Road Kill, de Dean Francis (2010)


FICHA TÉCNICA
Título original: Road Kill
Año: 2010
País: Australia
Director: Dean Francis
Guión: Clive Hopkins
Duración: 90 minutos
Intérpretes: Bob Morley (Craig), Sophie Lowe (Nina), Georgina Haig (Liz), Xavier Samuel (Marcus), David Argue

SINOPSIS: Dos jóvenes parejas atraviesan Australia en su coche, por una de esas carreteras que parece que nunca terminan y están desiertas. De repente, mientras circulan, un enorme trailer aparece detrás de ellos, y no parece que tenga buenas intenciones.

Madre mía. Ya la primera escena avisa un poco de lo que será Road Kill. Ninguna peli que dedique sus primeros minutos a un polvo en una tienda de campaña parece que vaya a tener mucho que ofrecer. Bueno, pues en este caso es así. Poco hay que ofrecer, así que vamos a rellenar minutos. El polvo sólo es el principio.

Buuuuh, un camión… buuuh

Al principio, antes de que termine el primer cuarto de hora, la peli apunta maneras de peli de terror con psicópata sobre ruedas. Vamos, ese concepto más viejo que el cagar sentado, ya presente en clásicos del género como la película Duel, dirigida por Spielberg y guionizada por Richard Matheson. Así que pronto nos encontramos ante los tópicos clásicos que suelen ocurrir en estos casos. Rompen las reglas básicas en estas situaciones: se separan, se pelean, toman decisiones estúpidas… yo qué sé. Más de lo de siempre.

Pero de algún modo, la película intenta aportar algo nuevo. Una vuelta de tuerca a lo de siempre, que se convierte en otra cosa (yep, pronto se sabe que no es un psicópata asesino, esto es un mini-spoiler), y de algún modo despierta un rayito de esperanza en algún momento, pero queda tan oculto ese rayito por diálogos insustanciales y la poca simpatía que despiertan los personajes… cuando digo coño, llevo media hora viendo la peli y me importan un carajo es que ya estoy deseando que los maten, o algo. Pero que pase algo, lo que sea.

A todo esto, como están en medio de ninguna parte en Australia, los paisajes son espectaculares. Al menos a mí me encantan ese tipo de lugares, y la mitad de la película la pasé, ya que no entretenida, perdida en ensoñaciones de viajar algún día a Australia. O eso, o hacer la Ruta 66 en Estados Unidos. Ah… perdón, me disperso. Como la película.

La parte de la música y los sonidos me pareció, cuanto menos, diferente. Tiene por ahí alguna canción más rara que el copón, y el resto del tiempo los soniditos son raros… a ratos irritantes, a ratos acompañan bien lo que pasa. Otras veces, realmente sorprendentes, todavía estoy pensando si para bien o para mal, porque lo mismo te plantan una especie de coros por ahí by the face.

Lo peor de la película es su ritmo (además de buena parte del guión, obvio). Yo creo que la idea no es mala, pero la manera de hacerla, no sé, los personajes, los diálogos… todo eso despista bastante. Despista pero no porque uno se pierda, sino porque la mente se va a otro sitio por un ligero aburrimiento. Y como siempre digo, lo peor que puede hacer una película de terror – o una que pretenda serlo – es aburrir o provocar indiferencia. Hay otros momentos que no están mal, ya digo, tiene algún giro interesante, tiene cosillas que la hacen diferente a otras pelis del género, y algún momento de WTF!? que a lo mejor será lo que recuerde con más cariño del visionado. No contaré más, para cuatro sorpresas contadas que tiene Road Kill, no es plan que las fastidie. No es larga, hora y media justita pero a ratos se hace pesada ¿cómo puede ser?

Los actores, pues no sé, con ese guión no podían hacer más. Aún así, diré que justitos. En total sólo salen cinco personas en toda la película, así que hasta podría comentarlos uno por uno. No lo haré. Simplemente diré que la única que se salva un poquillo del grupo es Sophie Lowe. Y como curiosidad decir que uno de los chicos está interpretado por Xavier Samuel, que supongo que tendrá su buen número de fans (probablemente adolescentes) por haber aparecido en la película Eclipse. No porque lo haya reconocido, sino porque miré en IMDB el nombre, que me sonaba de algo. El peinado que lleva aquí, por cierto, hace que se merezca todo lo que le pase y más. El psicópata – que igual en total aparece algo así como 3 minutos – creo que debe estar nominado a «Mejor Aparición Breve de Psicópata de Pacotilla del 2010» o algo así, pero qué se le va a hacer. Y no cuento más, pero realmente hay algún caso grave de sobreactuación.

En resumen. Bueno, sí, ya suponía que no sería un peliculón, y realmente no lo es. Pero para un rato muerto no está mal. Previsible hasta decir basta, tiene algún detallito que se salva pero tampoco esperéis mucho.Al fin y al cabo, es una colección de tópicos con muy poca originalidad.

El peinado que decía

Lo mejor: el perrico del infierno, los momentos WTF.
Lo peor: el guión es realmente malérrimo. Y el interés que despierta es más bien nulo, por culpa del poco afecto que le tomé a los personajes. Uno tiene la sensación de haber visto al menos 5 películas prácticamente iguales antes.