Jackie, de Pablo Larraín (2016)

Al igual que había otras películas nominadas a los Oscar que me hacía ilusión ver, esta era de las que no tanto. Supongo que va según gustos, y en mi caso, no soy muy aficionada a ver biopics, al menos no las películas típicas que se suelen hacer de este género, todas me suelen parecer hechas con plantilla y sin demasiado esfuerzo, apoyando todo el peso en la capacidad interpretativa y/o de mimetización del actor/actriz protagonista con el personaje al que quiere dar vida. Pues bien, eso es lo que esperaba de esta película, no mucho más.

Lo bueno que tiene la película es que no es un biopic al uso, sino que cuenta una historia de una forma no lineal e incompleta. Es decir, comenzamos ya con una Jackie viuda, que cuenta a un periodista su versión del asesinato de su marido, John F. Kennedy, y de ese modo la película va saltando atrás y adelante en el tiempo, a medida que Jackie Kennedy (Natalie Portmanrecuerda, sobre todo lo que ocurrió justo después del asesinato de su marido. Y es que no sabemos quién era antes de ser la mujer de JFK, ni cómo se conocieron, nada, ya la conocemos ahí, casada y a punto de convertirse en viuda. La película se centra sobre todo en los días que siguieron a la muerte del presidente, los preparativos para el funeral, los momentos justo después del disparo, cómo el hermano de Jack, Robert (Peter Sarsgaard), le sirvió de apoyo en esos días… La gracia de todo esto es ver a una mujer que siempre resultó ser muy correcta, sobria e incluso distante, en sus momentos de mayor debilidad, resultando un contraste muy acusado con la imagen pública que proyectada.

En la película se recrean imágenes que en su día dieron la vuelta al mundo: la joven viuda con sus dos hijos pequeños en el desfile por el funeral del presidente, Jackie inclinándose sobre su marido después de que le dispararan, el vestido rosa que llevó todo el día del asesinato de su marido… La película parte, como he dicho, de la entrevista que Jackie concedió a Teddy White (Billy Crudup), una semana después del asesinato, y por lo que he leído, también de las charlas que mantuvo con Arthur Schlesinger, asesor de su marido.  El resultado es una narración de lo ocurrido ‘tras las cámaras’, con lo que Jackie no quiso mostrar al mundo y su lado más íntimo, esa Jackie que encadenaba cigarrillos y paseaba por una Casa Blanca enorme desesperada por el dolor. También se muestran fragmentos de un documental, al parecer bastante famoso, donde la Sra. Kennedy abría las puertas de la Casa Blanca para mostrar los cambios que había realizado en ella, las obras de arte que albergaba. En la película ese volver al documental, es como un volver a tiempos mejores, algo a lo que se refiere a menudo como ‘Camelot’. Se nos explica que ella amaba la historia, y que se empeñó en dotar a la Casa Blanca del significado histórico y humano que creía que le faltaba, que amaba las grandes fiestas y disfrutaba de la presencia de artistas con su marido (en la película hay una escena donde Jackie escucha emocionada El cant dels ocells de Pau Casals).

La película está totalmente centrada como es de esperar, en la actuación de Natalie Portman. En otros biopics uno puede encontrar grandes logros, descubrimientos (recordemos por ejemplo La teoría del todo o The imitation game…). A eso me refería con lo de la ‘plantilla’ al principio. Cuando uno habla de un científico, por ejemplo, preocupa saber cómo ha llegado a interesarse en la ciencia, el proceso hasta el descubrimiento, los escollos en el camino y finalmente, el gran hallazgo. En el caso de Jackie Kennedy parece que lo que interesa más es lo que no sabemos, y para contarnos lo que no sabemos es necesario recurrir a la ficción.

Jackie nos cuenta una historia arquetípica, la de la mujer fuerte que se sobrepone a las dificultades para luchar, preferiblemente sola, contra grandes tragedias. Y por eso en la película Jackie está en gran medida sola. El hecho de aportarle más soledad de la que tuvo en realidad, parece ser una artimaña narrativa para darle mayor relevancia y dramatismo. Algunas líneas de diálogo son excesivamente artificiosas y parece poco factible que los personajes retratados las hubieran dicho en realidad. La película puede resultar entretenida, y además no es larga, pero a mí no me ha llegado ni me ha conmovido. Parece todo demasiado artificial como para que me lo crea. Y ya lo siento, porque quería quedar impactada con la actuación de Natalie Portman, pero ella tampoco me ha resultado demasiado creíble, no tan cercana como pretende el guión. En definitiva, en la película he visto más estética que sentimiento y eso es lo que me ha alejado de ella.

Director: Pablo Larraín
Guión: Noah Oppenheim
Año: 2016
Duración: 95 minutos
País: USA
Ficha IMDB
Reparto: Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Billy Crudup, John Hurt, Greta Gerwig, John Carroll Lynch, Richard E. Grant, Max Casella, Beth Grant, Caspar Phillipson, Julie Judd, Sara Verhagen, Sunnie Pelant, Hélène Kuhn, Deborah Findlay, Corey Johnson

 

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