The Human Centipede 2: Full Sequence, de Tom Six (2011)

Título: The Human Centipede 2: Full Sequence
Director: Tom Six
Guión: Tom Six
Año: 2011
País: Holanda, UK; USA
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1530509/

La eterna pregunta de si las películas pueden ser un ejemplo malsano a seguir para mentes perturbadas encuentra su particular respuesta en esta película. Y es que un vigilante de aparcamiento asmático, bajito, gordo, feo y que a todas luces es un marginado social, tiene su principal entretenimiento en acumular material y visionar tantas veces como sea posible The Human Centipede: First Sequence. Como tampoco parece estar muy bien de la cabeza, nada bueno puede salir de ahí, y en el primer cuarto de hora ya vemos cómo comienza su plan: secuestra y mata a unas cuantas personas, consigue un lugar para llevar a cabo su fantasía, etc. No tiene nada que ver con el “doctor loco” de la película anterior, el forradísimo Doctor Heiter, que vivía en una gran casa en el campo y disponía de todos los medios para poner en marcha su proyecto. Y no me refiero a dinero, sino a aptitudes y conocimientos como para que se considerara un “experimento” y no tanto una “perversión”. El enfoque cambia con Martin, un desgraciado que vive con su madre y que arrastra un penoso presente con un trabajo de mierda, con el lastre del horrible pasado que se nos muestra alguna que otra vez. Además de la obvia excitación que le provoca el visionado de la película (¿los DVDs se rebobinan? WTF?).

Y ahí estamos. ¿Tiene sentido continuar la saga, y no solo hacer esta película, sino otra más para completar la trilogía? Pues para mí, absolutamente sí. Si en algo me decepcionó la primera película, fue en que no me mostraron lo suficiente, me quedé con ganas de saber más del proceso, el cómo y el qué. Y para eso es esta película, solo que en otro contexto y otras situaciones. Otra cosa es que esté mejor o peor llevada, que creo que el inicio es algo más lento de la cuenta y se confía demasiado en el producto. Una (y hablo por mí) tenía unas expectativas con todo el tema de la censura y se imaginaba una bestiajada, y bueno, digamos que para que entremos en materia tiene que pasar más de media hora de “recolección de cuerpos”. Pero no quiero hablar mucho más de lo que pasa en la película, para no arruinar sorpresas a quien piense verla.

Lo que sí puedo decir es que para mi gusto le falta velocidad. Aunque pasan cosas casi todo el tiempo, si se titula “El ciempiés humano” no es porque yo quiera estar viendo 2/3 partes de la película el retrato de una persona perturbada como podría encontrarlo en cualquier otro sitio. Que sí, que el proceso de capturar y reunir personas en un almacén puede tener su interés durante unos minutos, ¡pero no tanto! Y más cuando el protagonista se dedica a poner muecas casi todo el rato sin hablar. Así que sí, de la hora y media que dura la película, durante casi una hora no vemos casi nada de lo que es el proceso de montaje del ciempiés propiamente dicho. No digo con eso que esa primera parte no tenga interés, que lo tiene y sobre todo tiene algunos momentos muy buenos, pero claro, no es lo que estaba deseando ver. Pero cuando llega el momento, no esperéis los métodos más o menos asépticos y profesionales del doctor Heitner, sino que veremos cómo Martin emplea una metodología un tanto bestia y rudimentaria. ¿Que le molestan los dientes de sus víctimas? Martillo y solucionado. ¿Unir a las personas entre sí? Pues a cortar, y si se muere alguno, qué se le va a hacer. Los conocimientos de Martin, obviamente, están a años luz no ya de los de un doctor, sino incluso de alguien con unas mínimas nociones de primeros auxilios. xD Lo de la grapadora es un buen punto, aún así.

