Reseñas de libros leídos 2011 (17): Mil cretins (Mil cretinos), de Quim Monzó

Título original: Mil Cretins
Autor: Quim Monzó
ISBN: 978-84-7727-176-5
Editorial: Quaderns Crema
Páginas: 174
Leído en… català

Índice:

I
El senyor Beneset (El señor Beneset)
L’amor és etern (El amor es eterno)
Dissabte (Sábado)
Dos somnis (Dos sueños)
Miro per la finestra (Miro por la ventana)
La lloança (La alabanza)
L’arribada de la primavera (La llegada de la primavera)

II
La sang del mes que ve (La sangre del mes que viene)
Trenta línies (Treinta líneas)
Un tall (Un corte)
Una nit (Una noche)
Una altra nit (Otra noche)
Enllà de la nafra (Más allá de la llaga)
Per molts anys (Por muchos años)
Qualsevol temps passat (Cualquier tiempo pasado)
La plenitud de l’estiu (La plenitud del verano)
El noi y la dona (El chico y la mujer)
La forquilla (El tenedor)
Xiatsu (Shiatsu)

No se me había pasado por la cabeza leer nada del señor Monzó, hasta que Carlos un día apareció con un paquetito en casa. El paquetito era este libro. Llevando ya casi cuatro años aquí en Catalunya, ya daba un poco de cosica que no hubiese leído ningún libro en catalán, así que ya le hemos puesto remedio a mi problemilla. ^^ (Que conste que el libro también se puede encontrar en español)

Para empezar, decir que no suelo leer a autores españoles. No por nada, ni porque me lo proponga, sino porque nunca me han llamado la atención. Así que desconozco fenómenos editoriales tipo La sombra del viento, La catedral del mar, etc.. Pero claro, un regalo es un regalo, Quim Monzó es bastante conocido y me sonaba y la verdad es que siendo un libro tan finito motiva leerlo.

Empezaré diciendo que se compone de 19 relatos, como habréis podido ver en el índice que he colgado al principio de la entrada.

En la primera parte, los relatos son mucho más largos (oscilando entre unas diez o veinte páginas) y son siete. Por comentarlos un poco por encima, decir que en “El senyor Beneset” vemos cómo un hijo visita a su padre en el geriátrico, día tras día. Sabemos lo que piensa el hijo, por qué hace algunas cosas y no hace otras, y en general es un retrato desolador de la vejez y del día a día de un anciano. Este anciano tiene una peculiaridad, pero lo que más me marcó del relato no fue ese detalle, sino todo lo demás, lo que va contando a su hijo y cómo lo cuenta. Es un retrato descarnado sobre la proximidad de la muerte, la vejez y la dependencia. En el siguiente relato, “L’amor és etern”, vemos otra historia ligeramente cruel, que se centra en dos ex novios que se encuentran un día por casualidad al girar una esquina. Ese encuentro marcará sus vidas para siempre… ¿y para bien? Lo que es bueno para unos, para otros suele ser todo lo contrario. En “Dissabte”, de nuevo, la protagonista es una mujer mayor que quiere despojarse de todos sus recuerdos. Su marido ha muerto y ella comienza un ritual de olvido que pasa por deshacerse de todo lo que le recuerde a él: fotos, muebles… partes del piso, y no se detiene. Durante páginas y páginas asistimos a ese proceder tranquilo, mientras ella lo baja todo al contenedor. Y asistimos a un final bastante impactante. ¿Y qué decir de “Dos somnis”? En este relato Quim Monzó se muestra a sí mismo, no puedo saber hasta qué punto, pero se muestra. A través de estos dos sueños donde habla de la alegría de vivir, de la paternidad y de la muerte, parece que nos quiere contar algo de suyo, íntimo. Y en “Miro per la finestra” parece que subyace una queja, la queja de un hombre que ni siquiera sin hacer nada, o más concretamente, “solo” mirando por la ventana, puede dejar de pensar y de preocuparse, y piensa en cómo deja pasar la vida, en cómo se preocupa – demasiado – y en cómo es incapaz de disfrutar el momento – No en frueixo en el moment, perquè, més enllà de la tendresa, veig las ombres, les possibilitats terribles que s’amaguen rere cada cosa agradable” (No disfruto en el momento, porque, más allá de la ternura, veo las sombras, las posibilidades terribles que se esconden tras cada cosa agradable). Y en “La lloança” parece que Monzó estuviese hablando de algún caso que conoce bien, de alguna experiencia pasada o algo que suele pasar en el mundo editorial. Habla de cómo un escritor consagrado dedica un día buenas palabras a un escritor que acaba de empezar, y lo que ocurre a raíz de eso. En “L’arribada de la primavera” se nos muestran diferentes estampas relacionadas – de nuevo – con la vejez y la muerte, y con las ganas de morir cuando uno ya se ha cansado de pasar los días dependiendo de otros. La eutanasia está muy presentes en la narración, pero también el amor y el cansancio, y la desesperación por no poder ayudar a los seres queridos. Hay fragmentos como este, que ponen el vello de punta: “…no arriba mai a imaginar la gran paradoxa: que, quan finalment el pare es mori, ell se sentirà desconcertat. Perquè finalmente ho hauran aconseguit, finalment el pare s’haurà mort tal com demanava, però, en aquell instant, el que el fill desitjaria més que cap altra cosa al món seria poder abraçar-lo i dir-li: “Ja està, ja ha passat tot, ja s’ha acabat la vida, exactament com volies(“…no llega nunca a imaginar la gran paradoja: que, cuando finalmente el padre se muera, él se sentirá desconcertado. Porque finalmente lo habrán conseguido, finalmente el padre se habrá muerto tal como pedía, pero, en aquel instante, lo que el hijo desearía más que ninguna otra cosa en el mundo sería poder abrazarlo y decirle: “Ya está, ya ha pasado todo, ya se ha acabado la vida, exactamente como querías”). En este relato Monzó juega con los tiempos y las emociones, y está entre mis favoritos del libro.

