Segunda reunión de vecinos

Cuando encontramos en el portal hace dos semanas una convocatoria de reunión de vecinos para la semana pasada (tan poco tiempo después de la anterior) nos pusimos a temblar.

Uno de los puntos a debatir era la morosidad, humedades en tal y cual sitio, y presupuestos y derramas… como de la reunión anterior teníamos un resumen de movimientos del año pasado y daba bastante miedo por los importes desorbitados de las derramas que habían pagado (uff!) Pues eso, que ya pensábamos que lo poco que fuéramos a arañar de hacienda este año se nos iba a ir en derramas porque no sé quien tiene una humedad en su piso, ni siquiera en reformas nuestras (snif).

Una vez metidos en faena, la cosa empezó «bien»… más o menos los cuatro gatos de la otra vez, más o menos el mismo tono de la otra vez.

Primer problema: en un ático hay humedades y parece ser que el problema es de la comunidad porque vienen del terrado. Pues nada, hay que cambiar la puerta. En principio la cosa parece fácil, pero cuando los vecinos empiezan a discutir si la puerta se debe abrir hacia dentro o hacia fuera, si tiene que tener como una «viserita» que desvíe el agua, si según la normativa puede considerarse salida de emergencia, que si la llave, que si no sé qué, el material de la viserita… hasta uno hablaba de utilizar la misma puerta que hay dada la vuelta o algo así. Al final puede que todo sea una treta para sacarnos los dineros, porque al cabo de media hora así, uno acaba pensando ‘sacadme de aquí, pagaré pero sacadme por favor’. Finalmente, se quedó en hacerlo, la chica que tenía más problemas por las humedades tampoco insistió mucho en el tema, como es nueva como nosotros se la veía un poco incómoda y con ganas de que se la tragase la tierra. Por suerte nadie vio problema en arreglar eso.

Pero el plato fuerte estaba todavía por servir.

Segundo problema: A otra vecina se le atasca el WC, no desagua bien o algo por el estilo. Entonces ¿de quién es el problema, de la comunidad o suyo? ¿Del bajante o de que la tía es una guarra y ha tirado condones al váter? Pues bueno, eso podría dar para discutir todos porque la cosa no estaba nada clara, pero claro, si la persona en cuestión empieza a gritar que la comunidad tiene que hacerse cargo, que no es cosa suya, que el perito de su seguro vino y lo único que hizo fue «mirar por la ventana» hacia el bajante y decir que era cosa de la comunidad (dice eso y se queda tan pancha la tía), que para otras cosas como antenas y eso bien que puso dinero la comunidad, que desde navidad llevan tirando cubos cada vez que cagan (sic.), o que no sé qué día terminaron con mierda y meados por todo el baño (también sic.)… y claro, otro vecino que la debe conocer más, le plantó cara y le dijo que seguro que era suyo, que le había pasado lo mismo a no sé quién y bla bla bla. Pero con gente así no se puede hablar, y creo que después de una semana todavía me martilla los oídos su voz. Horrible. Conclusión: se va a hacer una actuación mediante la cual se levanta su WC y se revisa la tubería hasta el codo del bajante, a cargo de la comunidad. Si luego resulta que es culpa de la señora (por llamarla de alguna manera), «ya veremos», o al menos eso dijo el administrador dando a entender que asumiría el coste ella. Ya veremos en la próxima. También es digno de mención, que uno de los parásitos que tiene por hijos y con los cuales nos deleita cada vez que pasamos por su puerta con sonoras discusiones y gritos, llegó a mitad de la reunión hablando muy alto y haciéndose escuchar hasta que alguien (bendita sea la gente sensata) le dijo que no gritara tanto, que llevábamos ya un rato hablando y él no había aparecido hasta después. En fin…

El problema no fue sólo tener que soportar a semejante urraca, sino que llegó el momento de hablar de dinero. Nuestra comunidad es prácticamente deficitaria, es decir, el dinero que se pone con las cuotas da apenas para los gastos fijos: luz, limpieza, etc. Por eso, cada vez que pasa algo que se sale de lo común hay que hacer una derrama extraordinaria. Que vence el recibo del seguro: derrama. Que hay que hacer una reparación: derrama. Que hay que cambiar un enchufe: pues supongo que derrama, hay poco dinero en el banco, de verdad.

Y hablar de que no hay dinero y empezar otra vez la discusión fue todo uno. Por un lado, el presidente de la escalera que de repente se dio cuenta de que no sabe en qué se va el dinero. Por otro lado, la pájara del WC que como en la reunión anterior ya aprovechó para sacar a colación el tema de que «claro, si hay gastos y no hay dinero, habrá que recortar lo que se gasta todos los meses». Y para ella, recortar quiere decir que quitemos la limpieza de la escalera. Ahí sí se me llenaron los cojones, y eso que me cuesta mucho hablar en esas situaciones, así que dije para que me escuchara que no, que la limpieza no la quería quitar. Y entonces se vino a mí diciendo lo mismo de la otra vez, que ella no se levantaba a las 4 de la mañana (me importa una mierda) para gastar el dinero en esas cosas, o que quien quiera se lo pague individualmente (me importa ya no una mierda, sino mierda y media del concepto que tenga de cómo se tiene que organizar una escalera). Por suerte salió Carlos, evitando males mayores (como una úlcera de estómago para mí, por ejemplo, que soy muy pacífica y no soy capaz de contrarrestar la verborrea de alguien así), diciendo que eso ya se había votado en la reunión anterior. Por suerte eso la hizo callar, ains.

Conclusión para no alargar más la cosa, y enseñanza del día: dos averías en teoría igualmente urgentes, ya que nadie puede estar con humedades ni fugas en su casa ¿verdad? Pues entonces, ¿por qué entonces una se va a hacer ya y la otra a mediados del mes que viene? Ya sabéis cual es cada una, seguro. Pues porque al parecer, el que más grita es a veces el que más razón tiene o al que más caso se le hace. Así de triste es la cosa. Habrá que tomar nota.

Pero yo la verdad, cuando terminó todo, sólo quería un poco de silencio y tranquilidad. Eso, y estrangular a la vecina. Realmente odio a la gente que no escucha y quiere hacerse escuchar a fuerza de gritos y de repetir cientos de veces lo mismo. Es una muestra de estupidez tan grande como la que demuestra el propio contenido de lo que dice, al menos en este caso. Pero es lo que tiene vivir en comunidad…