En cuanto a actuaciones y demás, poco puedo decir, porque realmente no es lo que interesa. El interés que aporta Laurece R. Harvey en su papel de Martin es muy diferente al que pudiera tener Dieter Laser (con su carisma) en la primera película, y los motivos para ello saltan a la vista. Pero lo tiene, y eso que no pronuncia palabra (preferiría que lo hiciera). Esta es una película que parece haberse hecho para escandalizar un poco más que la anterior, para aprovechar el éxito de aquella y dar un paso más allá. Parece hecha para complacer a los que nos quedamos con ganas de ver más en la primera, y como entretenimiento enfermizo y sin relevancia ni culpabilidad, me ha parecido bien. Le ha faltado el carisma insustituible de Dieter Laser o algún diálogo curioso, pero de todos modos me ha entretenido y se me ha pasado rápido (sí, soy así de sádica, las películas así de bestias me resultan relajantes y todo).

En resumen, si os gustó la primera, esta os puede gustar pero también decepcionar. Es más y más asqueroso, empezando por el personaje y continuando por el ciempiés. No apta para estómagos sensibles, evidentemente. Si la sola idea del ciempiés os da asco, verla no os va a gustar nada de nada. No se puede decir que ya sorprenda o impacte como lo hizo la primera, pero en mi opinión, es más porque “ya lo hemos visto” que porque esta sea mala o la primera fuera una obra maestra (que no lo era). Eso sí, parte de la carga de asquerosidad se ve aliviada por el blanco y negro en que está rodada la cinta, pero la imaginación pone colores allí donde son necesarios.

Little Deaths, de varios directores (2011)



Ficha en IMDB: Ver
Año: 2011
Duración: Aprox. 90 minutos
País: Reino Unido

Little Deaths no es una película en sí misma, sino que es una estructura que se compone de tres cortos de aproximadamente media hora cada uno. No hay una historia común que los una a todos, ni personajes que coincidan. Lo único que parece coincidir en todos es el tema del sexo y la muerte, el sufrimiento, la humillación… y bueno, que qué voy a contar. Cada corto tiene director y actores diferentes, así que voy a comentarlos de forma individual y así seré más justa. La verdad es que la calidad de los tres es bastante desigual y los argumentos poco o nada tienen que ver.

Como sabréis, “little death” es una traducción al inglés de la expresión francesa “le petite mort“, referente al orgasmo. Aunque en los tres cortos abunda el sexo, no sé si sería muy exacto decir que abunda el placer.

HOUSE AND HOME

Dirección y guión: Sean Hogan

Es una historia de perversión y horror. Victoria (Siubhan Harrison y Frank (Daniel Brocklebank, un matrimonio aburrido en apariencia, se dedica a llevar a su casa vagabundos engañados para realizar actos perversos y sádicos. En esta ocasión Frank lleva a cabo la maniobra de siempre para llevar a Sorrow (Holly Lucas) a su casa. La maniobra consiste en ofrecerle una cena caliente y ciertas comodidades por una noche a una vagabunda. Y después de una ducha reconfortante y una cena en la que le han puesto droga, Sorrow se despierta maniatada y amordazada en el sótano de la casa. Las intenciones reales del matrimonio no se parecen en nada a lo que le habían dicho, así que el marido la viola mientras su mujer mira y se fuma un cigarrillo. Pero después, hay un giro de los acontecimientos ¿sorprendente? Pues no, no es muy sorprendente. La cosa es que me gustaba el primer rumbo de la historia, esa narración de una pareja elitista y decadente que se cree con derecho a todo. No tanto la segunda parte.

En general las actuaciones de los actores principales están bien, y la ejecución de la película parece correcta, llevando bien el ritmo y con personajes con los que podemos simpatizar o todo lo contrario. Hay algunas escenas de auténtica tensión, y aunque decae al final, esta parte de la cinta está bastante conseguida. Quizá la historia se podría haber aprovechado mejor en cuanto a guión, pero no está mal.

MUTANT TOOL

Dirección y guión: Andrew Parkinson

En esta segunda parte, tenemos a Jen (Jodie Jameson), una traficante del tres al cuarto que de repente es atracada después de una noche de trabajo. Cuando tiene que rendir cuentas ante su jefe, este no le cree y se ve metida en un lío. Empieza a asistir a un doctor, el Dr. Reece (Brendan Gregory) para hacer terapia de rehabilitación con él, y realmente es un médico muy, muy inquietante. Después de eso, ella empieza a notar cosas raras, por ejemplo cuando recibe a un cliente, John (Scott Ainslie) y es capaz de ver cosas de su vida personal. También tiene extrañas visiones con un hombre en una jaula y siente un gran deseo sexual. Finalmente, y tras una duración también en torno a la media hora, llegamos a un final que para mí, no merece mucho la pena. Pero es que en el fondo, esta película tampoco merece mucho la pena. La historia es un lío y parece como si quisieran meter una historia muy complicada (y por otra parte, llena de tópicos) en poco tiempo. Las actuaciones tampoco es que sean brillantes y qué leches, lo voy a decir, me aburrí viéndola.

