Loong Boonmee raleuk chat [Uncle Boonmee who can recall his past lives], de Apichatpong Weerasethakul (2010)

FICHA TÉCNICA  
Título original: Loong Boonmee raleuk chat  
Año: 2010
Director: Apichatpong Weerasethakul
Guión: Apichatpong Weerasethakul
Duración: 113 minutos
Fotografía: Yukontorn Mingmongkon, Charin Pengpanich, Sayombhu Mukdeeprom  
País: Tailandia, UK, Francia, Alemania, España, Países Bajos
Página en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1588895/  
Intérpretes: Thanapat Saisaymar, Jenjira Pongpas, Sakda Kaewbuadee, Natthakarn Aphaiwonk, Geerasak Kulhong, Kanokporn Thongaram, Samud Kugasang, Wallapa Mongkolprasert, Sumit Suebsee, Vien Pimdee

SINOPSIS: El Tío Boonmee sufre una insuficiencia renal aguda y decide acabar sus días entre los suyos en el campo. Recibe la visita de Jen, y a partir de ahí se suceden los hechos sobrenaturales y misteriosos.

Resulta que las entradas para ver esta película en el Festival de Sitges nos salieron gratis, no teníamos plan en principio para el viernes, cuando se proyectaba, y aunque no nos llamaba nada el trailer ni nada de lo que habíamos encontrado en internet sobre ella, allá fuimos. Estuvimos a punto de quedarnos sin entrar por un error en las invitaciones, pero finalmente pudimos entrar. Fue dura la espera, más de 45 minutos haciendo cola, entrar diez minutos más tarde de la hora de inicio de la película (que evidentemente empezó con una media hora de retraso), pero allí estábamos. Yo con expectativas bajas pero a ver qué pasaba y Carlos con la batería del iPhone cargada a tope por lo que pudiera pasar.

«Joe», el director (foto extraída de la página web oficial del festival)
Foto del cine tomada con iPhone

Para nuestra sorpresa, antes de empezar la película, salieron varias personas, y empezaron a decir que, aparte de la proyección de las once de la mañana de ese mismo día, estábamos en el estreno en España de la película. De hecho, llegado cierto momento, salió el director de la película a hacer unos comentarios previos. El tío parecía bastante majo y se le entendía bien aunque hablaba en inglés (había un traductor que luego traducía lo que le parecía, pero no era muy necesario), dijo algo así como que aunque había personas que habían querido dar lecturas de tipo político o social a la película, nos recomendaba «abrir la mente» y «dejarse llevar» para poder disfrutar de la película. Vaya, el que tenía yo al lado sí que se dejó llevar, sí, por poco acaba roncando en mi regazo (y no hablo de Carlos, hablo del otro lado).

Antes de seguir comentando, pondré el trailer para hacerme entender un poco mejor en lo que comentaré de la película (me temo que no será mucho).

¿Qué os ha parecido? ¿Iríais a ver esta película al cine? Bueno, pues nosotros fuimos. Y descubrimos que no sólo ver la peli entera no era mejor, sino que el trailer es muy movido en comparación con la película. Sí, sí, es de esas donde de repente estás viendo un plano de un árbol durante más de medio minuto y preguntándote qué leches haces ahí, o mirando un plano de los actores callados y te preguntas qué haces ahí, o de repente pasa algo mínimamente interesante, y en vez de interesante resulta que es absurdo y otra vez te preguntas qué haces ahí. En mi caso, el preguntarme qué hacía ahí era ligeramente innecesario, pues estábamos ahí porque convencí a Carlos de que igual no estaba tan mal, o que sería una experiencia interesante. Como experiencia sí fue interesante, sí, pero más que nada, porque nunca fui a ver una película de este tipo, ni creo que vuelva a hacerlo.

Al parecer, este film forma parte de un proyecto multidisciplinar llamado «Primitive», y parece ser que hay unos cortos ya por ahí relacionados o algo así… la verdad, me he quedado sin ganas de saber más del director, de la película o el proyecto, pero quien quiera verlos puede hacerlo aquí o aquí.

Con todo, no quiero decir que la película sea mala. Es simplemente que los críticos de cine son muy raros, y sabiéndolo, leímos tantas críticas excepcionalmente buenas antes de ver la película, que íbamos ya un poco sobre aviso. Lo que encanta a la crítica puede ser porque realmente se lo merece, o porque sólo encanta a la crítica. En este caso y bajo mi percepción personal, es el segundo caso. Esta película ganó la Palma de Oro en Cannes este año. Tim Burton estaba en el jurado y dijo algo como esto: «Nos sorprendió desde el primer momento, es totalmente distinta a cualquier otra cosa y desde que la vimos se quedó con nosotros». A estas alturas ya debería saber que Burton no es de fiar.

Lo gracioso es que intentamos hacerle caso al director (al que al parecer fuera de Tailandia llaman «Joe» por tener un nombre tan complicado) y abrir la mente. Intentamos ver la película, de verdad, sin prejuicios. Pero (y ahora nos podríais llamar palomiteros o lo que queráis), eso no lo habría(mos) aguantado ni aunque fueran las once de la mañana y estuviéramos frescos cual lechuga recién lavada. Y ni mucho menos eran las once de la mañana, eran las ocho y media ya y viernes, para más inri. Así que no caímos en los brazos de Morfeo al borde de los ronquidos (como mi compañero de la derecha), pero nos costó lo nuestro. Carlos además tenía la inestimable ayuda de los podcasts de Rac1 y un juego de cartas. Yo tenía al Tío Boonmee y la cabezonería de «he venido a ver la peli y veré la peli» y me la tragué enterita. Sus casi dos horas.

