Libros leídos en 2009 (IX): Catedral, de Raymond Carver

Acabo de terminar este libro de relatos. La verdad es que lo compré por el motivo más tonto (o quizás no). Un día en la FNAC no sé por qué, pero tuve que quedarme sola un rato esperando y cogí un libro para ir leyendo mientras. Estaba en la sección de literatura extranjera de bolsillo y cogí éste. La cuestión es que empecé el primer relato, «Plumas», y me enganchó tanto que decidí llevármelo para casa. Pasaron varios meses antes de que lo retomara de nuevo, pero esta semana lo cogí para leer antes de entrar a trabajar (no viene a cuento pero cada día tengo unos 20 minutos para leer antes de entrar), y me lo he terminado de una sentada.

Son relatos normales, de gente normal a la que le pasan cosas normales o no tanto. Por ejemplo, en una de las historias un matrimonio joven va a cenar a casa de unos amigos que viven en el campo, en otra hay un matrimonio que se encarga del mantenimiento y gestión de unos apartamentos de alquiler, y se cuenta la historia de una familia que llega a vivir allí. Son historias en principio no rebuscadas, pero que acaban siéndolas porque siempre están contadas desde el punto de vista de alguien (aunque no todas están contadas en primera persona), normalmente por gente que tiene serias carencias en su vida, gente que tiene algún problema o preocupación, aunque a veces no sepa que lo tiene o que lo tendrá.

Lo que más me ha gustado de los relatos es que son ágiles e interesantes. Carver enseguida consigue meternos en el ambiente y el entorno del personaje en cuestión, y muchas veces llegamos a pensar que captamos algo que el propio personaje no capta, una especie de sensación de opresión o de vacío. En todos los relatos se respira una especie de angustia metafísica, y por eso en algunos de ellos hay escenas en las que el protagonista acaba confiándole sus problemas a alguien. Es un libro que de algún modo habla en la capacidad que tiene el ser humano de relacionarse, y quizá lo que más me ha interesado de él ha sido eso, leer sobre diferentes situaciones y diferentes maneras que tienen las personas para afrontarlas. En ese sentido me ha parecido un libro genial.

Leí en alguna parte que Raymond Carver es el padre del «realismo sucio», porque hace retratos de la otra cara del sueño americano, situaciones cotidianas. Me parece una definición muy acertada para sus relatos, son realistas pero también tristes y deprimentes.

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