BITCH

Dirección y guión: Simon Rumley

Y llegamos a la última parte, y en mi opinión, la mejor. Claire (Kate Braithwaite) es una recepcionista que al parecer tiene una vida bastante normal. Pero nada más lejos de la realidad. Con su novio, Pete (Tom Sawyer), realiza en la soledad de su apartamento diversos juegos de dominación sexual, y los dos llevan una relación de completa dependencia y dominación. Veremos en la primera parte de la película cómo transcurre la vida de los dos, cómo funciona esa dinámica enfermiza de pareja y no solo eso, sino momentos más cotidianos… hasta que llegamos al punto de inflexión que significará el ecuador de la película.

Con una segunda parte con pocos diálogos y gran protagonismo de la música, tendremos muchas escenas que dirigirán a una, la final, que causa un gran impacto y nos deja pensando. No es solo que esta parte de la cinta sea la mejor, sino que tiene un final para quitarse el sombrero. No es que sea tremendamente genial, pero me ha parecido bastante recomendable esta última media hora.


Dans ma peau (In my skin), de Marina de Van (2002)

Título original: Dans ma peau
Director: Marina de Van
Guión: Marina de Van
Año: 2002
País: Francia
Duración: 93 minutos
Ficha en IMDB: Ver
Reparto: Marina de Van (Esther), Laurent Lucas (Vincent), Léa Drucker (Sandrine), Thibault de Montalembert (Daniel)

AUTODESTRUCCIÓN EN EL SENTIDO MÁS AMPLIO DE LA PALABRA

La verdad es que di con esta película de pura casualidad. Andaba buscando información sobre otra película que en inglés titularon de forma parecida (la otra era In her skin y esta, In my skin en su traducción al inglés), y me encontré con imágenes de esta película francesa, que tiene una premisa bastante extraña y, la verdad, algo asquerosita para quien tenga reparos para ver sangre o mutilación en la pantalla.

Al principio, conocemos a Esther, una mujer de la que apenas sabemos nada tan al inicio a nivel laboral, y que tiene un novio con el que no convive. Esa noche acude a una fiesta con amigos y se hace daño caminando por un lugar en obras a oscuras. En el momento no se da cuenta, pero cuando ve que ha manchado de sangre el suelo, se da cuenta de que en realidad sí se ha hecho una profunda herida en la pantorrilla. Una herida tan grave, que cuando acude a urgencias, le dicen que posiblemente tendrá que arreglarse la pierna con cirugía estética. Y es que mientras caminaba en la oscuridad se ha hecho una profunda herida que necesita de constantes cuidados y curas. Pero esa herida fascina a Esther, que la mira, la toca y se siente muy interesada por ella. Al parecer, este hecho resulta determinante para ella, que empieza a ser más consciente de su cuerpo y de las “posibilidades” que este le ofrece. No tarda mucho en hacerse más cortes por el resto del cuerpo, algo que inicia como un placer culpable que oculta al resto del mundo.

Pero poco a poco, las personas de su entorno empiezan a percatarse, bien por pura cercanía y contacto cotidiano, bien porque ella misma se lo explica, de lo que ocurre. Las reacciones son diversas, y como en el caso de cualquier otra adicción, es difícil para el resto comprender o enfrentar un problema así. Se enfadan, se muestran comprensivos, quieren apartarse o ayudar, y nada parece servir para nada, porque Esther continúa con su sendero de autodestrucción sangrienta.

