Andrés Calamaro en l’Auditori de Barcelona, 6 de mayo

Este miércoles pasado fuimos a ver a Andrés Calamaro al concierto que ofrecía en Barcelona.

Debo confesar que coger el coche, meterse en Barcelona (cosa que nunca había hecho hasta tan lejos, pues odio conducir por ciudad) y cruzarla de punta a punta recorriendo la Gran Vía, no es el plan más apetecible del mundo cuando se lleva ya sobre las espaldas media semana de trabajo (y no sólo trabajo, sino trabajo post-vacacional) La cosa es que Carlos y yo nos montamos en mi aguerrido 206 y penetramos en el caos circulatorio de coches que circulaban a esa hora punta de la franja de las siete-ocho de la tarde. Vamos, que tardamos como 45 minutos en llegar, cuando debería haber sido un ratillo. ¿Que no apetecía? Claro que no, ¡pero vaya si mereció la pena!

En el propio Auditorio hay parking y hacen un precio especial para los que acuden a espectáculos (5 euros por 5 horas, que no está nada mal). Así que por fin pudimos salir del coche, ir a mear y ese tipo de cosas. Y como nunca había estado en la zona, me llamó la atención el edificio de al lado, así que nos entretuvimos en sacarle unas fotillos.

Con todos ustedes, el Teatre Nacional de Catalunya (con la torre Agbar al fondo).


Ya enseguida fuimos para adentro del Auditori (de eso no hay fotos, porque no es la mitad de bonito), e hicimos la parada obligatoria en el puesto de camisetas. Porque esta vez eran muy bonitas y no pudimos resistirnos a comprar una cada uno.

Las entraditas

Luego entramos para adentro, pero nos tocó esperar unos diez minutillos hasta las 9, hora a la que abrían las puertas.

Parte delantera (y trasera) de la camiseta

Ya dentro, estuvimos un rato escuchando el partido Chelsea-Barça, mientras llegaba el resto de la gente y también la hora de comienzo del concierto, las nueve y media. Y la hora llegó, con el partido 0-1 (esto lo digo porque jugó un papel importante en la noche). Digamos que la gente estaba con la atención dividida.

En mi vida no he ido a muchos conciertos, y mucho menos a conciertos que se escuchan sentados, con butaca asignada. A pesar de todo, no es una mala cosa, porque por lo menos no tienes que hacer cola para coger mejores sitios, o darte de hostias y codazos para que no te roben espacio vital. A mí me gustó la experiencia, quizás también porque estábamos en la fila 12 (creo recordar).


Pues eso, llegó Andrés, y empezó a tocar. Es difícil intentar recordar ahora todas las canciones que tocó. Pero sí tocó muchas buenas suyas, como El Salmón, Paloma, Media Verónica, etc. alguna de Los Rodríguez, alguna suya de las del principio. Es curioso que la gente parecía no saberse casi ninguna canción de las que cantaba, y daba un poco de palo a veces ser de los pocos que cantaban allí. Sí, ¿qué pasa? Me sé todas o casi todas las canciones de Calamaro. 😛

Como decía, estuvimos durante bastantes canciones sentados, hasta que tocó El Salmón, y la gente se volvió loca y se levantó de sus butacas para saltar y cantar a gritos (esa sí se la sabían). A partir de ahí, ya pasamos el tiempo restante de pie, saltando, bailando, moviendo los brazos… vamos, todas las cosas que se hacen en un concierto.

El momento curioso de la noche fue cuando de repente, en medio de una canción, se desató la locura en algún lugar de la zona izquierda del público. En cuestión de segundos supimos que el Barça había metido gol contra el Chelsea y se clasificaba para la final. Supongo que el pobre Andrés se quedaría un poco flipado cuando ocurrió, aunque al final se enteró de lo que había pasado.

Fue un concierto genial, es un poco tonto intentar describirlo con palabras pero para mí fue muy especial ver de nuevo a Calamaro y poder cantar a la vez que él tantas canciones que ya forman parte de la banda sonora de mi vida (y por qué no decirlo, su música jugó un papel nada despreciable en la relación que tenemos Carlos y yo). Así que ha sido ver un placer ver a Andrelo en acción, disfrutar de su simpatía y escuchar su voz de nuevo, y además… terminó con una bufanda del Barça puesta!

Espero poder verlo de nuevo dentro de no mucho tiempo.

Sobre el repertorio, como digo, tocó un poco de todo. Empezó con La parte de adelante, y terminó con Flaca. Entre ellas, hubo momentos para la sorpresa (como El canal 69, Para seguir, o una versión de Radio Futura, Veneno en la Piel), canciones poco escuchadas hasta ahora, como (A los ojos, y Cuatro Jinetes), y éxitos de siempre (El Salmón, Me arde, Alta Suciedad, Donde Manda Marinero). Lo malo, como digo, es que la mucha de la gente que acudió no parecía ser muy conocedora del extenso repertorio de Calamaro, por lo cual se quedaban quietos en muchas canciones. Y digo yo: si pagas 58 euros por una entrada ¿cómo puedes no ser un super-fan? Para mí es mucha pasta!

Durante el concierto me hizo ilusión grabar unos vídeos con la cámara de fotos. Evidentemente, el espacio es bastante limitado y la calidad es una mierda, así que tengo varios vídeos de baja calidad, no muy visibles, y con canciones partidas. Pero si alguien quiere verlos, puede verlos en Youtube en el siguiente link. ;D

Mis vídeos del concierto en Youtube

En resumen, fue un concierto de puta madre.

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