Vivir y morir

Hoy al llegar al trabajo me enteré de que se había muerto el hermano de una compañera de trabajo. Sin más, se murió de repente, en su casa, sin problemas de salud ni nada. Simplemente, le dio un ataque y de repente estaba muerto, con cuarenta y pico años.

Como siempre, estas cosas dan que pensar, que si la vida, la muerte, como vivimos, si nos puede pasar a nosotros o alguien que conocemos… es normal.

La moraleja tiene que ser algo así (al menos para mí): vive cada día como si no hubiera mañana, porque cualquier día puedes estirar la pata, y quedarte tieso en mitad de la calle. No te dejes cosas por decir cuando quieres decirlas, no te guardes los besos, ni las palabras. No dejes para mañana lo que puedas amar hoy, no esperes tiempos mejores porque quizás esos «tiempos mejores» son los que estás viviendo ahora. No está bien vivir esperando, mejor vivir sin más.

Un beso y buenas noches.

¡Comentad, insensatos! ^^