Mientras, Esther debe afrontar un ascenso en su carrera profesional, y con las dificultades que ello por sí conlleva, acompañadas por las lógicas de su nueva y peligrosa adicción. Cada vez su obsesión por la mutilación irá en aumento y será más difícil disimular frente a todos y llevar una vida normal. Sin embargo, nadie parece ser capaz de ver lo que está ocurriendo realmente, y mucho menos ella. Desde mi punto de vista, eché en falta aquí algo de autoconsciencia (aunque fuera transitoria). Cuando uno es adicto a algo, puede no ser consciente de ello la mayor parte del tiempo, pero al menos tiene algún periodo de lucidez y ve lo que hace y lo que es, aunque al final no pueda hacer nada para remediarlo.

La película, desde luego, tiene cierto atractivo y pulso que hace que uno mantenga el interés hasta el final. Que la peli tenga una duración estándar (unos 90 minutos) también ayuda, pero a la vez encuentro que el ritmo es desigual, y eché de menos quizá más escenas con significado… En general me ha parecido un ejercicio valiente por parte de la directora, Marina de Van, que también es guionista y protagonista de la película. Los demás actores tienen más bien una presencia testimonial, si acaso el que interpreta al novio (Laurent Lucas) tiene más presencia y además era una cara conocida para mí, que ya lo vi como protagonista en la película Calvario - otra peli francesa a tener en cuenta -. Pero volviendo a lo que es Dans ma peau, es una película algo irregular que, sin embargo, nos habla de manera muy convincente del mundo de la destrucción, tanto de uno mismo como de los demás, de la máscara que mostramos ante el mundo para ocultar lo que somos en realidad, de la soledad que se siente a veces frente a los demás, de las ansias de liberación, y bueno… que no sobra que la manera de reflejar esas ideas sea impactante, claro. Me ha gustado “encontrar” esta película, que aunque con defectos de ritmo y momentos algo lentos, me resultó muy interesante.

I spit on your grave, de Steven R. Monroe (2010)



Título original: I spit on your grave
Director: Steven R. Monroe
Guión: Meir Zarchi
Año: 2010
Duración: 107 minutos
Página en IMDB: Ver
País: USA
Música: Corey A. Jackson
Fotografía: Neil Lisk
Reparto: Sarah Butler (Jennifer), Jeff Branson (Johnny), Andrew Howard (Storch), Daniel Franzese (Stanley), Rodney Eastman (Andy), Chad Lindberg (Matthew)

Bueno, vaya por delante declarar que soy una masoquista del cine. Me gusta ver pelis malas e incluso directamente terribles y revientacerebros, y aparte de eso, muchas veces acabo viendo películas como esta, que me lo hacen pasar mal por otros motivos. En este caso confieso que lo que me llamó la atención de la película fue algo tan peregrino como su título. ¿O es que no llama la tención un “escupiré sobre vuestra tumba”, contundente y lapidario? Además, me recordaba mucho a un libro que leí hace tiempo, de Boris Vian, y con un título muy parecido (aprovecho para recomendarlo).

Supongo que debe ser bastante común que la violencia sexual en las películas haga pasar mal al espectador. En parte, es para eso ¿no? ¿Habéis visto Irreversible? Creo que ha sido la peor violación que he visto nunca en una película. Incluyendo esta, pero aquí, desde luego, tampoco se quedan atrás. Todo el mundo que ha leído o ha escuchado hablar de I spit on your grave sabe de qué trata y de qué va. Es una de las películas que se encuadra en el género Rape & Revenge y cumple perfectamente los requisitos del género. Como pone en la Wikipedia, la película consta de tres actos: en el primero, se da la violación en sí misma y se deja a la víctima; en el segundo, la víctima se recupera; en el tercero, se venga. Y si a uno le gusta ver estas películas (al menos a mí) es porque aquí se suele dar la justicia que no existe en la vida real. ¿Cuántas veces leemos en los sucesos sobre casos que terminan mal, sobre cadáveres que aparecen, sobre violencia que queda impune? En este tipo de filmes hay violencia, sí, pero no queda impune. Además, pensé que sería peor. Me refiero a la parte de la violación, porque la otra… en fin, vedla vosotros si queréis.

