Mine Vaganti [Tengo algo que deciros], de Ferzan Ozpetek (2010)

Título original: Mine vaganti
Director: Ferzan Ozpetek
Guión: Ferzan Ozpetek, Ivan Cotroneo
Año: 2010
Duración: 108 min.
País: Italia 
Música: Pasquale Catalano
Fotografía: Maurizio Calvesi

Reparto: Riccardo Scamarcio, Nicole Grimaudo, Alessandro Preziosi, Dario Bandiera, Ennio Fantastichini, Lunetta Savino, Elena Sofia Ricci, Ilaria Occhini, Bianca Nappi, Carolina Crescentini

No sabía muy bien qué iba a ver cuando empecé a ver esta película, aparte del punto de partida argumental y que era italiana. Empieza con una escena como muy intensa, y luego sigue con estampas ¿típicas? italianas, más bien de folleto turístico o anuncio de pizza. No sé mucho de Italia, al menos no de Italia en sí misma como país aunque sí un poco de los italianos como colectivo, así que para mí el tema es bastante desconocido pero a la vez cercano, no sé si me explico. Así es más fácil meterse en situación con el ambiente tradicional que se respira en la peli.

La trama gira en torno a Tommaso, que vuelve al hogar paterno, donde por cierto convive una enorme familia y donde espera poder contarles a todos algo que lleva ocultando toda su vida. Lo hará en una gran cena familiar, y cuando está a punto de contarlo… bueno, ocurre algo que lo impide. A partir de ahí la peli es entre surrealista, cómica y dramática. Tiene momentos de más o menos comicidad, pero en general es una película dramática, de esas con muchas conversaciones y donde lo que importa son las personas.

A mí este tipo de películas me suelen gustar si son buenas, pero claro, esta es irregular de cojones y hay ratos de morirse de aburrimiento y otros que son aceptables. No sé, creo que con el tiempo me estoy volviendo más impaciente con las películas o es que hay días en que directamente no trago con ciertas cosas. Y con lo que no trago, sea un drama, una comedia o lo que sea, es que estén dándole mil vueltas a lo mismo durante un tiempo excesivo. Vale, cada película tiene su tempo y lo asumo, me han gustado a lo largo de los años películas de todo tipo, tanto las que van rapidísimo y en las que no dejan de pasar cosas, como las lentorras donde pasan los minutos y vemos planos de las ramas de un árbol meciéndose al viento. Pero en este caso, aunque en pocos momentos dejan de hablar a toda velocidad, me aburrí. Pero tengo matices, me aburrí hasta cierto punto y en algunos momentos.

En conjunto uno puede quedarse con el mensaje general de la peli, y es ese de que no merece la pena vivir la vida que los demás quieren que vivamos, sino lo que realmente queremos vivir. ¿De perogrullo? Para algunos sí, para muchos no. Supongo que hay una parte de la sociedad italiana donde esas situaciones tan ridículas y que pueden parecer totalmente anacrónicas tienen algún sentido. Ya ni hablamos de otras sociedades y culturas mucho más represivas y conservadoras. Hay que hacer un esfuerzo para meterse en el contexto y tragar con todos los topicazos sobre los gays dignos de las pelis españolas de la transición (cuando aparece la pandilla de amigos gays del prota es como what? ). A pesar de todo, es agradable de ver, una película ligera y coral donde, curiosamente, algunos secundarios parecen tener mucho más interés que los protagonistas.

Y es que aquí quería yo llegar. De los actores, el que me pareció más flojo es precisamente el protagonista, Riccardo Scamarcio. No me convenció en muchos momentos, es flojo el chaval y hay alguno que aparece cinco minutos y despierta más interés que él, pero en fin. La otra floja es Nicole Grimaudo, otra de las protas, y en fin, como es floja no hay mucho más que decir. Me gustaron mucho sin embargo todos los que forman parte de la familia, la tía borracha (Elena Sofia Ricci), el padre exagerado e histriónico, la madre, y sobre todo la abuela (Ilaria Occhini). Me encantó el personaje de la abuela, y esas escenas de su pasado o en las que simplemente sale hablando fueron de lo mejor de la película. Aunque solo fuera por eso y por ella, la película me ganó.

Tengo algo que deciros: la película puede ser insustancial, aburrida o incluso intrascendente. Pero al final recuperó mi interés y me emocionó. Eso sí, el final-final… un chasco o yo qué sé. La banda sonora preciosa y en conjunto es algo bonito de ver, para quien guste de este tipo de historias.

Y os dejo con un fragmento y un par de canciones de la película. La primera más animada que se repite varias veces. La segunda, del final-final y más bien tristona.


¿Quién sabe si estos lugares se acordarán de mí? Si las estatuas, las fachadas de las iglesias, recordarán mi nombre. Quiero caminar una última vez por estas calles que me acogieron hace tantos años, cuando todo el mundo me llamaba la Toscana. Quiero ver otra vez esas piedras amarillas, toda esa luz que te quita la respiración. No sé si las calles conservarán el ruido de mis pasos. Mi ciudad. La ciudad de leche. Tengo que saludarla antes de partir.

3 comments

  1. Fijate que yo si pienso o se que puede ser una peli aburrida enç sus comienzos, es motivo de sobra para cambiar de opcion y ver otra. Pero claro en este caso con el interés que has despertado en mi por el final…en cuanto pueda iré a verla 😉

    Besos y feliz domingo

  2. SIESLO, bueno, yo no la vería solo por el final, solo es que no quería contarlo y quizás ha sonado más interesante de lo que es en realidad. El final no está mal, como digo, es uno de esos optimistas.

    BELLE, buff, si te cuento mi vida con los italianos… xD
    La verdad es que yo, aparte de cine francés, creo que he visto muy poco cine europeo, como mucho frikadas y cosas así.

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