La forma del agua, de Guillermo del Toro (2017)

Tengo que reconocer que no he visto algunas de las películas de Guillermo del Toro, y de hecho esta no me llamaba mucho la atención… si la he visto es por estar nominada a los Oscar. Para mi habitual quiniela pre-Oscars tenía que ver a las competidoras, así que me puse a ello hace unos días. Y si encima me iba a gustar, ¿qué mejor? 

Elisa Esposito (Sally Hawkins) trabaja como mujer de la limpieza en unas instalaciones del gobierno. Elisa es huérfana, y desde pequeña arrastra unas extrañas cicatrices en el cuello, es muda y se comunica a través del lenguaje de signos. Vive sola y solo tiene como amigos al solitario dibujante que tiene como vecino, Giles (Richard Jenkins), y a una compañera de trabajo, Zelda (Octavia Spencer), que le hace las veces de intérprete con sus compañeros. 

En el laboratorio hay un gran revuelo un día, porque acaban de recibir un nuevo especímen. Es un extraño ser que vive en el agua y al que encontraron en un río de Sudamérica. El hombre que lo encontró, el Coronel Richard Strickland (Michael Shannon), llega con la criatura y además hace funciones de seguridad, y también para intentar conseguir información. Debido a una casualidad, Elisa descubre que puede comunicarse de algún modo con la criatura y comienza a construir un vínculo con él: le lleva comida, le pone música, intenta comunicarse… Pero el Gobierno tiene otros planes para la criatura, y Elisa no está dispuesta a aceptar lo que piensan hacer con él.

No sé, supongo que los cuentos de hadas no son para mí, por muy adultos que sean. En este caso, el guión no es especialmente adulto, ya que la historia en sí es bastante sencillota; los toques adultos están en alguna situación concreta, sobre todo temas sexuales. El villano es la quintaesencia del típico villano de cualquier película: no solo es racista, sino que es un depravado, un sádico y seguramente un psicópata. Los buenos viven un poco al margen de la sociedad, y eso hace que se unan entre ellos. Para mí, un mensaje bastante poco sutil y esencialmente de “buenismo”, algo que no me apasiona encontrar en una película. Unidlo a una historia previsible a más no poder y tenemos la fórmula para pasar dos horas y pico no demasiado agradables.

Y como ya llevo tiempo escribiendo reseñas de películas, más de una vez me he encontrado diciendo algo parecido a lo que voy a decir. Entiendo lo que quería explicar Guillermo del Toro con la película, lo entiendo a la perfección porque no podría ser más evidente. Sin embargo, creo que la película es un desastre total en cuanto a guión, en cuanto a retrato de los personajes y en cuanto a dirección. Mucha música, muchos tonos verdes en la fotografía, muchos temas mezclados y no menos homenajes a otras películas anteriores… pero al final lo que queda es un batiburrillo que en sus mejores momentos es bonito de mirar. En sus peores, lo que se mira es el reloj. La protagonista, difícil empatizar con ella. Sobre la historia, en muchos momentos me encontré pensando qué cortes habrá tenido la película porque parecía haber situaciones que salían “de la nada”. Eso sí, muchísimos guiños y homenajes a muchas cosas y colectivos diferentes (el cine clásico, por ejemplo), para acaparar el máximo de simpatías.

Eso sí, hay que decir que el guión es un lío total y mezcla de otras historias que todos hemos visto hace mucho, pero la cinematografía está muy bien conseguida y se nota que ahí ha habido mimo.

Director: Guillermo del Toro
Guión: Guillermo del Toro
Año: 2017
Duración: 119 minutos
País: USA
Ficha IMDB
Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins,Michael Stuhlbarg, Lauren Lee Smith, David Hewlett, Nick Searcy, Morgan Kelly,Dru Viergever, Maxine Grossman, Amanda Smith, Cyndy Day, Dave Reachill

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