Sobrebeber, de Kingsley Amis (Reseña)

EL EQUIPO DE BAR
1. Un frigorífico. Solo para ti, quiero decir. Esto es básico. La mujer y los demás parientes siempre están llenando la nevera, que consideran suya, incluso el congelador, de porquerías irrelevantes como la comida, sin ir más lejos. 

Imaginaos un libro de trescientas y pico páginas dedicado a la bebida en todas sus variantes y tipos, y cualquier tema que se os ocurra que puede tener que ver con ella. Es decir, no solo hablando de alcohol sino de lugares donde beberlo, de efectos secundarios del mismo (resaca sobre todo), alcohol en el hogar, alcohol fuera de casa… vamos, lo que se os ocurra. Con esta premisa, no pude resistirme a comprar el libro.

Kingsley Amis, también conocido por ser el padre de Martin Amis , cuenta en su haber con muchas novelas, colecciones de poemas, y también no ficción. El libro que hoy comento estaría dentro de este último grupo. Y es que Amis, si leéis el libro podréis comprobarlo, sabía un poco de alcohol y bebida y aquí se explaya con una pequeña enciclopedia donde no solo habla de diferentes tipos de alcohol, sino también sobre cócteles, y usos y costumbres relacionados con la bebida (desde lo más social, como invitar gente a casa o que a uno lo inviten, hasta lo más práctico, como el fragmento que he puesto al inicio sobre temas logísticos a tener en cuenta por el buen bebedor).

En realidad, el libro se compone de tres obras más breves suyas, Sobre el beber, El trago nuestro de cada día, y El estado de tu copa. Estos tres textos fueron editados entre los años 1971 y 1984. El estilo de todos los textos es muy irreverente, Amis se tomaba todo muy a broma e incluso parecía querer provocar un poco al lector, sobre todo si este se considera a su vez experto en temas de bebercio.

Como consumado bebedor, Amis tenía sus gustos, y además escribió el libro en otra época. Lo que se bebe ahora no es lo mismo que se bebía entonces. Además, y aquí la doble diferencia, lo que se bebía entonces en Inglaterra seguramente poco tenía que ver con lo que se bebía en España. Sobre esto, curioso leer lo que Amis pensaba de los vinos españoles, le pondrán los pelos como escarpias a más de uno. Los comentarios un tanto machistas que suelta de vez en cuando posiblemente también lo hagan, por cierto.

Los pubs que sirven almuerzos (y a menudo cafés y refrescos) en seguida se convierte n en enclaves para toda la familia. Y eso es acoso, así como un ataque frontal  a la tradicional y honrosa función del pub como refugio masculino.

Amis se manifiesta en contra de cualquier esnobismo en temas de bebidas, e incluso hace comentarios que se podrían aplicar en la actualidad sobre algunas bebidas (en cierto momento dice «Hay expertos por todas partes». ¡Amén! Lo que escribió no pretende ser una guía exhaustiva ni mucho menos, sino solo sus opiniones sobre infinidad de tipos de alcohol y temas relacionados… ¡y cómo y en qué cantidad tuvo que beber este hombre!

Nota: murió a los 73 años, una edad bastante respetable para lo que deja entrever que bebía de todo tipo de alcohol. Impresionante.

No solo nos habla de usos y costumbres con la bebida, sino que aporta sus propias recetas para elaborar cócteles. Y como decía, la logística es importante. Uno debe poseer un frigorífico dedicado al alcohol, y también utensilios para elaborar cócteles, como cuchara de bar, un colador o frascos para mezclar y medir.

Parecería que el tema no da para tanto, pero resulta que sí. El libro es muy entretenido, y aunque a veces me encontraba con que no sabía de qué alcohol estaba hablando, lo han compensado otros muchos momentos de diversión por los comentarios mordaces de Amis. No es muy ortodoxo en lo que se refiere a la calidad o la premiumness de ciertos tipos de alcohol, en contra de lo que podría parecer en un libro sobre el tema, sino que adopta un talante más relajado y zen en lo referente a maridajes para el vino, por ejemplo.

La resaca es el resultado de un ataque al sistema, básicamente por parte del alcohol, por supuesto pero también de la fatiga (falta de sueño, quema de energías en actividades ridículas y vergonzosas como el baile) y de los venenos contenidos en el tabaco, la comida inadecuada y las habitaciones mal ventiladas. Se trata de una minienfermedad que hay que tomarse y tratar en serio. Lamentablemente, como todo el folclore relativo a evitar la resaca, la mayoría de los supuestos remedios son inútiles o francamente perjudiciales.

Son especialmente divertidas algunas historias que cuenta relacionadas con la resaca, o con trucos e historias que conoce relacionadas para evitar borracheras, o para tratar la resaca (recomienda lecturas y música tristes, pero no demasiado, para relativizar esos momentos de bajón). También se permite elaborar una teoría un tanto metafísica para justificar la ebriedad, diciendo que permite a la gente eliminar barreras y socializar mejor. Obvio, pero interesante como reflexión, sobre todo teniendo en cuenta que el libro tiene ya unos añitos.

En definitiva, una lectura interesante, con sus altibajos pero divertida sobre todo por las reflexiones personales de Amis respecto a los temas más varipintos. Un libro muy divertido.

LA RESACA METAFÍSICA
1. Afronta con coraje la R.M.
2. Cuando esa mezcla inefable de depresión, tristeza (no son lo mismo), angustia, desprecio de uno mismo, sensación de fracaso y miedo al futuro empiece a imponerse, recuerda que lo que tienes es resaca. No te estás poniendo enfermo, no has sufrido una leve lesión cerebral, no haces tan mal tu trabajo, tu familia y tus amigos no han tramado una conspiración de silencio a tu alrededor para que no descubras que eres un mierda, no estás viendo por fin cómo es realmente la vida y no hay por qué llorar por la leche derramada.

Autor: Kingsley Amis
Título original: Everyday’s Drinking
Año publicación: 2008 (textos previamente publicados de 1971 a 1984)
Número páginas: 324
ISBN: 978-84-15996071
Leído en… español (Ed. Malpaso)

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