Y sobre el argumento no contaré mucho más, tampoco es esta una gran historia y ya bastante poco queda a la imaginación cuando uno lee la sinopsis o ve un trailer. Además, este es un remake de la película Day of the Woman (al parecer titulado en español La violencia del sexo ¿?) y quizá alguno la haya visto. Desconozco si el original era peor o mejor que este remake, aunque he leído que el original era todavía más brutal en la primera parte. Si tengo algo que destacar de la película, es la sensación de indefensión que transmite, de no poder hacer nada y no poder evitar meterse un poco en la piel de la protagonista. A pesar de los elementos que convierten la trama en un poco traída de los pelos, como por ejemplo el cúmulo de casualidades que provocan la tragedia.

La primera parte, como digo, es un agobio constante. La segunda parte tiene el regusto de la anticipación y después de los deseos hechos realidad. Es una gozada como lo son todas las películas donde algún personaje se venga de manera brutal de quien ha sido brutal con él/ella, pero advierto que las escenas de venganza son más duras si cabe que las de la violación. Gore y violencia aparte, la película, guste o no guste su temática, para mi gusto está muy bien rodada. Tiene buen ritmo, mantiene el interés y tiene buenas localizaciones (vamos, que si la acción en sí misma no es nada “bonita” el entorno sí lo es). Y ah, para fans del torture porn puede resultar especialmente estimulante, con escenas como la de los cuervos y la lejía. Mother of God…

Además, tiene buenas actuaciones. Con muy pocos personajes, aparte de los que hacen aparición de forma testimonial (el viejo que le alquila la cabaña, la familia del Sheriff). Una banda de paletos con personajes arquetípicos: el líder sádico que parece que haya nacido para eso, el segundón rarito, el friki un poco lerdo que lo graba todo, el tontico del grupo, la figura de autoridad que consiente y sirve de vehículo para que ocurra todo. Hay que destacar las interpretaciones. En primer lugar, la de Sarah Butler que lo borda como chica indefensa a la que unos cazurros acosan sin descanso. En la segunda parte me pareció que ya no era tan creíble, no sé, no me parecía desquiciada, ni demasiado sedienta de venganza. ¿Muy tranquila, quizás? No me pareció convincente, no pude evitar pensarlo. En cuanto a los demás, lo hacen bien. Algunos de ellos, no espectacularmente bien, pero vaya, que tampoco es algo que llame la atención hacia lo negativo.

La películas es larga, más o menos una hora y cincuenta minutos que, la verdad, no se hacen largas (quizá según qué escena sí, se hace eterna). Para mi gusto, la primera parte está muy conseguida, asfixiante, terrible. En cambio, la segunda, correspondiente a la venganza, puede dar lugar al escepticismo en plan ¿y por qué parece recién duchada? ¿y eso dónde lo consiguió? y cosas así que no favorecen a la película. Y no sé si soy una enferma pero algunas venganzas me supieron a poco. xD

En resumen, buena película del género aunque con sus fallitos y definitivamente, no apta para todos los gustos por un sinfín de motivos.

Deadgirl, de Miguel Sarmiento y Gadi Harel (2008)

Título original: Deadgirl
Director: Marcel Sarmiento, Gadi Harel
Guión: Trent Haaga
Año: 2008
Duración: 101 minutos
Página en IMDB: Ver
País: USA
Música: Joseph Bauer
Fotografía: Harris Charalambous


Reparto: Shiloh Fernandez (Rickie), Noah Segan (JT), Candice Accola (Joann), Eric Podnar (Wheeler), Jenny Spain (Chica muerta), Andrew DiPalma (Johnny), Nolan Gerard Funk (Dwyer)

La historia comienza porque unos bandarras de la vida (lo que vienen siendo claros ejemplos de la white trash americana) deciden escaparse y faltar a clase, pero no para irse a tomar unas cocacolas en el bar de la esquina mientras ponen cara de malotes, no. Ellos se pasan un buen rato andando para entrar en un hospital mental abandonado que queda en la quinta mierda. Aquí es donde se empieza a hacer un retrato (acertado o no) de la adolescencia, ese momento tan extraño y ambiguo en el que las personas todavía no son adultos y mucho menos se comportan como tales, pero desde luego, ya no son niños.

Rickie y J.T.

