Reseñas libros leídos 2011 (23): Los enamoramientos, de Javier Marías

Título original: Los enamoramientos
Autor: Javier Marías
Fecha de primera publicación: 2011
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9788420407135
Número de páginas: 460
Leído en… español
Más información en… Casa del Libro
Ficha en la web Entrelectores

Empecé a leer este libro por una recomendación leída en otro blog. La verdad, creo que ya he dicho alguna vez que los libros que he leído de autores españoles casi se pueden contar con los dedos de la mano, y es ahora y hace poco que estoy venciendo un poco el prejuicio y abriéndome un poco más. Total, si he leído autores de todo el mundo, ¿por qué no voy a leer los españoles? Y por eso hace poco me leí uno de Quim Monzó, y no descarto leer otros autores en el futuro (de hecho, tengo un par de libros ahí pendientes de reseñar que pintan muy bien). Pues bien, empecé este libro sin saber nada más que lo que ponía en la sinopsis (entre otras cosas Con una prosa brillante y cautivadora esta novela reflexiona sobre el estado de enamoramiento, considerado casi universalmente como algo positivo e incluso redentor a veces, tanto que parece justificar casi todas las cosas: las acciones nobles y desinteresadas, pero también los mayores desmanes y ruindades.). Creo firmemente que esas sinopsis que a la vez pretenden ser críticas del libro son un error. Por un lado, porque las críticas son exageradamente buenas y pueden crear una expectativa que no se va a corresponder con la realidad. Por otro lado, porque en mi opinión una sinopsis debería limitarse a dar cuatro pinceladas del argumento del libro, para ver si nos puede interesar o no comenzar su lectura. En este caso, y tras leer palabras así y además un montón de comentarios positivos (en el enlace que he puesto de Casa del Libro podéis ver unas cuantas decenas), pensé que no habría fallo.

Así que comencé el libro bastante ilusionada, al principio me enganchó la historia de María Dolz y cómo llega a conocer poco a poco, y mediante la observación, al matrimonio Desvern, cómo desarrolla una especie de relación silenciosa con ellos viéndolos desayunar cada mañana y se imagina cómo son y qué tipo de vida hacen cuando ella no los ve. Me gustó esa primera parte, aunque la prosa a ratos se me iba haciendo algo pesada. No he leído nada más del señor Marías, pero después de leer esta novela, puedo decir que el suyo no es un estilo de escritura que me apasione o siquiera me guste. Se eterniza en las descripciones de los distintos estados mentales de los personajes, se pierde en las descripciones y en los monólogos internos de la protagonista. No me gusta que en medio de un diálogo – algo en principio dinámico – haya insertados casi con calzador inmensos procesos mentales de María donde hace suposiciones, se refuta ella misma, se imagina cómo debe ser esto o aquello, y de esta manera lo que era dinámico se convierte en algo tremendamente estático. Supongo que habrá personas (de hecho, parece que hay muchas) a las que le guste su estilo, pero a mí no. Y mirad que soy muy aficionada a leer libros de todo tipo, incluidos muchos que se puede decir que tienen lo que llamaría «prosa lenta», y algunos de mis escritores favoritos no se puede decir que tengan un ritmo de narración ligero precisamente (por ejemplo, Cortázar). Sin embargo, hay algo en ellos que me apasiona y que no he encontrado en Marías. Algo a lo que no sé darle nombre. Puede que tenga algo que ver que a lo largo del libro, y en su narración en primera persona, no me acabo de «creer» a la protagonista, María Dolz. Parece como si su retrato fuese demasiado cerebral, demasiado distanciado y autoconsciente. Me da la sensación de que en ningún momento llega a actuar de forma realmente irracional, y esa se supone que es una de las actitudes en el estado de enamoramiento.

Según dicen en la sinopsis, el libro pretende hacer hincapié en los aspectos más oscuros y menos bonitos del enamoramiento, y también hacer una reflexión sobre la muerte. Pues en mi opinión, sí y no. Sí, nos cuenta cosas y narra hechos que materializan lo menos romántico del enamoramiento. Nos cuenta cosas sobre las consecuencias de la muerte y sobre las maneras de superarla, o no. Nos cuenta cosas de los que se quedan, de cómo se quedan y cómo la vida sigue aunque sea sin nosotros. Pero también encuentro que quiere contarnos otras cosas, opiniones personales del autor, referencias a obras de escritores clásicos, etc. Creo que dado la cantidad de elementos de la historia en sí misma, y dada la cantidad de conceptos e ideas que Marías quiere explicar aquí, tiene razón una reseña que he leído que decía que esto debería ser más un ensayo que una novela. Hay demasiadas disertaciones, los diálogos de los personajes suenan más como discursos largamente meditados que como conversaciones normales, hay demasiadas descripciones, demasiadas aclaraciones y todo esto conforma una novela que en su conjunto resulta pesada y muy densa.

Después de todo esto, decir que quizá uno de los motivos por los que no me ha gustado la novela es que no me ha enganchado. Otro es que no he sentido a esa mujer protagonista como una mujer real, una mujer normal que uno puede tratar todos los días (mirad que una le da muchas vueltas a la cabeza, pero si llevara a cabo tamañas digresiones en todo momento creo que me explotaría la cabeza). Vamos, que no me creo a María Dolz como he dicho antes. La historia en sí – y vale, bueno, he leído que la historia casi es lo de menos e importa más cómo está contada – no me pareció gran cosa y tiene varios giros que consideré sumamente vulgares y me recordaron, no sé por qué, a series españolas. El estilo, lleno de florituras y tremendamente pedante y elaborado, tampoco me gustó. Es más, creo que de unas cuatrocientas sesenta páginas que tiene el libro, le sobran unas… bueno, mejor no lo digo.

