‘El secreto del picoteo en la cultura popular’, columna de Stephen King en EW (26/10/09)

El secreto del picoteo en la cultura popular
Por Stephen King, 26 de octubre de 2009
Publicado originalmente en EW Traducción a cargo de Sonia Rodríguez

Del departamento increíble-pero-cierto: Desde que mi mundialmente conocida columna de los “snacks de películas” apareció cierto número de personas que ha pedido a vuestro Tío Stevie consejo sobre su dieta. Yo, un tipo que nunca ha conocido una caloría de grasa (preferiblemente bien frita) que no le gustara. Al principio pensé que dar tal consejo no se adecuaría a la descripción de mi puesto de trabajo como comentarista de la escena de la cultura popular, pero después de algunas consideraciones, he decidido que sí. Porque ponerse al corriente de la cultura popular es en su mayor parte una cosa que haces sentado, ¿correcto? Y si estás mirando televisión, escuchando música, o yendo a ver películas, quieres comer, ¿correcto? Así que la pregunta entonces es, “Tío Stevie, ¿cómo mantengo mi nivel de cultura popular sin convertirme en un luchador de sumo que sabe cada palabra de la canción de La Familia Brady?

Afortunadamente para vosotros, tengo algunos trucos – material que sacaría a Weight Watchers del negocio. Estoy corriendo un riesgo aquí; la Policía de la Dieta seguramente intentaré calumniarme y desacreditarme en la prensa, pero por vosotros tíos (dijo modestamente) voy a asumir el riesgo.


Primero, conoced a vuestro enemigo: la insidiosa caloría. Tenéis que limitar vuestra ingesta de esas pequeñas bestias. ¿Pero eso significa que tengáis que limitar vuestros snacks? No. Sólo recordad dar golpecitos a vuestra comida. Cuando os sentéis ante FlashForward o Lost con unos pocos donuts (“unos pocos”, por definición, son seis), recordad golpear cada uno sobre una superficie dura antes de empezar a mascar. Hacer esto provoca que las calorías vayan hacia abajo (es simple gravedad). Entonces, cuando comáis vuestro donut, simplemente recordad no comer la parte de abajo. Tiradla (o dádsela de comer al perro), porque ahí es donde están las calorías. El resto de vuestro donut está libre de ellas.

Podéis golpear una gran cantidad de snacks sabrosos: palomitas, brownies (si son lo bastante duros como para golpearlos sin que se deshagan en pedacitos), incluso barritas de helado (se necesitan golpes más fuertes para desplazar las calorías). El golpear no funcionará con pasteles y tartas, pero afortunadamente para el snacker devoto, los pasteles y tartas son lo que los expertos nutricionistas llaman bienes horneados, y cuando algo está horneado, las calorías se retraen del calor y se colocan en el centro. Así, cuando os servís un buen y gran trozo de pastel, sólo recordad cortar el extremo puntiagudo, porque ahí es donde están las calorías. Cuando estéis disfrutando de pastel de ángel o bizcocho Bundt, cortad alrededor del círculo central y tiradlo. El resto del pastel está libre de calorías (excepto por el glaseado, pero no podéis tenerlo todo).

Oh, y nunca compréis golosinas a granel en el cine. Las golosinas a granel son una trampa de calorías. Comprad vuestras golosinas en cajas, luego sacudidlas – ¡fuerte! – antes de abrirlas. Sacudir las golosinas saca esas latosas calorías fuera, donde se pegan al cartón, o mueren. Y no hace falta ser un genio para entender que una caloría muerta no puede hacerte engordar.

¿Ejercicio, decís? Hago casi todo el mío en el coche, usando la técnica conocida como baile en el asiento. Tenéis que encontrar algo realmente rápido y alto (recomiendo los Ramones, el Elvis del principio, o “Choctaw Bingo” de James McMurtry), y luego dejad que el ritmo os mueva. El baile en el asiento es peligroso cuando hay mucho tráfico, pero aún así podéis apretar vuestras nalgas – como en las viejas tablas de ejercicios de Jane Fonda – y si estáis en la autopista, poned vuestro coche-fiesta en modo control de crucero y sacudid los hombros también. En los semáforos, especialmente esos irritantemente largos donde las flechas apuntan en cualquier dirección excepto la que queréis tomar, realmente podéis dejaros ir. Aprendí a hacer la Patata Aplastada y el Watusi mientras esperaba que cambiaran varios semáforos, y – no es que quiera alardear o algo – soy un bailarín tremendo. ¿Os miran como si estuvierais locos? Por supuesto, pero preguntaos a vosotros mismos qué os importa más, permanecer delgados o el que algún extraño piense que estáis teniendo una emergencia médica en la esquina de Main y Broad.

Cuando miréis televisión, amarrad pesos de cinco libras a vuestros tobillos y haced levantamientos de pierna durante los anuncios. No sólo es un buen trabajo cardíaco, sino que cada set de levantamientos de 60 segundos quema mil calorías o más. Una cosa más: Si realmente os creéis algo de todo esto, tengo un ladrillo que quiero venderos. Y aceptaré cheques.

Porque recordad: Cada vez que extendéis un cheque, quemáis 200 calorías. ¿No es algo hermoso?

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