La llave, de Junichiro Tanizaki (Reseña)

1 de enero
Este año me propongo escribir libremente sobre un tema del que hasta ahora no me había atrevido jamás a hacer ninguna mención en estas páginas. Siempre he evitado comentar mis relaciones sexuales con Ikuko, pues temo que ella pueda leer a hurtadillas mi diario y sentirse ofendida. Me atrevería a decir que sabe con precisión dónde lo guardo, pero he decidido no seguir preocupándome por ello. 

Hay libros de esos que llegan a la mesilla de una (por así decirlo) por casualidad y sin haberlo planeado. Esto es lo que me ha ocurrido con el que voy a comentar hoy; fue una sorpresa muy agradable, algo inesperado, y de golpe tuve en mis manos algunos libros que de otra manera seguramente no me habría puesto a leer.

Para este, un poco de contexto. El autor, el japonés Junichiro Tanizaki, nació en el siglo XIX (concretamente, en el año 1886), y murió en 1965. Aunque he leído que en otras obras tira más hacia un estilo occidental en su escritura, en cierto punto de su carrera tuvo un giro hacia la tradición japonesa. La llave fue su penúltima novela publicada, en 1956. Creo que es importante comentar en qué año se publicó la obra, porque los temas que trata sin duda pudieron ser controvertidos para la época.

Los protagonistas de esta novela son el marido profesor (del que nunca sabemos el nombre) y su esposa Ikuko, ambos de mediana edad. Él es diez años mayor que ella, y no goza de buena salud. Ikuko, por su parte, tuvo una educación muy tradicional y rígida, por eso no toma una actitud relajada en cuanto a lo sexual. El marido se da cuenta de eso, y busca maneras de satisfacer a su mujer, sea como sea. Los dos tienen una hija, Toshiko, y un amigo de ella que visita su casa a menudo, Kimura.

Lo peculiar es que todo esto lo vamos sabiendo a través de los diarios del marido y la mujer. En los diarios, que los dos dejan al alcance el uno del otro de manera disimulada y temiendo pero a la vez esperando que sus secretos sean leídos, cuentan su día a día, y a menudo aspectos muy íntimos de su relación. El profesor siente pasión por su mujer, pero nota que en el sexo ya no es el mismo, que su energía sexual va en declive. Sin embargo, sí reconoce en su mujer una inclinación muy acusada hacia el sexo, pero con la manera de ser tan chapada a la antigua de ella, no puede satisfacerla de manera explícita o “normal”. Es por eso que él busca otra solución para tener satisfecha a su mujer. El resultado es un incremento de lo explícito de los detalles de sus encuentros y las fantasías en su diario, que supone que ella lee, y ella, a su vez, también deja por escrito todo lo que recuerda.

Porque la manera de satisfacerla  es bastante peculiar. Lo que hace es facilitarle alcohol a su mujer, ya que con el alcohol ella se siente más relajada, al punto de abandonarse a la inconsciencia. Y es una práctica que repiten varias noches; cuando comienzan a beber él ya sabe lo que va pasar, ella también. La cosa se complica cada vez más, cuando en sus juegos participan de alguna manera su hija y el amigo de su hija, Kimura. La lujuria que siente el profesor por su mujer, y que satisface desnudándola, sacándole fotos y poseyéndola mientras está inconsciente por el alcohol, solo se acrecienta cuando comienza a sentirse celoso de Kimura.

Pero ya he dicho, que más que por la historia en sí, el libro merece la pena por esta especie de versión del género epistolar que supone la narración a través de diarios. Marido y mujer son incapaces de hablar de los temas en los que profundizan en sus respectivos diarios, y casi parece que estén deseando que el otro lea en el diario lo que les gustaría decirse. Pero no es tan obvio como eso, los diarios no quedan encima de la mesa para que el otro pueda leerlos, sino que los esconden, los guardan bajo llave, incluso ocultan el hecho de que tienen un diario (es el caso de la mujer).

Es un cuento en el que vemos cómo, poco a poco, la corrupción va extendiéndose a todos los personajes, incluyendo los secundarios. Todos pasan a ser cómplices en el juego perverso del matrimonio, incluso su propia hija, todos orientan sus actos a un fin muy similar. Y lo que no queda claro, es si realmente el maestro e Ikuko leen los diarios del otro, pero esa posibilidad siempre está ahí, para ellos, y claramente sí que escriben uno para el otro. No es hasta el final donde sabremos todo lo que ha pasado.

Autor: Junichiro Tanizaki
Título original: Kagi
Año publicación: 1956
País del autor: Japón
Número de páginas: 109
ISBN: 978-84-76697856
Leído en… español (Ed. El Aleph)

 

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