En la segunda parte, tenemos algunos, se podría decir, microrrelatos. Algunos no abarcan más que una página, otros algunas más, pero todos son píldoras interesantes, rápidas de leer pero no de asimilar, y me podría quedar como favorito el de “Per molts anys”, un relato en el que un hombre se da cuenta mientras ordena el armario que comparte con su mujer, de que nunca ha sido el hombre que ella quería que fuera. Los demás no están mal, ni mucho menos, pero no se pueden comparar con los relatos de la primera parte, ni por extensión, ni por profundidad. Como he dicho, son pequeñas píldoras, pequeñas muestras de realidad, críticas con algunas cosas. Por ejemplo y por decir algunas, con nuestra forma de vivir la vida familiar, por la superficialidad con que a veces tratamos a nuestra propia vida, la presión del grupo frente al individuo, lo convencional, etc. Son retazos rápidos de la vida, en los que seguro que reconoceremos algo que nos es familiar, o personas, o procederes.

En conjunto, el libro me dejó con una sensación de angustia, pero con los días el sabor se ha ido asentando y puedo decir que me han gustado mucho los relatos del señor Monzó. He leído que otros relatos suyos (correspondientes a otras antologías) son más humorísticos, pero eso no ocurre en Mil cretins. Esta obra, desde mi punto de vista y sin conocer las demás, es bastante íntima, dramática aunque sin caer en el exceso. Son relatos dramáticos, porque la vida es así. Y lo más normal es que todos conozcamos el caso de alguna persona a la que pasan cosas similares (o incluso peores) a las que ocurren en los relatos. Y lo peor, lo más incómodo del libro, es que dentro de cada uno de nosotros existe el miedo a llegar a depender tanto de alguien, o ver morir a nuestros seres queridos sin poder hacer prácticamente nada. La sensación que deja, por eso, es de angustia. Sobre todo porque Monzó lo narra todo de un modo muy realista, muy de “me podría pasar a mí el día menos pensado”.

Seguro que volveré a leer algo suyo, y solo espero que la impresión que me cause sea tan buena como la que me ha dejado este librito, que no por breve en extensión, es breve en contenido. Me acordaré de algunas de sus historias cuando haya pasado el tiempo, seguro.

4 comments

  1. Completísima reseña!

    Tengo muchas ganas de leer “Mil Cretins” porque aún será mi primera lectura de Monzó. Algunas veces lo he escuchado por la radio o la tele y me entran ganas de leerlo porque el hombre es todo un personaje eh…

  2. CREATIBEA, pues espero que te guste si lo lees! Desde luego, es una lectura bastante especial.

    MBOSCH, pues para mí también fue la primera y me sorprendió gratamente. Quizás me esperaba algo menos serio (aunque a ratos tenga guiños de humor). Me ha gustado mucho.

    ROXE, pues es verdad, sobre esa vena humorística había leído y me esperaba algo en esa línea. Está muy bien.

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