Al igual que he hecho con algunas de las otras rutas que hemos hecho, quería contar cómo nos fue esta, que llevaba años queriendo hacer – no exagero -. Se trata de una ruta circular que empieza y termina en el pueblo de Collbató, de unos veintipico kilómetros y un fuerte desnivel, dado que primero se asciende y después se baja de la montaña. En el recorrido se pasa cerca de la Masía Vinya Nova, se enlaza con la ruta que parte del merendero de Can Maçana, y tras unas horas por la otra cara de la montaña, se llega al complejo turístico del Monestir de Montserrat, para luego tomar el camino hacia la Santa Cova y realizar el descenso a Collbató, llegando por las Covas del Salnitre.
En resumen:
- Duración: aproximadamente 8 horas
- Distancia: aproximadamente 24 kilómetros
- Desnivel: si me fío de lo que pone en la web del Patronat de Montserrat, +870 – 850 metros
- Siguiendo de forma orientativa las indicaciones de esta ruta (digo de forma orientativa, porque en la guía de la ruta había ciertas indicaciones que parecían llevar más a error que otra cosa. Aún así, no es una mala referencia)
- Puntos de interés: Collbató, Vinyanova, Coll de Guirló, Santa Cecília de Montserrat, santuari de Montserrat, Santa Cova

Lo que voy a contar no pretende ser una guía para la ruta exhaustiva (para eso creo que es mejor la que nosotros utilizamos como referencia y de la cual he puesto el enlace ya antes). Sin embargo, si alguien va a seguirla, recomendaría que antes de ponerse a ello, se la repase un poquito (yo no lo hice) y separe las indicaciones reales de las meras anécdotas o descripciones que no aportan a lo que es la ruta en sí. Me refiero por ejemplo, a que cuando llegamos a una intersección, si la guía me dice que por el camino de la derecha se va a no sé dónde, etc. etc. y al final tengo que ir de frente, todo ese párrafo va a ser una distracción más que otra cosa. No hay cosa que me dé más rabia que estar mirando un papel cuando voy por la montaña.

Collbató
La ruta comienza desde el centro del pueblo de Collbató, situado en la falda de la montaña en el lado opuesto a Monistrol. Aunque el acceso al comienzo mismo de la ruta es complicado, hay mucho sitio para aparcar a no mucha distancia. Nosotros aparcamos ese día en una especie de paseo largo con casas a los lados. Ojo, los domingos creo que hacen el mercado semanal y aparcar puede complicarse mucho más. La ruta parte, concretamente, de la iglesia del pueblo, la Església de Sant Corneli. Una vez estamos en la calle en la que comienza la ruta (el carrer Pau Bertrán), no lo abandonaremos hasta llegar al final del pueblo. Allí, deja de estar asfaltado y se convierte en un camino rural que nos llevará por entre arboleda, olivos, y donde algunos senderos partirán hacia los lados. Nuestro siguiente punto de referencia será Vinya Nova, una masía a la que deberíamos llegar aproximadamente tras media hora de caminata.

La Vinya Nova
Se trata de una masía-restaurante con muy buena pinta, situado en medio del campo y en la falda misma de la montaña. La ruta deja la masía a la derecha, y continuamos por un paisaje similar al que hemos tenido desde Collbató (olivares, pinedas…) Se trata de un paseo muy agradable y que no cansa demasiado, buen calentamiento para lo que llegaría después.
El camino continúa tranquilo, pasa por algunas casas antiguas y pasaremos por algún lugar donde tienen acceso los coches. Cuando lo hicimos nosotros también nos cruzamos con algunos ciclistas, pero no muchos caminantes, la verdad.
En algunos puntos, tal como se ve en la foto, estuvimos bastante próximos a la montaña, aunque después del camino se aparta bastante de ella para dar un rodeo y llegar al Coll de Guirló.

Durante ese trayecto, se pasa por el olivar de la Fonollosa, en el cual salgo posando en la foto de arriba. 🙂 A esta alturas, llevábamos más o menos una hora andando. A medida que íbamos avanzando podíamos ver la grandiosidad de la montaña, que teníamos en todo momento a la derecha. La sensación de anticipación por ir viendo la altura a la que íbamos a subir era muy chula (no tan chula como ciertos tramos durísimos cuando efectivamente la subimos xD).
Un par de fotos con las vistas de esta primera mitad del sendero. No sé cómo se llaman los picos que se ven en la primera. La segunda sí es claramente de los picos llamados Les Agulles.

