Título: 11.22.63
Autor: Stephen King
Año primera publicación: 2011
Número de páginas: 752 páginas
ISBN: 978-1444-7272-96
Leído en… inglés
La verdad es que tenía que haberme terminado antes este libro. Aunque salió en octubre (o sea, hace un montón de tiempo), y me ha gustado y enganchado mucho, por alguno o varios motivos, en los últimos tiempos no leo tanto como me gustaría. Pero vamos al grano y a comentar el libro, que es lo que interesa. Estamos ante una novela de viajes en el tiempo, pero quiero puntualizar eso un poco porque puede dar la impresión de lo que no es… intentaré explicarme, y ojo, que cuando quiero explicar algo bien me quedan unos “testamentos” de cuidado.
El protagonista, Jake Epping, un profesor divorciado y sin hijos, tiene un amigo, Al Templeton. Al regenta una hamburguesería en el pueblo en el que ambos viven – Lisbon Falls, Maine -, famosa por sus precios bajos. Un día, ese amigo le pide hablar con él y le cuenta algo que cambiará su vida para siempre. Y así, Al y Harry Dunning serán responsables de que Jake Epping viaje a 1958 con una misión muy clara (o mejor dicho, dos misiones). Pero la principal es salvar la vida del presidente J.F. Kennedy, asesinado – si nadie lo evita – el 22 de noviembre de 1963 por Lee Harvey Oswald. Y de eso trata el libro, de la vida de Jack en el pasado, de lo que hace bajo la identidad de George Amberson en el periodo comprendido entre 1958-63. Como veremos, esos 5 años dan para mucho, para salvar vidas, quitarlas, encontrarse (y en nuestro caso, reencontrarnos) con gente nueva (para nosotros, viejos conocidos), enamorarse… y en fin, que cinco años son bastantes años, y setecientas y pico páginas también. Se trata de una novela larga de las de King, rica en matices y con no demasiados personajes. Eso implica que conoceremos muy bien a Jake, conoceremos muy bien a las personas con las que más se relaciona, y aunque habrá una buena gama de personajes secundarios con más o menos presencia, los que conocemos más en profundidad son los que él conoce en profundidad, que para algo el libro está escrito a modo de diario y en primera persona. Y sin que corra el riesgo de spoilear a nadie, puedo decir que sabremos más de Lee Oswald (el autor del asesinato de Kennedy) y su entorno familiar y conocidos. Jake, en su faceta de George, también se buscará la vida y un trabajo, y conocerá a una mujer, Sadie, que pasará a tener un papel muy importante en la historia. Vale, y ya no digo más sobre la historia en sí, sino que intentaré comentar qué me ha parecido la forma de contar la historia y cómo trata el Sr. King los viajes en el tiempo.
Y es que tampoco puedo considerarme una experta ni mucho menos en el género de viajes en el tiempo, pero si tomo las dos novelas que más me gustaron sobre este tema, cada una en su estilo, estaríamos hablando, junto con esta, de tres enfoques completamente diferentes. Y es que una es ciencia ficción más hardcore, y es Up the line (Por el tiempo) de Robert Silverberg, y la otra es Somewhere in time (En algún lugar del tiempo), de Richard Matheson. La de Matheson ahonda muy poco en los aspectos de sci-fi del viaje en el tiempo (se podría decir que el viaje más o menos “ocurre” gracias a la fuerza de la voluntad del protagonista). Si tuviera que inclinar 11.22.63 hacia uno de los extremos, estaría más en el campo de lo segundo. Y es que Stephen King no se entretiene (al menos, al principio) dando demasiadas explicaciones sobre “cómo” y “por qué” se puede viajar en el tiempo. La cosa es simple: se puede porque se puede, y lo que se nos explica más en detalle es otra cosa, el “para qué”, o la utilidad que le dan los personajes protagonistas. No es hasta el final cuando tendremos una explicación sobre qué significa esa puerta que permite viajar en el tiempo, pero solo a determinado lugar en 1958. Porque esa es otra cuestión, se habla de “viaje en el tiempo”, pero realmente lo que puede hacer Jake es viajar a un instante y un lugar muy determinados. Pero bueno, que para explicar el enfoque que tiene King de los viajes en el tiempo, nada mejor que leer esta entrevista que publiqué hace un tiempo en el blog. En ella, Stephen King explica la idea del “reseteo”, del efecto mariposa, las consecuencias que tienen estos viajes… y lo explica bastante bien. Personalmente, y siendo bastante fan de ese tipo de ciencia ficción más “pura”, me hubiera gustado más de esto y menos de otras cosas, pero eso es lo que voy a comentar ahora.
