Baricentro, de Hernán Migoya (Reseña)

Siento cierta inclinación por las novelas autobiográficas, normalmente suelen ser varias cada año que me llaman la atención, y muchas veces me llevo sorpresas muy agradables (como en este caso). Hernán Migoya era un nombre conocido para mí por los tiempos en que estaba más al día en temas de cómics. Compré durante una temporada la revista El Víbora, de la cual era redactor jefe, también fue traducir de los cómics de Peter Bagge… con todo esto quiero decir que más o menos me era familiar. Así que entre una cosa y otra, me hice con el libro.

Hernán creció en Barberà del Vallés, y el libro se centra sobre todo en sus vivencias en esa ciudad. Durante el libro se apunta algo más sobre su vida adulta, por ejemplo que ha vivido en otros países, pero se nota que el autor tenía especial interés en contar lo que ha vivido en Barbará. Lo que explica se basa en dos periodos temporales: uno, y donde tenemos el foco principal, es un infancia; el otro, cuando ya de adulto viene a visitar a sus padres y cómo le invade la nostalgia en esos momentos. He de decir que he sentido una conexión bastante particular con estos últimos apuntes, yo también sentía esa sensación de extranjera cuando iba a ver a mi familia y vivía lejos.

No he leído mucho más del escritor, pero en este libro se nota que sus recuerdos de infancia y familiares son en positivo. Explica cómo fue para él crecer en una ciudad del extrarradio de Barcelona, cómo era la relación sus sus padres y su hermano, la vida escolar, las primeras amistades, las primeras peleas, cómo eran las dinámicas en las pandillas del barrio… No se me ocurre otra palabra que «nostalgia» cuando recuerdo la sensación que me produjo ese libro, y es la nostalgia del autor a la hora de explicar todas esas cosas o al hablar de su familia. Nostalgia que me dio cierta envidia, la verdad.

No es que sea todo ternura y azúcar tampoco, él intenta transmitirnos en el libro los momentos duros de la vida en su barrio, las dificultades que pasaban, tanto económicas como a la hora de relacionarse, debido a su entorno y orígenes humildes. La familia de Hernán era una de tantas otras familias inmigrantes («charnegos»), fue hijo de personas que vinieron de otras zonas de España para encontrar mejores oportunidades. Nos explica cómo fue criarse en ese ambiente de mestizaje, cómo era su familia. Familia por cierto sobre la que se extiende bastante, y ahí sí que de manera muy positiva: tenemos a la madre, Martina, un ama de casa a la antigua usanza; a Marcelino, el cabeza de familia de carácter taciturno pero buena persona, y su hermano Juan Carlos (al que por algún motivo llaman Jean).

El porqué del título es un centro comercial de la población, Hernán fue testigo de su inauguración y por ello para él tenía un significado especial. Baricentro tenía muchas tiendas con cosas que desear, también era un lugar que se podía visitar en familia. Quizá por esto último es por lo que guarda recuerdos más cálidos. Y es que en uno de esos paréntesis en que se habla del presente, vuelve a visitar con su familia al completo el lugar, y le invade la nostalgia. Eso ocurre mucho en el libro, nos habla por un lado del pasado, y por otro de cómo se encuentra a todas esas personas y lugares al cabo de los años, en sus visitas esporádicas a la ciudad.

Aparte de toda la nostalgia, están los referentes de la cultura popular. Nos habla de la música de la época, de los cantantes que le obsesionaban, las lecturas que le encantaban, programas de televisión o las películas que veía con su padre, todo eso conforma un entorno común de la época, pero que a la vez era único para cada persona. Incluso «me» he reconocido en algunas partes, en el sentido de reconocer que sus referentes son los míos en algunos casos y salvando la diferencia de edad.

Es una novela fácil de leer en el mejor sentido, salta atrás y adelante en el tiempo y eso le aporta dinamismo, el ritmo es ágil y mantiene bien el hilo a pesar de no ser del todo lineal. Sus capítulos, cada uno centrado en algo , funcionan para saltar de tema en tema. Un estilo fácil y desenfadado, ameno y cercano. Sin ser pedante resulta toda una reflexión sobre la vida y la nostalgia.

Autor: Hernán Migoya
Año publicación: 2020
Número de páginas: 264
ISBN: 978-8417910167
Dedicatoria:

A papá, a mamá y a Jean

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