Galveston – Nic Pizzolatto (Reseña)

galveston pizzolattoMe he dado cuenta de que toda la gente débil comparte una obsesión básica: una fijación por la idea de la complacencia. Vayas a donde vayas, los hombres y las mujeres son como cuervos atraídos por los objetos resplandecientes. Para algunos, los objetos resplandecientes codiciados son otras personas, y antes que caer en esto más te valdría hacerte adicto a las drogas.
Algo se convierte en demasiado placentero, demasiado importante, y antes de que te des cuenta estás atrapado.

 La principal baza para que haya terminado con esta novela en mis manos es que la ha escrito Nic Pizzolatto, creador y guionista de True Detective. Pero claro, no por eso hay que esperar que cuente el mismo tipo de historia (Spoiler: No es el mismo tipo de historia). En cambio, sí es una novela solvente de género negro con ambientación sureña.

Un médico me fotografió los pulmones. Estaban repletos de copos de nieve.
Al salir de la consulta me pareció que todos los presentes en la sala se alegraban de no ser yo. Ciertas cosas se notan en la cara de la gente.

Estas son las primeras frases del libro. Roy Cody, el protagonista, lleva muchos años siendo matón profesional en New Orleans. Roy es un tipo que, para lo que podría ser por su profesión, es bastante tranquilo y razonable. Incluso a ratos tiene arrebatos filosóficos, aunque no le falta capacidad de violencia cuando su trabajo lo requiere. Al inicio del libro lo conocemos con un trabajo estable de matón trabajando para un tipo llamado Stan Ptitko, que recientemente le ha robado a su novia Carmen. De todos modos, va tirando.

Todo cambia el día que le diagnostican un cáncer terminal de pulmones. La noticia de su muerte inminente sería suficiente para trastocar su vida, pero no ocurre solo eso ese día, sino que cobra fuerza en su mente la sospecha de que su jefe Stan quiere quitárselo de encima. Todas las alarmas de Roy se disparan cuando Stan le advierte que no lleve armas a un trabajo que tiene que hacer esa noche. Después de un capítulo más bien horrible en un encargo que parecía bastante sencillo a priori, Roy iniciará un viaje sin rumbo que cambiará su vida para siempre.

Hay ciertas experiencias a las que no puedes sobrevivir; después ya no existes de verdad, aunque hayas esquivado la muerte.

En ese viaje sin rumbo, en el que la ciudad de Galveston claramente tiene mucha importancia, no estará solo. Le acompaña una joven – Rocky – desamparada que no tiene a nadie más en el mundo a quien pueda recurrir. Como suele pasar en este tipo de historias, no es que él esté deseando tener que cuidar de nadie pero como en el fondo es un matón decente… lo hará.

Había guardado en la caja de seguridad mi Colt y la pistola que había cogido Rocky, junto con el dinero, y la había metido en el fondo del petate. Una bala resultaba más atractiva que la perspectiva de ir enfermando progresivamente, pero el problema con el suicidio es que, para cuando uno se decide a llevarlo a cabo, la situación ya es desesperada. Y para ser sincero, me daba miedo, aunque en mi vida había hecho montones de cosas que me daban miedo.

La verdad es que Roy es un tipo majo en el fondo. No ha tenido mucha suerte en la vida pero ha conseguido mantener una especie de código moral propio, una especie de lucidez que le permite actuar en base a su moral y sus valores. Y como en la mejor tradición del género negro, Roy no tiene nada que perder. Literalmente. Tiene algo de dinero pero nada más. Ni familia, ni amigos, ni conocidos en los que pueda confiar. De repente se encuentra tan solo en el mundo como Rocky, la joven que le acompaña. Y además de solo, sin esperanza de mejora ni redención. Va a morir solo y miserable.

E incluso los tíos como él, que parece que lo han visto todo, pueden tener miedo.

Las historias forjan el escenario. Leí a un escritor que decía que las historias nos salvan, pero evidentemente eso es una gilipollez. No nos salvan.
Pero las historias sí salvan algo.

