Libros leídos en 2009 (XXVII): Tormenta de espadas, de George R.R. Martin

FICHA TÉCNICA
Título original: A Storm of Swords
Autor: George R. R. Martin
Año publicación en castellano: 2005
Número páginas: 1156
Género: Fantasía

Tormenta de Espadas es la tercera entrega de la saga Canción de Hielo y Fuego. Después de haber leído las dos primeras, Juego de Tronos, y Choque de Reyes tenía las expectativas muy altas, pues estos dos primeros libros tienen un nivel muy bueno, tanto de interés y enganche, como de calidad literaria. Pues este tercer libro no decepciona, para nada. Las historias (casi todas) mantienen el interés todo el tiempo, y GRRM se gana una vez más el título de “matapersonajes”. Nunca le tiembla el pulso a la hora de cargarse a quien sea necesario, y en eso radica parte del atractivo de la saga. Como bien dice en alguna entrevista, en sus libros no hay ningún personaje que se pueda pensar que es invulnerable, que se salvará de lo que sea, nunca morirá y llegará ileso al último libro. Ninguno, si uno piensa que cierto personaje va a aguantar, que va a vivir durante mucho tiempo, viene el señor Martin y se lo carga sin más ni más. Y uno se queda con cara de tonto y el estómago dado la vuelta pensando “no puede ser…” Pero sí puede ser.

Aparte de eso, claro está, hay muchas cosas más. Por algo le he cogido tanta afición a la saga en tan poco tiempo. En los libros hay batallas cruentas, intrigas políticas y palaciegas, cierto matiz sobrenatural, historias de amor, violencia y mucha sangre. También hay injusticias horribles, hay personajes por los que he llegado a sufrir, y otros a los que se puede odiar, o incluso se les puede llegar a tener miedo. Todos los sentimientos tienen cabida en la saga, pero sentimientos verdaderos, porque parafraseando cierta parte de sus libros “la vida no es como en las canciones”.

Así que por último y a falta de comentar detalles del argumento (que me gustaría), que por cierto, me hizo contener el aliento algunas veces, o avanzar algunos capítulos hasta llegar al siguiente del personaje cuya vida había quedado en peligro. Y nada, como en los otros libros, hay personajes odiosos a los que parece que no les pasa nada malo, otros que caen bien y son maltratados una y otra vez, los que tienen demasiada suerte, y los que mueren para sorpresa de todo el mundo.

Muy recomendable, y engancha un montón. Posiblemente es la mejor saga de fantasía medieval que existe.


FRASES Y FRAGMENTOS (sin spoilers)

– Roca Casterly – declaró con una voz llana, fría y apagada. Y añadió-: Nunca.

——

– Lo que hay que ver. Un Lannister diciendo la verdad.

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– Mi señor no será nunca feo para mis ojos…

——

Los espectros eran lentos y torpes, pero el Otro era ligero como la nieve llevada por el viento. Esquivó con fluidez el hachazo de Paul, con la armadura siempre ondulante, describió un arco con la espada de cristal y la clavó entre los aros de hierro de la cota de malla del hombre, atravesando el cuero, la lana, la carne y el hueso. Le salió por la espalda con un siseo aterrador, y Sam oyó la exclamación de Paul cuando perdió el hacha. El hombretón, empalado y con la sangre humeando en la espada, trató de alcanzar a su asesino con las manos, y casi lo logró antes de caer. Su peso arrancó la extraña espada de la mano del Otro.

——

– ¿Traición? – consiguió decir al final con voz débil.
– ¿De qué otra manera llamaríais a renegar del Rey y tratar de usurparle el trono que le corresponde por derecho? Os lo pregunto de nuevo: Según la ley, ¿con qué se castiga la traición?
– Con la muerte. – No tuvo más remedio que responder.

——

(…) Os estoy agradecida, pero… ya estabais muy lejos. ¿Por qué habéis vuelto?
A Jaime se le ocurrieron una docena de réplicas ingeniosas, a cual más cruel, pero se limitó a encogerse de hombros.
– Soñé con vos.

—–

(…) Ser Amory fue casi igual de brutal con Rhaenys. Después le pregunté por qué había hecho falta medio centenar de cuchilladas para matar a una niña que tendría… ¿dos, tres años? Me respondió que ella le había dado patadas y que no dejaba de gritar. Si Lorch hubiera tenido la mitad de los sesos que los dioses le concedieron a un nabo, la habría tranquilizado con unas cuantas palabritas cariñosas y luego habría utilizado un cojín de seda.

—–

– Qué peste, ¿a qué huele? – se quejó el norteño.
“A muerte”, pensó Jaime.
– A humo, a sudor y a mierda – dijo – . En pocas palabras, a Desembarco del Rey. Si tenéis buen olfato, os llegará también el olor de la traición. ¿Nunca habéis olido una ciudad?

—–

Un Lannister siempre paga sus deudas.

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– Valar morghulis [Todos los hombres mueren]
– Valar dohaeris [Pero antes deben vivir]

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Los bandidos abrieron paso para que se acercara sin decir palabra. Cuando se quitó la capucha, Merrett sintió que algo le atenazaba el pecho y se quedó un momento sin respiración.

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– No sabes nada, Jon Nieve.

—–

– Jaime te envía recuerdos.

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