En principio, estos dos de la foto cuando consiguen entrar en el sitio, buscan drogas, se emborrachan con unas cuantas cervezas y rompen cosas – ya se sabe, estos jóvenes… – pero pronto y por casualidad encuentran algo que no esperaban: una mujer atada a una cama metálica y cubierta por un plástico, pero que a pesar de parecer (y además debería de estarlo por las condiciones en las que está) muerta, respira.

¿Qué hace un joven malote y cachondo si encuentra algo así, y además la mujer está en pelotas y de buen ver? Pues hombre, igual lo normal sería desatarla o avisar a alguien, pero en este caso lo que deciden es… bueno, he dicho que están un poco salidos ¿no?

Apetece entrar ¿eh?

A partir de ahí, más que centrarnos en lo que puedan hacer o dejar de hacer, la película trata sobre las reacciones de cada uno, algo así como qué harías si…. Evidentemente, hay un componente de horror y fantástico en el argumento, que no voy a explicar, pero creo que lo esencial aquí es ver cómo se van desarrollando los personajes, qué hacen, qué dicen, por qué lo hacen. Trata sobre lo que consideramos que es humano y lo que no lo es, o sobre como la inercia de los hechos o los grupos en la mayoría de los casos arrastra a cosas peores. Y como el poder o la sensación de poder puede desestabilizar a las personas. También, como dije antes, la película trata de hacer un análisis (muy a su manera, eso sí) del proceso de crecimiento y paso a la edad adulta. Es ese momento en que las personas se dan cuenta de que probablemente muchos de los sueños y aspiraciones que tenían de niños no se cumplirán y bueno, hay quien se lo toma bien y hay quien quiere quemar el mundo. Pues esto es algo así, tenemos la actitud nihilista y la actitud soñadora de que las cosas pueden mejorar, ni más ni menos.

Con una cosa así, ¿qué mejor que llamar a los amigos?

Aparte de lo que es la historia en sí, los personajes están bien desarrollados, sobre todo el de Rickie y J.T., por un lado la voz de la conciencia y por otro lado, los instintos primarios y la maldad más exacerbada (como actor, me pareció que el segundo – Noah Segan – supera con creces al primero, el protagonista – Shiloh Fernandez -). También hay otros personajes, como la chica que le gusta a Rickie, JoAnn, y con la que no tiene ninguna posibilidad, y que proporciona los momentos más ñoños y pesados de la película (pero aún así, necesarios) y con un sorprendente giro al final. Wheeler, el típico amigo bocazas y depravado. Y Johnny y Dwyer, dos tíos del instituto con los que no se llevan nada bien. Y bueno, tampoco voy a contar más que no me gusta reventar historias. Solo digo que todos los actores cumplen, a mi parecer, con sus papeles, y están creíbles.

J.T.

Sobre la ambientación y el entorno, es oscura, sucia y deprimente, lo cual es completamente adecuado para la historia que se trata. Hay una gran parte de la película rodada en el lugar donde tienen a la chica, con algunos exteriores del instituto y la calle, y más interiores de casa de Rickie. La atmósfera es opresiva y casi se puede respirar el aire viciado. Muy conseguido.

Es una película que dista de ser perfecta, incluso si aceptáis la repugnante premisa inicial. Las actuaciones están bien, sí, pero el guión tiene algunos defectos, o eso me pareció a mí. También hay personajes planos. A cambio, y ahora viene lo bueno, me parece una película sucia en el sentido más amplio de la palabra, con otros personajes dibujados de manera brillante (J.T.) y en la que no paran de ocurrir cosas. ¿Quién duda que esto podría pasar llegado el caso, y con personas que vemos todos los días por la calle? Da para reflexionar, y el final también.

Frontière(s), de Xavier Gens (2007)

Título original: Frontière(s)
Director: Xavier Gens
Guión: Xavier Gens
Año: 2007
Duración: 108 minutos
Página en IMDB: Ver
País: Francia
Música: Jean-Pierre Taieb
Fotografía: Laurent Barès

Reparto: Karina Testa (Yasmine), Samuel Le Bihan (Goetz), Estelle Lefébure (Gilberte), Aurélien Wiik (Alex), David Saracino (Tom), Chems Dahmani (Farid), Maud Forget (Eva), Amélie Daure (Klaudia), Rosine Favey (madre), Adel Bencherif (Sami), Joël Lefrançois (Hans), Patrick Ligardes (Karl), Jean-Pierre Jorris (Von Geisler)

ESta peli llevaba bastante tiempo queriendo verla y el otro día al leer la crítica que le hizo El Especialista Mike ya me animé por completo. Debo decir que esperaba una bestialidad en grado extremo, y si bien la película no es precisamente suave, me decepcionó un poco en ese sentido. O tengo ya una mente enferma por completo o me había formado una idea preconcebida de lo que sería la película.