Seguro que esto que me ha pasado también le ha pasado y le pasará a muchos lectores, y es que aunque el libro en conjunto me ha gustado y atrapado mucho, a la vez opino que le sobran bastantes páginas (cosa típica de King, y lo digo desde el cariño de una fan de toda la vida) y hay algún tramo en el que la historia se “pierde” un poco (igual de típico de él y con el mismo cariño lo digo). Y es que a mí lo que me interesaba es el dilema del protagonista, la investigación de Oswald, qué shock supone para Jake eso de vivir en un tiempo que no es el suyo, sus dudas y sus vivencias para sobrevivir ese tiempo. Y digo que es eso lo que me interesaba porque cuando me parece que la historia se “pierde” bastante es cuando no se habla de nada de eso. Vale, asumo que cinco años son muchos años, asumo que es natural que Jake no se encierre en casa y que intente llevar una vida normal. Asumo que se enamore, que tenga sus historias y sus pequeños y no tan pequeños dramas personales… pero es que llegó un punto en que la historia principal parece que se desdibuja un poco y King se va demasiado por las ramas. Sí, me importan las desventuras de Jake, pero la verdad es que me interesa mucho más su trabajo espiando a Oswald, o si conseguirá o no cambiar la historia. Porque si algo es el núcleo de la historia es eso, ¿se puede cambiar la historia, o, como han advertido a Jake, el pasado se protege de posibles alteraciones? ¿Es conveniente hacerlo si se tiene oportunidad? ¿Qué consecuencias puede tener eso? Y no menos importante, ¿cómo sobrevive y se adapta un hombre de 2011 a la realidad de 1958? Y sí, King responde a las cuestiones de forma bastante completa (y según mi opinión) bastante satisfactoria, pero me hubiera gustado que dedicara más páginas a su enfoque de los viajes en el tiempo y menos a los devaneos de Jake Epping en el pasado. La parte final del libro – a diferencia de la mayoría de los libros del tito Stevie – me ha parecido muy interesante, y además me dejó bastante contenta. He leído que su hijo Joe tuvo algo que ver con parte de ese final, aunque no de forma especialmente significativa, por lo que sé. Así que para ser un “final King”, es bastante bueno.
He leído, y aquí no puedo opinar demasiado pues en el 58 no había nacido ni mi madre, que el retrato que nos proporciona King de esa época está bastante idealizado, resaltando muchas de las cosas buenas (en plan “qué buena estaba la comida antes”, o “la cerveza en aquella época sí era cerveza y no este engrudo”…), pero bueno, yo tengo que perdonarle porque aunque mi madre no había nacido, él sí y lo recuerda con poca objetividad y seguro que a través de la lente nostálgica de sus recuerdos de infancia. Así que se nota que sí ha retratado muchos aspectos de la época de manera acertada, pero que seguramente sin querer se le han quedado en el tintero otros menos amables.
Otros elementos interesantes de cara a los fans de King pueden ser las autorreferencias. Y es que aquí hay unas cuantas. No es solo que alguna que otra vez se haga referencia a la cárcel de Shawshank (escenario de Shawshank’s Redemption (La redención de Shawshank / Cadena Perpetua)), sino que hay una intervención y muy activa de personajes de una de las novelas más queridas por los fans de King: It. Tampoco estoy revelando una gran cosa si digo que a quien le haya gustado It, encontrará particularmente emocionante reencontrarse con un par de protagonistas de esa novela en este libro. Y con el Derry de la época. ;D
Y con otras consideraciones aparte sobre la novela, o sobre si contiene o no la peor escena de sexo literaria del 2011 (no me lo invento, no), debo decir, desde mi punto de vista totalmente subjetivo y parcial, que he disfrutado de la novela, y aunque alguno de sus fragmentos me resultó algo pesado o repetitivo, el libro en su conjunto me ha parecido un buen ejercicio de narrativa del mejor King. Intriga, y esta vez elementos de ciencia ficción en lugar de sobrenaturales. Es un libro que está muy, muy bien, y sin que sirva de precedente, quedé bastante conforme con el final. Y por si hay algún curioso, aquí está el final original.
FRAGMENTOS DEL LIBRO
(Ojo para los maniáticos, pueden contener algunos spoilers… no de los grandes, eso sí)
‘Then what is? Because to me this looks like Carolyn Poulin all over again, and that case is already proven. Yes, you can change the past. And no, the world doesn’t just pop like a balloon when you do it.’
(…)
Local folks keep it as quiet as they can – even the newspaper doesn’t play it up – but there was some nasty work. Murders. Half a dozen at least. Kids. Found one down in the Barrens recently. Patrick Hockstetter, his name was. All decayed.
(…)
On the grass, a gangly boy in tape-mended glasses and an absolutely gorgeous redheaded girl were dancing. (…)
‘Trying to lindy-hop, is what you mean,’ the boy said. He helped the girl to her feet. He made a bow. ‘Richie Tozier, at your service.
‘Bevvie-Bevvie, I live on the levee’, she said.
(…)
Other things, too. People saying howdy on the street, people giving me a wave from their cars, Al Stevens taking Sadie and me to the table at the back that he had started calling ‘our table’, playing cribbage on Friday afternoons in the teachers’ room with Danny Laverty for a penny a point, arguing with elderly Miss Mayer about who gave the better newscast, Chet Huntley and David Brinkley, or Walter Cronkite. My street, my shotgun house, getting used to using a typewriter again. Having a best girl and getting S&H Stamps with my groceries and real butter on my movie popcorn.
Home is watching the moon rise over the open, sleeping land and having someone you can call to the window, so you can look together. Home is where you dance with others, and dancing is life.