Y no mucho después nos encaminamos hacia el Coll de Guirló. Hay un tramo de ascenso bastante fuerte hasta llegar a ese punto, y pasamos de un camino muy llano a subidas pronunciadas donde hay que hacer un esfuerzo para subir. Comienzo de la parte «rompepiernas» de la etapa. En ese punto echamos en falta los palitos de andar, que se habían quedado en casa.

En ese tramo de ascenso también vimos que en las paredes que teníamos a nuestra derecha había gente haciendo escalada.
COLL DE GUIRLÓ
Como comenté antes, en este punto el sendero se fusiona con el que proviene del merendero de Can Massana (ver localización), un lugar donde se puede dejar el coche y que es punto de partida para algunas otras rutas de senderismo por Montserrat. Si uno no quiere andar mucho, es recomendable para tener más o menos cerca la Roca Foradada, la particular Cadireta y muy buenas vistas sobre la región del Bagès.

Pero de esta zona, yo personalmente me quedo con la espectacular roca a la que llaman la Cadireta, pegadita a la Roca Foradada… Según la guía, a esas alturas llevábamos andando unas 2 horas 45 minutos. Esa cadireta (sillita), ¿no parece más bien una cabeza de reptil o dragón?

A partir de ahí, el sendero se complicó, empezó a volverse más estrecho, los arbustos estaban más cerca y a veces el barranco de la izquierda estaba peligrosamente cerca (ojo con los resbalones). Y hablando de resbalones, creo que tengo que cambiar de calzado para estas caminatas porque, aunque el que llevo ahora no es malo, hay suelos complicados. Vamos, que casi acabé con el culo en el suelo en un par de ocasiones.
En la guía de la ruta se explica que a partir de aquí hay tramos algo «aéreos». Para los que no estamos muy familiarizados con el argot senderista, esto puede sonar extraño, pero básicamente quiere decir que hay tramos en los que habrá que utilizar algo más que los pies para avanzar. En la foto de arriba hay un ejemplo gráfico, pero lo peor estaba por venir. Eso sí, a partir de aquí fue fácil olvidarse de las indicaciones, pues estaba relativamente bien indicado el camino a seguir para llegar al Monasterio (parada importante en nuestra ruta, pues pensábamos comer allí).

Y cuando ya llevábamos caminando un rato por estos senderos, sensiblemente más complicados que los que habíamos tenido hasta ese momento, llegamos a esto, un torrente (seco para nosotros, por suerte) por el que parecía complicado pasar. Sé que varios de los torrentes por los que pasamos tenían nombre, pero ahora mismo no tengo ni idea de cómo se llamaba ese. No es solo que la roca fuera muy lisa, sino que había poco espacio para apoyar los pies y gran riesgo de resbalar (desaconsejo, sobre todo por esto, hacer este tramo en épocas más húmedas o cuando haya llovido).


Y así es como hay que cruzarlo… Vamos, agarrándose con las manos, apoyando las rodillas y haciendo lo que sea necesario para no caerse. Tengo que reconocer que cuando lo vi, al principio, me planteé que quizá era imposible cruzar eso ni escoñarme monte abajo. xD

A lo largo del camino fuimos viendo carteles que anunciaban desvíos y pequeños caminos para visitar algunas cuevas o lugares de interés. Pero ese día no era el día para detenerse. Era 1 de noviembre, se iba a hacer de noche a las 18 horas, y no habíamos salido muy temprano precisamente. Así que el factor tiempo restó algo de tranquilidad a la caminata, por desgracia.
Hay algún punto más que tiene cierta dificultad, por aquello de tener que ayudarse con las manos o modificando el centro de gravedad del cuerpo para no arriesgarse a caerse, pero aparte de eso, el camino discurre con relativa facilidad… aunque siempre teniendo presente donde poníamos los pies.

SANTA CECÍLIA DE MONTSERRAT
Después del tramo más difícil de la caminata, llegamos al monasterio de Santa Cecília, junto con el de Sant Benet y el propio Monestir de Montserrat, muy célebre entre los visitantes a la montaña. Cuando llegamos a este punto, llevábamos cerca de cuatro horas y media caminando.

A partir de ahí, ya tenemos otro de los objetivos un poco más cerca. Tenemos una horita hasta el complejo turístico del Monasterio si vamos bordeando la carretera, aunque es elección de cada uno tomar el sendero que una vez más se adentra en la montaña y parte desde muy cerca de Santa Cecília. Una solución intermedia es hacer caso a las indicaciones del enlace que he puesto al principio, y antes de entrar en el recinto del parking, subir las escaleras que nos llevarán al Camí dels Degotalls. Nosotros subimos por el parking, y, la verdad, no lo recomiendo. A pesar de que era un día tranquilo, tener que esquivar coches no es lo más agradable en estas circunstancias.