No quise leer demasiado sobre el argumento antes de verla porque me gusta saber lo menos posible si se puede de las películas que voy a ver. Y bueno, respetando que aquí entre alguien a leer la reseña y no la haya visto, intentaré no desvelar demasiado (como siempre). Solo diré que hasta que arranca la película con la trama central, empezamos con una introducción con un mensaje político o de crítica al sistema bastante claro, para luego empezar con lo que viene siendo la parte con más acción. Aquí se recurre al clásico de la familia de locos que vive en mitad de ninguna parte y se dedica a joder al prójimo todo lo posible, pero como eso es un género en sí mismo, pues tampoco le vamos a reprochar el estereotipo. Como digo, empieza la acción, y una vez empieza, es difícil apartar la vista porque no dejan de pasar cosas a toda velocidad. Lo de apartar la vista lo digo por mí, porque realmente no es una película para todos los gustos ni todas las sensibilidades. Es lo que tiene, es una película que toca el género de torture porn, sin llegar ni de lejos a los extremos de A serbian film o Martyrs, pero muy dura y a medio camino entre esas y otras como Hostel o À l’intérieur… vamos, que a los protagonistas los putean bastante a conciencia, hay muchísima violencia y se pasa mal viéndola, pero no es ni de lejos lo más extremo que he visto. Quizá, más que la violencia en sí misma, llama la atención lo bien retratado que está el ambiente viciado de una familia que lleva toda la vida viviendo de esa manera, cómo de depravado llegan a ser las personas a veces.

Pero a propósito del mal rato que se pasa, hay cosillas aquí que dan bastante cosa al verlas. Sobre todo, y como pasa en las películas de este tipo que están bien hechas, sentí aprensión al ver ciertas escenas o al pensar en “y qué vendrá ahora”. No me gusta ver ciertos grados de crueldad en las películas, a pesar de que al final acabo viendo muchas donde esto se da. En este caso, la violencia no es continuada y hay momentos de más “calma”, pero aún así resulta una película en la que no se puede estar tranquilos, desasosegante pues nunca se sabe qué pasará después, y en la que se sufre por las víctimas. Y es que, desde luego, los franceses están un poco fatal de lo suyo porque hacen pelis muy duras cuando quieren. xD También es de agradecer que, a diferencia de otras películas, los personajes actúan con algo de lógica y no corren hacia los brazos de sus asesinos todo el tiempo.

Las actuaciones pues son de las que cumplen y punto. Si acaso, se podría destacar a la protagonista por encima de todos lo demás, que en algunos casos rozan lo mediocre. Pero vamos, que en una película así no hacen falta muchas tablas en la actuación para reflejar los tres grupos de actitudes básicas: grito/horror/dolor, miedo/angustia y sadismo/risa de sádico. Ya digo, las actuaciones son aceptables y no lastran para nada la historia ni el ritmo.

En resumen, una película interesante de ver, muy movida y con mucha acción, y con un personaje principal al que se le toma cariño (Yasmin). La explicación de por qué la familia hace eso también es bastante curiosa y ya está, que no me enrollo más. La recomiendo a los fans del “género”, y nada, que habrá que estar atentos a lo que sigan haciendo los franceses porque en el cine del país vecino hay producciones de lo más interesante. ;D

À l’intérieur, de Alexandre Bustillo y Julien Maury (2007)

FICHA TÉCNICA
Título original: À l’intérieur
Año: 2007
Director: Alexandre Bustillo y Julien Maury
Guión: Alexandre Bustillo
Fotografía: Laurent Barès
Duración: 83 minutos
Música: François Eudes
Intérpretes: Béatrice Dalle, Alysson Paradis, Nathalie Roussel, François-Régis Marchasson, Jean-Baptiste Tabourin, Dominique Frot, Claude Lulé

SINOPSIS
Una mujer embarazada y viuda (Alysson Paradis) pasa la noche de navidad a solas cuando una extraña (Béatrice Dalle) se presenta en su casa.

