Reseñas de libros leídos 2011 (15): Ni de Eva ni de Adán, de Amélie Nothomb

Título original: Ni d’Ève ni d’Adam
Autora: Amélie Nothomb
Año publicación idioma original: 2007
ISBN: 978-84-339-7501-0
176 páginas
Editorial: Anagrama
Leído en… español
Más información en Casa del Libro

Había leído ya otro libro de esta peculiar autora, no hace mucho reseñé Estupor y temblores en este blog (podéis leer la reseña aquí) y bueno, como la sensación al terminarlo fue extraña, quería leer alguna cosita corta más suya para ver si me convencía, y además, una lectura exprés nunca viene mal. Hace poco leí una reseña de este libro por ahí, comentando de qué iba. Una historia de amor. Me pareció interesante.

Si el otro libro trataba de su experiencia en una empresa japonesa, en este cuenta su noviazgo con un japonés, mientras vive en ese mismo país. Su pareja es Rinri, un chico delgado japonés al que conoce cuando ella le empieza a dar clases de francés, para ella aprender japonés a su vez. Su relación va a ser algo extraña a ratos, tendrá momentos divertidos, momentos tristes, momentos desconcertantes… bueno, tampoco quiero contar mucho así que no puedo explayarme sobre la historia, pero sí sobre cómo está contado. A veces me gusta leer a esta autora, pero otras veces no, a ver si puedo explicarme. A pesar de que me encanta tener otro punto de vista sobre las costumbres y los ciudadanos japoneses, hay momentos en que la autora parece demasiado autocomplaciente y eso me echa un poco para atrás. Me gusta la historia de amor, me intrigó mucho el personaje de Rinri, pero me quedé con la sensación de no saber demasiado sobre él porque la autora prefería hablar todo el rato de sí misma. Pero ese es el estilo del libro, uno ya lo sabe a las pocas líneas y lo compra o no lo compra. Yo, a pesar de que no soy fan entusiasta de la escritura de Nothomb, lo compro.

Aparte de la historia central, me gustaron las escenas en las que salían otras personas, ya fueran amigos de Rinri, o la familia de él. No es eso de que acabara riéndome a carcajadas ni nada de eso, pero hay que reconocer que son escenas curiosas y algo cómicas en muchas ocasiones. Al estar la historia polarizada, como digo, nos podemos quedar con ganas de saber más, de ver una perspectiva completa pero la cosa es así. Como en la vida real, lo que solemos conocer es un simple punto de vista, y pocas veces la historia completa. He puesto unos fragmentos del libro al final para que veáis una muestra de lo que puede ofrecer. Como véis, está contado en pasado y primera persona, y con un tono muy peculiar. Lo que importa muchas veces con esta autora, es cómo lo cuenta y no qué cuenta. Tiene una voz narrativa muy peculiar, y yo creo que volveré a tomar uno de sus libros. Se leen rápido, son entretenidos y tienen un «no sé qué» que engancha a su lectura.


FRAGMENTOS DEL LIBRO

Avergonzada, abrí el sobre y conté seis mil yens. Lo fabuloso de cobrar en una moneda débil es que los importes siempre son extraordinarios. Volví a pensar en «huggghhh», convertirlo en «heggghhh», y me pareció que no me había ganado seis mil yens.
Mentalmente, comparé la riqueza de Japón con la d elos belgas y llegué a la conclusión de que aquella transacción era una gota de agua en el océano de semejante desproporción. Con mis seis mil yens, en el supermercado podía comprar seis manzanas. Eso era lo mínimo que Adán le debía a Eva. Con la conciencia más tranquila, salió a recorrer Omote-Sando.
El fin de semana, conseguí salir de Tokio por primera vez. Un tren me llevó hasta la pequeña ciudad de Kamadura, a una hora de la capital. El redescubrimiento de un Japón antiguo y silencioso hizo que se me saltaran las lágrimas. Bajo aquel cielo inmensamente azul, los pesados tejados de teja en forma de arco y el aire inmovilizado por el hielo parecían decirme que me habían estado esperando, que me habían echado d emenos, qu, con mi regreso, volvía a restaurarse el orden del mundo y que mi reinado duraría diez mil años.
Siempre había tenido una tendencia al lirismo megalómano.
Ser Zaratustra significa tener, en lugar de pies, dices que devoran la montaña y la convierten en cielo, significa tener, en lugar de rodillas, catapultas que transforman el resto del cuerpo en puro proyectil. Significa tener, en lugar de vientre, un tambor de guerra y, en lugar de corazón, la percusión del triunfo, significa tener la cabeza habitada por una alegría tan espantosa que es necesaria esa fuerza sobrehumana para soportarla, significa estar en posesión de todos los poderes del mundo por la única y auténtica razón de que los has convocado y puedes contenerlos en tu sangre, significa no tocar tierra por culpa de un diálogo cercano con el sol. 
Rinri me miraba con embobamiento, mi bolígrafo se ponía tenso. Entonces, con expresión suplicante, Rinri hacía el gesto de escribir,  y yo comprendía que bastaba que me pusiera a escribir cualquier cosa para que se pusiera la mar de contento. Como el protagonista de El Resplandor, escribí mil veces que me estaba volviendo loca. Pero no tenía ningún hacha a mano para completar la imitación.
Al parecer, huir es poco glorioso. Lástima, porque es muy agradable. La huida proporciona la más formidable sensación de libertad que se pueda experimentar. Te sientes más libre huyendo que si no tienes nada de lo que huir. El fugitivo tiene los músculos de las piernas en trance, la piel temblorosa, las fosas nasales palpitantes, los ojos abiertos.
El concepto de libertad es un tema tan manido que las primeras palabras me hacen bostezar. La experiencia física de la libertad es otra cosa. Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar ea maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir. Aunque sólo sea de uno mismo.

2 comments

  1. No he leído nada de esta escritora todavía. Tengo Higiene del asesino pendiente de leer desde hace días, pero no sé qué pasa que se me cruzan otras lecturas por en medio.

  2. Bueno, Al, pues ya comentarás. Yo el próximo que me lea seguramente será Biografía del Hambre. Ese de Higiene del Asesino me suena pero no sé de qué va, iré a ver. Lo bueno es que (al menos estos dos) se leen rápido porque son bastante cortos y de narrativa ligera.

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