Y ya llegamos arriba, al Santuari de Montserrat.
SANTUARI DE MONTSERRAT
Aunque llevábamos bocatas y ya casi eran las cuatro de la tarde, optamos por hacer una parada técnica en uno de los restaurantes que hay arriba. No fue ninguna maravilla pero al menos estaba caliente. Y lo necesitábamos.

Normalmente, cuando subimos, solemos detenernos en los puestos que hay para comprar un postre de mel i mató, pero en esta ocasión: a) estábamos demasiado cansados como para dar más vueltas por allí, y b) teníamos en contra el reloj por lo que comenté antes. Así que a las cinco ya estábamos en marcha de nuevo, afrontando el descenso. Esta vez tampoco sacamos muchas fotos ni nos acercamos al Santuario, dado que ya hemos estado otras veces. En la entrada que hice este año cuando expliqué la ruta Collbató-Santuario de Montserrat colgué unas cuantas.

Así que empezamos a bajar, por el mismo sendero que se sigue para visitar la Santa Cova.
Y COMENZAMOS EL DESCENSO…
En realidad, el camino de descenso es el mismo que expliqué (a la inversa, para subir) en la entrada a la que me refería antes, pues es la manera más rápida de llegar desde Collbató. Desde el santuario, hay que hacer el camino que lleva a la Santa Cova. Según la ruta, unos veinte minutos, que es el tiempo que se tarda si se hace el trayecto con un cohete en el culo. Si uno quiere disfrutar las vistas, pararse a ver las estatuas y curiosidades del camino, sacar fotos y demás… sería algo más de media hora.

Y una vez llegamos (casi) a la Santa Cova, tomamos un estrecho sendero que hay a la izquierda, y emprendemos la bajada. A partir de ahí el camino realmente no tiene pérdida, y tardamos una hora y pico en estar abajo. Algunos tramos son peores que otros, hay trechos en los que la abundancia de piedras hace un poco más doloroso andar (sobre todo si uno lleva todo el día…), pero es bastante llevadero e incluso tiene tramos muy cómodos donde lo único que hay que hacer es seguir avanzando y disfrutar el paisaje.
La caminata la hicimos el 1 de noviembre, y ese día decíamos que nunca – pero jamás – nos plantearíamos volver a hacer algo así. Pero, ¿adivináis qué? Ahora me vuelve a tentar hacer algo parecido, a pesar de las agujetas de los gemelos (que me duraron DÍAS). Una experiencia muy enriquecedora para poner a prueba la resistencia física, y en cierto modo también la mental. Me encantó.
Y para terminar, unas fotos que saqué en la bajada, y en las que se ve cómo la noche se nos fue echando encima.











¡Ohhhh! ¡Pedazo de ruta! Puff, me he cansado de leerla. Más ahora que estoy desentrenada. Ahora mismo no me planteo rutas de más de 5-6 km, y con poco desnivel, más que nada porque las hago con mi niña en el colo y eso me añade unos 10 kg de sobrepeso. Pero, aun estando en mis mejores momentos, me parece una ruta durísima, ¡sois unos valientes! Preciosas las fotos del descenso.
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Bueno, Vir, claro, lo de llevar a tu niña en el colo le añade dificultad a cualquier ruta, en ese caso hacer 5-6 km es toda una proeza!
La verdad es que esta fue una ruta dura, no voy a mentir, lo de estar días con agujetas no era para nada una exageración. Tanto desnivel y tantos kilómetros me pasaron factura los días siguientes, y eso que más o menos puedo decir que estoy entrenada. Gracias por el comentario!
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Qué envidia me dais. Hace tiempo que no puedo hacer una de esas y mira que me iría bien, pero con los críos pequeños no le spuedo meter esas palizas. De momento me conformo con rutas más cercanas de una o dos horas. ¡Besos!
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Tienes razón… rutas como esta son para hacerlas muy de vez en cuando, incluso nosotros que no tenemos niños. Normalmente caen mucho mejor al cuerpo las de menos horas. Aquí estuvimos casi todo el día andando! Y es muy chulo pero también bastante matador, por eso aprovechamos un fin de semana largo.
Besos y gracias por comentar!
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Qué pasada de ruta Sonia! ¡¡vaya fotos!! 8 horas de caminata con cuestas es una buena paliza, no me extraña que tuvieses agujetas, pero cuando consigues un reto así al final solo recuerdas lo chulo ya te empieza a picar el gusanillo para repetir en cuanto se te van, a mi me pasa siempre 😉
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