Cuando hace poco vi las pelis de gore/terror A serbian film y Martyrs, algunos me comentaron si había visto esta otra peli francesa, con embarazada de por medio. Pues no, no la había visto. No sé muy bien por qué, llevaba un tiempo sin ver películas en general y dedicándome más a las series, y se me pasaron por alto pelis tan sangrientas y “moviditas” como esta.

Háblame de ti

La cosa es simple en esta peli. A una loca psicópata le da el punto y putea y acosa a una embarazada que está sola en casa. ¿Por qué? Ah, mirad la película, en ella se explica aunque tampoco es una gran cosa y de hecho me lo imaginé desde el principio, la verdad. La cuestión aquí quizá es más el cómo que el por qué aquí.

Las dos actrices están razonablemente bien, aunque con diferencias. Prácticamente entre ellas dos acaparan todo el protagonismo durante la película. Hay unos cuantos secundarios pero tienen apariciones muy puntuales. Así que son ellas las que tienen que soportar el peso interpretativo. La “mala”, Béatrice Dalle,  es la que mayor importancia tiene, aunque seguida de cerca por la otra actriz. Ella es la que (nunca mejor dicho) corta el bacalao aquí. Una asesina y torturadora histriónica, exagerada y ya no loca, sino lo siguiente. Pocas veces se ve en este tipo de películas que quien inflige violencia sea una mujer (ahora mismo se me viene a la cabeza una peli oriental que vi una vez, Audition). Sobre su actuación no sé si puedo decir mucho, la cara, así bien bien, pocas veces se le llega a ver, y cuando se le ve está o inexpresiva o poniendo cara de que se le hubiese acabado el agua caliente en la ducha o… bueno, ya paro para no terminar contando nada que no quiera. La que creo que actúa mejor es la que interpreta a la embarazada (Alysson Paradis), para mi gusto mucho más creíble, como actriz y como personaje.

Con la mano se coge la tijera, no con la tijera la mano… ainsss

Hay varios detalles de la trama que me rechinaron horriblemente. Que vale, estoy viendo una peli de este tipo y el guión siempre va a chirriar, peeeeero… bueno, no comento más pero hay cosas que no tienen perdón de Dios. Y alguna escena ya cae en lo ridículo de reírse, que mira que es jodido con un argumento así. Y esos personajes cuyos actos son a veces erráticos, a veces directamente absurdos, bueno, sin comentarios. Pero hay que reconocerle al argumento que cumple con su función, agobia todo el tema del embarazo y demás, hay escenas que dan bastante grimita y bueno, está esa escena de casi el final. Que cuando digo argumento, pues es un concepto muy amplio, la verdad, porque historia, lo que se dice historia, tiene más bien poquita. Pero bueno, lo que digo, estas películas están más hechas para impactar que para contar algo. En siu favor he de decir que al final tampoco me quedé con la sensación de que me hubieran timado, porque cuenta una historia, a diferencia de muchas otras películas del género. Sencillota, pero una historia.

Los efectos sonoros para mí llegaron a ser irritantes en algunos momentos. ¿Hace falta un sonido como chirriante en una escena de violencia o de tensión? Pues a mí no me aporta nada más que molestia en los oídos, la verdad. Por lo demás, la música suave y más basada en secuencias de notas que en verdadera musicalidad, me pareció muy adecuada para la película. Mucho de lo que escuchamos son sonidos ambientales, o gruñidos, chillidos e incluso los sonidos que genera la propia violencia (chasquidos, metal entrando en la carne y ese tipo de cosas).

Y ahora me enciendo un piti…

Así que eso, mucha sangre, mucho agobio y no la miréis a no ser que seáis inmunes a las escenas de mucha violencia y mucha sangre, o de lo contrario podéis pasar un rato bastante malo.Incluso muy malo, eso depende de las sensibilidades. Y muy importante, aunque parezca innecesario decirlo lo diré: no es apta para embarazadas.