Como he dicho, puedo comentar más las reacciones propias o las de los demás, que la propia película. Y es que es tan lenta y pasan tan pocas cosas, que cualquier movimiento en la sala me distraía. También hay que añadir que movimiento sí había bastante, hacia la salida. La gente empezó a circular para irse al rato de comenzar, me gustaría saber qué pensaban cuando decidieron levantarse y salir de una película por la que (algunos al menos, digo yo) habrían pagado. Pero sí, muchos se fueron, supongo que decepcionados y/o demasiado aburridos para continuar. El de la siesta vespertina también se fue al final, después de intentar sin éxito, seguir el hilo de la película en una ocasión en que gente de la fila se fue y tuvo que despertarse para dejarles salir.

Los actores, si se les puede llamar así, son terriblemente malos.No quiero hacer más comentarios porque igual son no profesionales y entonces la cosa sería más comprensible, pero en todo caso, a veces era hasta irritante la manera de actuar de algunos. La realización es regulera. Ahora me da la sensación de que la mitad de la película estuve escuchando grillos, y la otra mitad, selva y pájaros. En medio de esos sonidos, diálogos lentos, actuaciones malas y eventos cada vez más absurdos, en cada cosa nueva que pasaba, una oleada de personas abandonaba el Auditori. Que a mí me da igual lo que hagan o piensen los demás, pero es un apunte interesante. Hubo un momento, eso sí, en que no podía dejar de reírme. Veía a un lado al tío durmiendo y corriendo peligro de desplomarse sobre el reposabrazos, y al otro lado, Carlos con el iPhone bajo de luminosidad para no molestar, riéndose solo con Rac1.

Que conste que esta película puede gustar, y mucho, a quien disfrute experimentando de forma sensorial el cine. Los sonidos, los colores, la fotografía… no estaban mal del todo. A quien le guste rellenar los espacios vacíos y los silencios, le puede gustar. A mí me gusta hacerlo muchas veces, pero en este caso no. Me aburrí y salí hecha polvo del cine. No por el contenido de la película, sino por la película. Puede ser una experiencia artística y aprecio el intento, pero a mí no me llegó en ningún sentido (positivo al menos). Sí tengo que reconocer que hubo fragmentos de diálogos que me parecieron inspirados e incluso bonitos. La película, como decía el director, trata sobre la vida y la muerte, algo que nos es común a todos. Todos estamos vivos y todos moriremos. Es imposible permanecer indiferente a ese hecho, y como digo, hay algunos diálogos o escenas que sí me gustaron. Pero creo que esas escenas no justifican el resto de la película.

Eso sí, si lo queréis pasar realmente bien, mirad la peli y luego leed otras críticas por ahí. Es increíble lo mucho que pueden llegar a flipar algunos críticos. Parece como si hubiesen visto la misma película que yo, pero ciegos de setas alucinógenas o marihuana. Supongo que si hubiera sido así, sus críticas tendrían mucha más lógica y razón de ser, porque  es increíble de la de chorradas por párrafo que se pueden leer. Y ya digo, llamadme palomitera si queréis, pero yo con estas películas de arte y ensayo o lo que sea, no puedo, y eso que tengo unas tragaderas muy tolerantes en cuanto a cine.

Y como siempre digo, al igual que no hay que fiarse de los críticos de cine profesionales, tampoco hay que dejarse influenciar por los «mataíllos» como yo, mejor guiarse cada uno por su propio criterio, ea.

(Por cierto, también se llevó el Premio de la Crítica en el Festival de Sitges 2010)

6 comments

  1. Decían los siempre grandes Faemino y Cansado «pos yo tengo un poblema ignominioso, soy crítico de cine y me gustan las mismas películas que a todo el mundo».

    A mí Tigre y Dragón me mató de aburrimiento, la quitamos a mitad.

    Lo de Carlos jugando al iPhone es la bomba, jajaja, me recuerda a un colega psicólogo que decía que a veces jugaba a la serpiente en el móvil mientras estaba con algún paciente cansino.

    No, no creo que esté dentro de mi rango de películas, si fuese sobre la emocionante vida del caracol, quizá sí…

  2. Hola Sonia.aunque me guste el cine oriental….esta paso de verla..
    una recomendación no veas dolls de kitano las pausas son eternasja,ja,ja.
    este año me lo he pasado muy bien eN sITGES…el martes vi la pelicula ganadora y el corto de animación ganador…aproposito el director de rare export estaba en la sala y nadie se empano…y ayer vi un clasico metropolis y un peliculón I saw the devil….
    felicidades por el blog…
    saludos.

  3. pues si que tiene pinta de ser un tostón, un amiguete quería ir a verla y menos mal que no le hice caso :O
    El sábado fuimos a ver A Serbian Film que es de un «transguesor» tan obvio que soy incapaz de reomcendarla a nadie, no me gustó nada.

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