Resumiendo… que no es que yo sea crítica literaria, pero sí soy lectora de toda la vida. A pesar de que Javier Marías cuente con una legión importante de seguidores, leyéndolo no me ha parecido que su prosa sea especialmente buena. La historia que nos cuenta ni los personajes que retrata tampoco han llegado a conmoverme. Quizá vuelva a leer algo suyo en el futuro, espero que me guste más.


FRAGMENTOS DEL LIBRO

Es solo que cuando alguien muere, pensamos que ya se ha hecho tarde para cualquier cosa, para todo – más aún para esperarlo – y nos limitadmos a darlo de baja. También a nuestros allegados, y aunque nos cueste mucho más y los lloremos, y su imagen nos acompañe en la mente cuando caminamos por las calles y en casa, y creamos durante mucho tiempo que no vamos a acostumbrarnos. Pero desde el principio sabemos – desde que se nos mueren – que ya no debemos contar con ellos, ni siquiera para lo más nimio.
(…)
Por así decir, les deseaba todo el bien del mundo, como a los personajes de una novela o de una película por los que uno toma partido desde el principio, a sabiendas de que algo malo va a ocurrirles, de que algo va a torcérseles en algún momento, o no habría novela o película. En la vida real, sin embargo, no tenía por qué ser así y yo esperaba seguir viéndolos cada mañana tal como eran.
(…)
Cuando uno ha sido abandonado, se puede fantasear con un retorno, con que al abandonador se le hará la luz un día y volverá a nuestra almohada, incluso si sabemos que ya nos ha sustituido y que está enfrascado en otra mujer, en otra historia, y que solo va a acordarse de nosotros si de pronto le va mal en la nueva, o si insistimos y nos hacemos presentes contra su voluntad e intentamos preocuparlo o ablandarlo o darle lástima o vengarnos.
(…)
… y aún así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano…
(…)
Me llevé la novelita de Balzac (sí, sé francés) porque él la había leído y me había hablado de ella, y cómo no interesarme por lo que le había interesado a él si estaba en la fase del enamoramiento en que este es una revelación.

7 comments

  1. No he leído nada de Javier Marías. Lo cierto es que yo tampoco suelo leer a muchos escritores españoles, pero no es por ningún prejuicio, es simplemente que no suelen escribir sobre temas que me interesen.

    Cuando escriben sobre esos temas que a mí me gustan los leo y los disfruto mucho además.

  2. ALCORZE, bueno, pues yo sí que hasta ahora he tenido bastantes prejuicios, pero bueno, intentaré seleccionar mejor la próxima vez para no llevarme un desengaño. En mi caso, más que por tema, aunque también, los elijo por estilo. Y el estilo de Marías no me gusta.

    SIRWORTH, ya ya… parece que no te marcó precisamente. Eso sí entonces, ni para bien ni para mla ¿no? xD

  3. Pues todo lo que he leído de MArías me ha apasionado. Es posoble que lo que a i no te motive sea lo que me gusta de su narrativa. En fin, para gustos. Espero leer próximamente Los enamoramientos para poder así debatir (si me gusta) tus argumentos, jeje.

    Yo empecé leyendo Mañana en la batalla piensa en mí, si le das otra oportunidad escoge este título

    Saludos

  4. Pues ese libro no lo he leído, pero yo soy de esas «raritas» a las que le chifla Javier Marías. Sé que es espeso, sé que pueda resultar pedante, lo sé… Y sé que a casi nadie que conozco le gusta: sólo a mí. Pero a mí me encanta. Y lo que más me gusta es las reflexiones esas que intercala y que tú dices que mete con calzador. Para mí es lo que te da una idea real de quiénes son, como piensan y sienten los personajes, no sólo el cómo actúan. Ya digo que este libro concreto no lo he leído, y hay algún libro suyo (de los últimos además) que me ha superado hasta a mí, así que no me quedará más remdio que leerlo y salir de dudas.
    Por si te quedan ganas de leer algo más de este hombre, a mí me gustó mucho «Corazón tan blanco»

  5. Oh, pues mira tú, qué cosas…
    Yo suelo leerme los domingos sus artículos en El País Semanal, y suelo quedar bastante contento con su prosa, su forma de contar, sus temas, y sus puntos de vista. Es, junto a Hemingwa,Huxley, y Steve King, el autor del que más me gusta leer artículos.
    Pues es una pena, con lo que me gustan sus articulos, que al final no vaya a ser tan genial en sus novelas.
    Ah, y una cosa, en Página 2 cuando fue a presentar este libro, el presentador dijo que cuando se hablaba de autor hispano nominado al Nobel de Literatura, siempre salía su nombre a la palestra. Así que quizás «Los Enamoramientos» sea solo un tropezón y debas darle más oportunidades. Porque, ojito, Nobel. ¡Nobel!
    Un saludo, Sonia! Espero que no se te esté haciendo pesada la vuelta de vacaciones. A mi sí, por desgracia, xD

Deja un comentario