Nico, y «Two of us» de The Beatles. De regalito.


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