Roy es un tipo que ha pensado mucho sobre su pasado, y lo narra con agradable llaneza y naturalidad. No voy a contar cuál es el esquema interno de la novela, porque es mejor irlo descubriendo sobre la marcha, pero sí diré que esta narración en primera persona es más de lo que parece a primera vista. Con el típico par formado por un matón duro y espabilado, y la hermosa y llena de esperanza joven que ha visto demasiado, las situaciones se suceden a buen ritmo. A lo largo de las páginas podemos conocerlos a los dos mucho mejor, sobre todo a Roy. ¿Cómo llegan las personas a ese nivel de degradación, a habitar el submundo del crimen?

Roy es una creación estupenda. No esperéis aquí un Rust Cohle, lleno de nihilismo y sin esperanza. Roy quiere creer que las cosas pueden mejorar, y luchará a brazo partido por lo que cree que es justo. Intenta ser un héroe y defender lo que cree, a pesar de que el mundo y la vida no se lo pone fácil. Es fuerte y despiadado, también compasivo y valiente. No pude evitar que me cayese muy bien.

Sabía que el pasado no existía. Era solo un concepto, y lo que habia querido palpar, acariciar, aquel sentimiento al que no lograba poner nombre… simplemente no existía. También era solo un concepto.
Supongo que hay que andarse con mucho cuidado cuando invocas tus recuerdos.
Lo cierto es que, una vez aceptado esto, todo lo que me había sucedido en la vida seguía pareciéndome importante, incluso más importante. Iba incluido en el paquete de la vida.

No estoy de acuerdo con las opiniones del libro que afirman que es un cuento de redención. Si uno se adentra en las páginas pensando que va a leer algo así, se llevará una decepción. Galveston es una historia contada con un hermoso lenguaje, con imágenes bonitas y cierta poesía en su narración. Sin embargo, no habla en ningún momento de redención. Sí de amor, de dolor, de violencia… de personas que luchan contra lo que parece ser su destino contra todo y contra todos. Pero la redención es demasiado esquiva..

Pienso en cosas que he leído sobre este o aquel gran pintor. En cómo la calidad de la luz lo cambia todo, no solo lo que ves, sino también lo que sientes acerca de lo que ves.
He leído que algunas personas, al sufrir un derrame, ven una intensísima luz blanca, una luz que proviene del interior de sus cerebros.
Así es como describiría la luminosidad de estas habitaciones vacías.

¿Veis? Así de poético puede ponerse Roy cuando nos transmite sus sentimientos, recuerdos y percepciones. Pero veréis que es un modo de poesía un tanto oscuro.

Galveston no es una novela muy extensa, pero aún teniendo en cuenta eso me la leí en apenas una tarde, en un largo viaje en tren. Tengo que decir como punto muy positivo que no podía dejar de leer, y es que su ritmo y forma de narrar la historia enganchan mucho. Aunque no escribo, creo que la narración en primera persona es de las más difíciles y tramposas, es fácil no hacerlo bien. La narración de Roy no cae en la autocomplacencia o lo fácil. Junto a la historia principal, y más noir (la chica, la huida, la mafia, el mundo del crimen…), se hacen interesantes reflexiones sobre la muerte, la enfermedad, el peso del pasado, los errores sin arreglo… todo ello mientras Roy hace balance de su vida ahora que sabe que va a morir.

Cuando leía, me abstraía con las palabras y lo que significaban y perdía la noción del tiempo. Me sorprendió descubrir que existía esa libertad forjada exclusivamente con palabras.
(…) Tanto leer me enseñó a pensar. Era capaz de entender las cosas de una manera imposible hasta entonces. Sin embargo, como ya he dicho, nada de eso me convertía en una persona diferente.
Yo sé quién soy.

Termino esta reseña, que ya me está quedando un poco larga, con esas preciosas palabras de arriba que se dedican en la novela a la lectura y al poder de las palabras. Creo que cualquier buen lector podrá reconocerse en esa descripción de la lectura como acto libertados que nos abstrae del tiempo. Y solo resumir mi opinión en esta conclusión: aunque la novela no está repleta de acción y tiroteos, mantiene su oscuridad y es una buena lectura con reflexiones interesantes y un estilo poético pero ágil y con buen ritmo.

Autor: Nic Pizzolatto
Título original: Galveston
Año primera publicación (inglés): 2010
Número de páginas: 282
ISBN: 978-8416237005

Dedicatoria: 
Para Amy y para Allegra

One comment

  1. Información Bitacoras.com

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